|
19 de Agosto de 2012
0 de 0 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Un clásico de Richard Pryor que fue uno de los comediantes negros que coincidieron en el tiempo junto con Murphy y Hall. La película tiene un guión muy bien elaborado con escenas que encajan a la perfección con el hecho de que uno sea ciego y el otro sordo. El ciego Wally (Richard Pryor) huele el perfume de la asesina y el sordo (Wilder) le ve las piernas. Confundidos como los verdaderos autores del asesinato se conminan a encontrar a la verdadera autora que desde un primer momento se muestra a los espectadores, ya que el asesinato se puede ver "in situ", no es otra que Joan Severance, una modelo con aspecto seductor que a finales delos ochenta e inicios de los noventa empezó a participar como secundaría en algunos filmes como: "Dos pájaros a tiro" (1990) y este film mismo.
Una película muy recomendable con chistes frescos, divertida y que se te pasa en nada, aunque hacía el final decae un tanto el ritmo. Hay algunas escenas que destacan por su originalidad como la de la foto policíal: Policía: Digale a su amigo sordo que se mire a la cámara y se quede quieto. Wally (Ciego): Claro. (Le toca el hombro a su compañero) Dave lo mira girando la cabeza a un lado. Dave: ¿Qué? Wally: Quédate quieto. Policía: ¡Pero que me mire a mí! ¡A la cámara! |