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13 de Febrero de 2011
15 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Todo el mundo se pregunta cómo es posible que a Tom Hopper se le ocurriera una historia tan extravagante sobre un rey al que le enseñan a hablar. Bueno, todo tiene una explicación. Poca gente sabe que el director es un fiel seguidor de los discursos del rey Juan Carlos, los cuales ve cada dia de navidad sin falta reunido con su familia en Valdetranquillo. He aquí, en exclusiva, un extracto de lo que pasó las navidades previas a la creación de esta película:
(el rey empieza el discurso) Me congdatula edtar una nadidad mad con vodotdod y decoddadod que don fechad de pad y fdatednidad entde nodotdod. Edtamod ante (blablabla) (la abuela se desespera): ¡Que alguien le enseñe a hablar, coño! Y así surge El Discurso del Rey, que acabó tratando sobre un rey tartaja británico para que el gran público pudiera apreciar en inglés los lapsus linguísticos del monarca de marras. Pero atentos. Si de un incidente en apariencia insignificante salió una peli tan buena, no me quiero ni imaginar la segunda parte (ya está confirmado: El Discurso del Rey 2 se estrena a finales de año), la cual se centra en las singulares aventuras de cierto presidente durante su comparecencia conjunta con cierto primer ministro ruso. No hay nada confirmado, aunque se rumorea que quieren a Rowan Atkinsson para el papel protagonista, y yo no puedo más que relamerme esperando a verle diciendo aquello de "para estimular, para favorecer, para FOLLAR..." Como supervillano se dice que habrá cierto adversario político algo pasadillo y beligerante que dijo aquello de "pues si se ponen tontos les metemos un cañonazo". Sin olvidarnos, por supuesto, del momento cumbre de la diplomacia española en los últimos tiempos:
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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