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16 de Junio de 2012
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Entretenido mediometraje (59 minutos) e interesante documento histórico (eran otros tiempos y el canibalismo como último recurso de supervivencia, al contrario que hoy en día el que solo es pasto de consideraciones morales- tragedia de Los Andes – era tema tabú, a la vez que frecuente en expediciones pioneras varias), rodado para televisión y reconocido con varios premios de prestigio desde su estreno (ver ficha Imdb) en el que se nos cuenta los hechos por los que el famoso prófugo australiano Alexander Pearce se ha convertido en una leyenda, de esas con las que uno se encuentra recurrentemente en recopilaciones varias de famosos y míticos criminales (programas de radio, documentales, literatura, revistas y demás), como adorno tétrico en alguna que otra película (la australiana "Dying Breed 2008"), y como argumento de una reciente producción – también australiana - incluida en el After Dark Horrorfest IV (8 producciones independientes de terror escogidas al año para su lanzamiento en DVD con ese sello), titulada "Van Diemen's Land 2009".
Arranca mostrándonos una carreta en la que vemos el cadáver de Alexander Pierce (Ciarán McMenamin) acompañado por el padre Connolly (Adrian Dunbar), para a través de la voz en off del sacerdote entrar en sus recuerdos, y mostrarnos en flashback como este paso los últimos días antes de la ejecución de este en la prisión, escuchando la ultima confesión que da origen al título. Alternando imágenes en la que vemos con detalle su primera y truculenta fuga (en cuanto a número de comensales/carnada) entre áridos, agrestes y solitarios parajes, y luego apenas un esbozo de la segunda (Pierce y otro recluso), con las del padre Connolly oyendo su confesión dentro del calabozo, y debatiendo del tema con militares y alta sociedad (es un decir) de la zona, y como ambas cosas afectan su juicio sobre como las circunstancias pueden empujar a un hombre a la locura, tenemos una buena película que te engancha desde el primer minuto, contada de forma áspera, dura y descriptiva, en la que la magnifica ambientación y fotografía de los paisajes por donde transcurre la acción, unidos al buen y sobrio trabajo actoral y forma de contar la historia, no necesitan de gore y escenas sangrientas para hacer de ella algo muy inquietante, que conecta mas con ancestrales terrores psicológicos de origen antropológico, que con la película de terror basada en hechos reales que también es. |