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4 de Octubre de 2009
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Esta puede ser una película de título engañoso. “Gordos” se podía llamar “anoréxicos”, “ludópatas” o el nombre de cualquier extracto social con problemas de autoestima. Porque Daniel Sánchez Areválo coge el tema de la obesidad como una mera excusa para hablar de la incomunicación y la soledad que atenazan a gran parte de la sociedad actual. El problema es que lo hace echando mano del catálogo habitual para este tipo de casos y los diferentes personajes que pululan por la historia se muestran como meros clichés sacados de otras películas. Los diferentes relatos que engloban el film aparecen como desilachados e inconexos, dándole al acabado un aspecto irregular, a lo que contribuye sin duda la indefinición de Sánchez Arévalo a la hora de apostar firmemente por la comedia o de drama. Siempre con el sexo como telón de fondo, adornando y motivando los entresijos de unos personajes que se mueven en el marco de una sociedad que ni los comprende ni los acepta, “Gordos” navega en medio de discursos de teleserie y desnudos (gratuitos la mayoría de ellos) más físicos que interiores, sin que ni los unos ni los otros contribuyan a elevar el nivel de una película que no acierta en el tono final de su manida moraleja. Para llegar a la conclusión de que lo primero es estar uno contento consigo mismo, de que para estar en paz con la sociedad lo primordial es aceptarse a uno tal y como es, no hacían falta más de dos horas de cortos alargados , simplemente con una de las historias bien desarrollada hubiéramos salidos igual de convencidos… o no.
Lo mejor: alguna pincelada humorística notable. Lo peor: que las diferentes historias estén tan “hinchadas”. |