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7 de Octubre de 2011
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Y David Fincher vuelve a escarbar en el lado más oscuro del ser humano. Y vuelve a sacar petróleo en su cine, en lo que mejor sabe hacer, narrar historias oscuras, tensas, casi vampíricas, de enfermizos psicópatas, de dementes, asesinos en serie, con una manera elegante, esplendorosa y extremadamente lujosa como solo él sabe hacer, volviendo a demostrar que se trata de uno de los mejores directores de los últimos 20 años.
El director americano vuelve a firmar una nueva obra maestra exenta de pretensiones y concesiones, una película que se limita a desmitificar un género y a transportar una complejidad, una lobreguez y una densidad a un guión tremendamente elaborado y trabajado, largo y frondoso en su desarollo. ´ Downey Jr. magnifica una interpretación admirable y carismática de un personaje, que podría tratarse de él mismo. Hasta entonces ninguna película de este tipo ha llegado a transmitir, por lo menos a mí, esta sensación rara, enigmática y convulsa que nos ha otorgado el maestro que hizo Seven. |