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17 de Enero de 2010
46 de 75 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Nada tiene que ver esta película con la estupenda novela de Ramón J. Sender La aventura equinoccial de Lope de Aguirre. Doy por sentado que Herzog ni siquiera la leyó como base para colocar los cimientos de esta empresa. No, estoy seguro que no. He llegado a la conclusión al terminar de ver este cansino bodrio que los indios que suben y bajan las escarpadas laderas al comienzo del film, no eran en realidad esclavos, sino porteadores de coca del equipo de producción de Herzog, alcaloide e insano elemento fundamental para embarcar a la humanidad no gafapastera en un viaje al muermo y a la desolación intelectual. Claramente Klaus Kinski abusó como pocos de la nieve en polvo, pudiéndose comprobar el efecto de la adormidera en el entumecido rostro y la mirada perdida con la que nos obsequia el alemán.
Afortunadamente, tras la chapuza iniciática de estos viajes indebidos, Herzog filmaría diez años después la hermosa Fitzcarraldo, esta vez sin indios porteadores y con un Kinski al parecer ya desintoxicado (por lo menos algo). "Las flechas largas están ahora de moda" dicha por un expedicionario español en la balsa sobre el Amazonas dos segundos antes de palmar es, por derecho, posiblemente la mejor frase de la Historia del Cine. Los gafapastas que la defendeis haríais bien en no engañar a la gente con unos comentarios tan vacíos y estertóreos que sin duda inducen a la confusión de los gentiles que se acercan a esta obra vírgenes y con cierto entusiasmo conquistador. Os lo ruego, hacedme caso por una vez, si os ha gustado esta película no hagais una crítica sobre la misma, porque generaciones venideras escupirán sobre vuestros nicks cuando ya no esteis en este planeta, hecho este que dudo mucho haya ocurrido alguna vez. Con dios. |