|
21 de Octubre de 2011
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Es del todo bajonero que una historia que capta tan bien la atención del espectador al inicio como 'The moth diaries' se descubra tan falta de chicha en su tramo final. Además de unos cuantos fallos de guión con cambios de actitud de los personajes un tanto súbitos e incomprensibles el mayor problema de la película es que el misterio principal, bastante bien estructurado desde el primer acto y durante el nudo de la historia, al final pierde fuelle y tanto la crisis como el clímax son sosos de narices, vaciados de toda tensión.
El resultado final de la película tiene un ritmo aceptable (pero no brillante) que en el momento en que debe dar los impulsos finales se ahoga en sus propias pretensiones. Tanto el montaje como la puesta en escena dan la impresión de estar faltos de personalidad. La peli casi parece filmada por una autora primeriza y no por una ya curtida cineasta como Harron. La factura es profesional pero falta de del talento que se le exige a una obra que aspira a algo más que a entretener decentemente. El fallo más grave del film, si uno lo observa desde una perspectiva de género, es la ausencia casi total de miedo. Aunque la directora se esforzó en convencer a los que estábamos sentados en la platea del Auditori de Sitges de que no había sangre y de que se trataba de un drama emocional, la película que vimos era, supuestamente, de terror. Por supuesto que las relaciones afectivas entre las adolescentes que protagonizan 'The moth diaries' son un componente importante en la trama pero la característica que define a esta historia es el subtexto vampírico. Excepto un par de sustos de rigor, el espectador no llega a sentir el terror de la colegiala que ve cómo su vida se desmorona por culpa de una extraña compañera. Nadie se perderá nada si no ve 'The moth diaries'. Si un día la pilláis por la tele supongo que la dejaréis hasta ver cómo se resuelve el asunto que plantea la trama pero os aconsejo que no os gastéis los duros en este film. La obra de Harron es menor y no da miedo (aunque tampoco aburre). Lo dejo al libre albedrío de los fans del vampirismo. |