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1 de Marzo de 2010
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Marión Cotillar es una excelente actriz, lo cual demuestra holgadamente en esta película, como lo prueba el Oscar que con todo merecimiento le concedieron. Últimamente he tenido oportunidad de admirarla en “Enemigos públicos” y en “Nine”. En ambas y más aún en la segunda está preciosa. Con treinta y pocos años parece haber alcanzado el cenit de su atractivo, posee una belleza serena, es tremendamente sensual, irradia magnetismo, para mi es ahora mismo la actriz conocida mas interesante del momento. Me recuerda a las clásicas, a los viejos mitos, quizás aún nos las ha alcanzado, pero ya le falta muy poco.
En el terreno interpretativo seguramente aún progresará mucho más, es joven, ya tiene un altísimo nivel, pero también margen de mejora y seguro que capacidad de aprender. En esta cinta ella es todo y todo pasa por ella, no se lo que hubiera sido con otra actriz, ya cuesta mucho imaginarlo, su interpretación es apabullante, a veces incluso excesiva, como la propia película, pero sin duda que con carácter y determinación. No es nada fácil interpretar a un mito y salir tan airosa del intento. Aquí además con un enorme merito para los maquilladores, consiguen hacer poco atractiva, casi fea a la Cotillar, yo pensaba que eso era sencillamente imposible. Cuando te enfrentas a una película que narra la vida de alguien o un hecho histórico siempre te asaltan las mismas dudas, ya lo manifesté en otras ocasiones, está disfrazada o manipulada la realidad en aras de un producto más espectacular, más atractivo para el gran publico, en definitiva más comercial. Algo, no mucho, pero algo he leído a cerca de la vida de Edith Piaf y de lo que no cabe duda es de su enorme carácter, manías, mal humor y otras zarandajas propias en muchas divas. Su vida fue exagerada en todo, en el amor, en la fe, en la amistad, en los fármacos, el exceso presidio su vida, también las dificultades con una niñez y una adolescencia durísimas. Vivió la vida a tope, corta pero intensa y llena de tragedias personales. La película también es desmesurada, en los flas back, demasiados y confusos, en el metraje, quince o veinte minutos menos le hubieran venido de maravilla, en las miserias, en los arranques de mal genio, se hace un poco tediosa a veces, pero tiene otros valores, uno de los más importantes las melodías que nos regalan, con esa voz que penetra y extrémese, inconfundible y única. La voz de Edith Piaf. |