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24 de Agosto de 2010
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Resulta complicado ser objetivo tratando este tipo de temas. Puede por otro lado que ese no sea el fin de muchos directores, no sé si de Luis Puenzo, cuando se embarcan en estas historias. Ni siquiera podría asegurar que la condición de objetividad, si es ella misma alcanzable, dote a una obra artística de más calidad que una creación basada en el testimonio y la primera persona. Y es más, si objetivo es poner una cámara delante de un hecho, ¿como hacemos para que esa misma cámara filme "objetivamente" los pensamientos, inquietudes, credos, dudas y convicciones de una persona?
Este tipo de preguntas no necesitan en realidad respuestas tras el visionado de La historia oficial. Simplemente porque el espectador llega a comprender con facilidad la inocencia de la multiplicidad de puntos de vista que ante un mismo hecho demuestran los distintos personajes. ¿Acaso podemos nosotros ser jueces cuando la propia protagonista no sabe como declararse a sí misma? Evidentemente la tentación de juzgar es lícita, pero lo que Luis Puenzo creo que nos pide es que simplemente observemos, que no es poco, y aceptemos la existencia de esos diversos puntos de vista y la evolución a lo largo del metraje de los mismos. Y en ese sentido, la obra es sublime. En otros muchos como en el ritmo, la estructura de guión, etc... permitanme que sí juzgue e incluso decrete la incondicional. Eso sí, se conmuta la pena por los servicios a la sociedad y al ser humano que este tipo de obras prestan. |