|
3 de Junio de 2012
0 de 0 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Seis estrellas le colocará este crítico imbécil a El Luchador. Temo equivocarme, pues me gustó la película, pero tiene puntos que hacen flaquear la producción y el dinero invertido.
Has visto a un pony de un solo truco, dice la genial canción de The Boss Springsteen en los créditos finales. Una expresión inglesa que refleja fielmente al personaje de Mickey Rourke: Un pony de un solo truco (golpéenme traductores profesionales) se refiere a un tipo que solo es capaz de obtener el éxito una vez, o bien, no se espera de él un comportamiento diferente a lo que ha venido mostrando. Traducciones aparte, El Luchador muestra abiertamente la vida de “El Carnero” Ram: viejo, solitario, rutinario, durmiendo aislado en un tráiler, cansado, herido, golpeado por la vida y por el oficio (sobre y bajo el cuadrilátero) y que recoge con nostalgia los restos del éxito que antaño hubo de cosechar. Porque El Luchador es ante todo la vida de un perdedor y la vida de un personaje infantil, que no ha aprendido otra cosa que a sobrevivir la vida. Pese a que este crítico imbécil es relativamente joven (yo), hay algo que ya nadie me saca de la cabeza: la gente se juntará y asociará con sus iguales, así será, algo que incluso Filmaffinity –sin ir más lejos- promueve. De este modo, Ram, el Carnero, encuentra su propia “alma gemela” en Cassidy, la stripper, (claro, si no metes una chica, la película se viene a pique). Ambos –cada uno en su oficio- comparten la misma esencia: Su día pivota en torno a un show ficticio, una irrealidad, representado en el cuerpo que se desnuda al ritmo que el cliente lo pida, en ella y en las grapas y corchetes que la sanguinolenta espalda en él debe soportar. En la hija de aquel padre ausente y que no ha sabido cómo querer: La escena en que hace notar que no tiene ni perra idea ni de sus gustos ni su talla de ropa es memorable –aunque obvia- La chica stripper –a quien se insinúa separada - también tiene un hijo. De todas formas, la película enfatiza en el dolor del hombre y usa varias escenas en mostrar su dolor como padre. Extrañamente, le entendemos y no le juzgamos moralmente su ausencia. Después de duros momentos, las heridas del Carnero ya son nuestras. Loable en este aspecto es el pulso de fatiga vital que logra mantener Rourke y que pareciese hacer sin un esfuerzo fílmico. Desespera, por ejemplo, ver al Carnero en un día rutinario más, convenciendo sutilmente al chico de seguir jugando a los videojuegos una tarde más en el tráiler. Igualmente el saber que no podrá seguir luchando como lo hacía producto de su retorcido accidente médico. Sigo en Spoiler sin arruinar
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
|