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18 de Octubre de 2005
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Hace muchos años, cuando el ordenador todavía no había contaminado el mundo del cine, se cumplió una antigua profecía: "Nacerá un hombre de imaginación desbordante y de tierno corazón que dignificará los calificativos de 'televisión infantil' y 'marioneta'; y educará a nuestros hijos mejor de lo que nosotros jamás hubiéramos sido capaces; y nos enseñará a los adultos que todos llevamos un niño dentro [...]".
Naturalmente la profecía se materializó en la persona de Jim Henson que, junto a su fiel escudero y amigo, Frank Oz, se encargó de crear un mundo mágico formado por numerosas series de televisión y unas cuantas películas, entre ellas la que nos ocupa. He pasado más horas en este mundo que en el real, con lo que considero a este señor, casi, casi, como un padre para mí. En "Cristal Oscuro" podemos ver uno de esos mundos donde conviven la fantasía, las profecías y numerosos seres "mitológicos" (entrecomillo este término porque podríamos asegurar que Henson se inventa sus propia mitología). Para mi gusto, las marionetas son mucho más expresivas que lo que actualmente podemos conseguir con el ordenador. Ni siquiera el Gollum de "El Señor de los Anillos" de Peter Jackson me transmite tanto como la bruja Aughra, esos violentos y a la vez patéticos Skekses, o los pacíficos místicos. Cada vez que veo el "cómo se hizo" ("making off") pienso que me habría gustado trabajar allí, que me gustaría trabajar en su compañía de marionetas. Descansa en paz, Jim, y muchas gracias por todo. |