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18 de Marzo de 2007
9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Es de agradecer que aunque sea sólo durante dos horas y en una sala de cine se haga referencia de alguna forma a la dantesca situación que han vivido y siguen viviendo territorios africanos como Uganda o Sierra Leona ("Blood Diamond"). Sin embargo, es una pena que la película no demuestre de una manera más directa el exterminio al que se vio sometida Uganda durante la dictadura de Idi Amin, el que dicho sea de paso murió en 2003 bajo el asilo político de Arabia Saudi a los 79 años.
El elemento al que se agarra K. Macdonal para poder pasar de puntillas sobre el sangriento dominio de Amin, es el hecho de que nos presenta la historia desde el punto de vista de un médico escocés, quien recién terminada la carrera llega a Uganda con el deseo de servir al maltratado pueblo centro africano. El joven médico perfectamente encarnado por J. McAvoy no puede o no quiere ver las brutalidades de Amin, por las circunstancias en las que se verá envuelto. El director sí que intenta mostrar el papel que tuvo Inglaterra en la toma de poder de Idi Amin con una importante presencia del embajador inglés. Si hablamos de "El último rey de Escocia" es inevitable hacerlo del oscarizado Forest Whitaker, quien consiguió el perseguido galardón con esta interpretación de Idi Amin. Si tuviéramos en consideración sólo la versión doblada al castellano, la verdad es que el Oscar no sería del todo merecido, aunque sí que transmite fuerza y poder, se echa de menos la forma de vocalizar africana. Pero aún así, confiemos los hispano hablantes en que la interpretación original sea merecedora del premio. |