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13 de Abril de 2009
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Menuda familia. Ni uno sólo de sus miembros es medianamente normal. El padre es un resabido intelectual, la madre una bocazas y los hijos un pajillero alcohólico y un adolescente que intenta ejercer de adulto. Todos comparten un acentuado analfabetismo emocional y una preocupante falta de sentido del humor. Sólo les he comprendido en ese final en el que el chaval se da cuenta de que su padre es un capullo y comienza a recorrer el camino por sí mismo.
Noah Baumbach no cayó en la cuenta del peligro que encierran las obras autobiográficas: que al espectador no tiene porque interesarle la vida del creador. Eso sí, a cualquiera que defina sus gustos culturales con palabras inglesas como "must", "cool" o "in" seguro que le parece la disección definitiva sobre la clase media-alta norteamericana. Por algo Wes Anderson ejerce de productor. La hábil escritura del guión y el plantel de actores consiguen salvar por los pelos el balance. Los críos clavan papeles bastante difíciles y la pareja formada por Jeff Daniels y Laura Linney establece una poderosa rivalidad interpretativa. |