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7 de Junio de 2009
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Interesante film, sin duda, aunque no tarde en quedarse a medio gas. John Carpenter, creador de la franquicia Halloween, propuso seguir añadiendo secuelas que en realidad, nada tuviesen que ver con las matanzas de Michael Myers; el único nexo común sería que los hechos tendrían lugar en la noche de difuntos. Sin embargo, el experimento quedó en esto, un único filme que fracasó porque los espectadores esperaban ver más de lo mismo, y no algo nuevo bajo un nombre conocido.
Pese a la interesante propuesta, un semi remake del film Quatermass II (de hecho, el creador de la saga Quatermass, Nigel Kneale, fue autor del guión de la presente, pero no contento con los resultados, hizo eliminar su nombre) la película naufraga debido a su rutinario director, el televisivo Tommy Lee Wallace, que convierte una premisa prometedora en un horror lleno de tics ochenteros no muy logrados. Sin embargo, aunque solo sea por las propuestas de su guión (no del todo explotadas) y por la presencia de Tom Atkins, entrañable secundario prácticamente omnipresente en el fantástico de los años ochenta, merece la pena revisar la película. |