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4 de Julio de 2012
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La cuestión es que había visto esta película hace más de veinte años y parece ser que me gustó, según mis anotaciones. Ahora la vuelvo a ver y no solo me pareció un poco aburrida a pesar de su corta duración, sino que además no me gustó lo que estuve viendo. Muchos descubrimos este director, Frank Borzage, con un ciclo que hicieron en televisión hace más de veinte años. Recuerdo que me gustaron mucho sus películas entonces, pero ahora las que he ido viendo me parecen como poco aburridas.
No me gustó esa bonita historia de amor entre Bill (Spencer Tracy) y Trina (Loreta Young), que transcurre entre insultos y amenazas de violencia de género por parte de él hacia ella ("estúpida", "te voy a arrancar los dientes", "te voy a dar una paliza"... creo recordar que son algunas de las cosas bonitas que le va diciendo). Eso sí, él tiene un fondo bueno, la insulta y amenaza, pero de buen rollo y ellá está perdidamente enamorada de él. Recuerdo escenas memorables como cuando él le regala una cocina a ella y ella llora de la emoción. Otra escena que no tiene desperdicio es como ella lava la ropa de él a mano, porque -claro- lavadora no tienen y a él le gusta llevar limpio aquello que toca su piel. Otra es cuando ella está planchando la ropa de él con una plancha de brasas de los años 30, claro (otro detalle es la tabla de planchar sujetada entre dos sillas). En definitiva, básicamente vemos todo el tiempo a Loreta Young cocinando para su hombre, mientras él está recostado en el camastro mirando el cielo por una ventana del techo. Trina, como alternativa a Bill, tiene a Bragg (Arthur Hohl), una especie de psicópata violador, por lo que quizás sea mejor quedarse con Bill. Al fin y al cabo Bill solo es un espíritu libre. Bill piensa que las malas son ellas, las mujeres, que lo quieren atrapar a uno para formar una familia, tener niños y ser esclavos de un trabajo y del consumismo, que te obliga a comprar a plazos cosas que no necesitas. Bueno, ésto último como crítica al sistema no está mal, pero la culpa no es solo de las mujeres, sino de ambos, hombres y mujeres. Por mi parte solo recomiendo la película como experimento sociológico. También gustará, sin duda, a cinéfilos ortodoxos, de los que ponen buena nota a todos los clásicos y mala nota a todas las películas actuales, menos a truños como Incendies (por Dios, como es posible que haya gente que haya podido ver entera esa película). Deberán abstenerse de ver la película los/las que quieran ver una historia de amor con un trato igualitario entre hombre y mujer, o los/las que no soporten los antiguos roles sociales que debe cumplir la gente por el hecho de ser hombre o mujer, dicho de otra manera: lo que el nazismo decía de la mujer, que debe ocuparse de la cocina, niños e Iglesia (las 3 K del nazismo Kirche, Kueche, Kinder); salvo que quieran verla como experimento sociólogico.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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