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21 de Marzo de 2011
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Cómo deslumbran aún hoy día películas como ésta, en que la acción como género alcanzó sus más altas cotas, no sólo de creatividad, sino de buen hacer y de carisma, en este caso arrollador. Aclaro que yo no viví en primera línea los 80, ni siquiera esos últimos años a los que pertenece esta Depredador; fue, sin embargo, en los 90, con unos 9 años, no lo recuerdo, cuando me adentré en aquella jungla por primera vez, arropado por kilos y kilos de masa muscular y voces altas y agresivas que anunciaban la virilidad desatada de sus emisores. Decir que, básicamente, lo flipé. Tiros, explosiones, insultos, sangre y desmembramientos varios, oscuridad y miedo a lo desconocido y, sobre todo, el nacimiento y presentación al mundo del Predator, ese peligroso ser cuya reproducción a escala real soñábamos con tener, armas alienígenas incluidas, claro.
El caso es que le debía una revisión, pues el 6 que le tenía se me antojaba insuficiente. No ha habido sorpresas desagradables: se conserva como el primer día. Es más, ante la avalancha de cutrez y mariconería que es hoy por hoy el género, Depredador se desmarca de sus competidores al ritmo trepidante de sus escenas y la cantinela silenciosa de director y protagonistas, que no necesitan ni hablar para poner en jaque a toda la puta industria del presente. Permítanme, en este caso, poder ir de cultureta, pero es que los hay que nacen con talento. Como Arnold y McTiernan. Y a tomar por culo las secuelas. Depredador no hay más que una. |