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26 de Diciembre de 2007
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Terence Hill estaba semirretirado del cine, viviendo en un rancho, intentando olvidar la trágica muerte de su hijo. Bud había realizado unas cuantas películas en solitario y acudía a numerosos programas de la televisión italiana, e incluso lo pudimos disfrutar en la versión española del "Qué Apostamos". A ambos les quedaba cerrar su brillantísima etapa juntos y por eso cuando Terence llamó a Bud para rodar una película a sus órdenes y volver a sus orígenes del oeste, Bud no lo dudó ni un segundo.
Surge así "Botte di Natale" como su testamento final y como un modo de hacer caja aprovechando el tirón de las navidades, fecha de su estreno y, no se equivocaba Terence, de posteriores emisiones televisivas navideñas que también les permitiesen ir ganando dinerillo en el futuro. Este es el motivo por el que la infancia aparece tanto en la película y el por qué de su orientación claramente infantil en el desarrollo de la misma. Los dos se merecían una última película que les reportase beneficios. Se lo merecían después de haber creado un tipo de comedia europea, internacional y exportable a cualquier país, como lo demuestra el éxito de su filmografía en países tan diferentes como USA, Alemania, España y, por supuesto, Italia. Es aquí donde destacan como un faro en la comedia europea en los 70 y 80, puesto que las películas de Pajares y Esteso, por ejemplo, sólo las entendería el público español. Su humor, a pesar de nacer en Italia, era universal. Este es uno de los momentos más flojos de su filmografía a priori. Aunque Terence se conservaba en perfecta forma y todavía podía resultar creíble como galán, Bud estaba demasiado talludito. Pero este hándicap es superado con maestría e ingenio, ya que dada la imposibilidad de montar a caballo, el vehículo de Bud pasa a ser una cómoda carreta. Y Terence resultaba una incógnita como realizador inédito, pero lo llevó con solvencia y demostró todo lo aprendido al haber trabajado con maestros como Visconti, Corbucci o Barboni. Abundan los planos detalle, planos "de autor" de botas caminando, grúas perfectamente integradas en la narración, fotografía impecable... todo para darle un acabado en absoluto televisivo y sí muy cinematográfico, muy western.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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