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13 de Septiembre de 2011
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La poesía escrita se puede convertir en gráfica, el hombre cuestionado por el pueblo, repleto de cicatrices, sólo sus azules ojos reflejan vitalidad, la derrota y la vida en la mar han pasado por su vacío orgullo para ir dejando repleto su espíritu, la importancia de la suerte, la fuerza y de la fe, un homenaje al mar y sus gentes, si encima me nombra en sus sueños a los puertos de las Islas Canarias... lo duro de la vida rutinaria del pescador, una especie de documental pasional, es hermosa y cruel, el mar es el adversario al tiempo que el que concede grandes favores, eso es el arte de la pesca.
Eran viejos tiempos, el protagonista habla consigo mismo, quizás no tenga mucho valor como cine estricto, pero es maravillosa y extraña, un combate único que se adentra en el misterio y la magia de un desafío que supone una guerra psicológica de leyendas marinas, una acertada mezcla de imaginación y realismo, un sueño en el que se pierde el arpón, se rompe el cuchillo y termina con las manos ensangrentadas, la suerte puede presentarse de muchas formas pero hay que estar preparado porque sino la batalla puede ser inútil, las aventuras del vencido, la moraleja del sacrificio en vano, del hombre hecho para la derrota y del apoyo del que tiene vitalidad; y el detalle de lo duro que era dormir en esa cama antes de salir y lo placentero en lo que se convierte el mismo acto tras cuatro o cinco días de pesca... |