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17 de Junio de 2010
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Ya a mi juicio la primera parte era una floja opción que recurría –de manera poco eficaz- a sensibilizar al público mediante la utilización de un niño “parlanchín” y a través de la exposición de un liviano mensaje pro paternidad responsable.
Esta secuela es peor, de eso no hay dudas, pero no sé hasta dónde porque este filme es prácticamente un calco del otro, exceptuando que aparece una nueva integrante de la familia (la beba). La propuesta pasa por tratar de emocionar a la platea mostrando a un niño pequeño y a una beba dialogando y opinando entre ellos sobre cosas de adultos y sobre sus traumáticas vivencias infantiles (el control de esfínteres, las pesadillas nocturnas y la rivalidad entre hermanos). También hay un mensaje aleccionador de fondo, el cual apunta a demostrar los estragos que ocasiona la disfuncionalidad de la pareja, no sólo en la vida de los adultos, sino también en la de los hijos. Más allá de ello sólo se puede rescatar como positivo la selección de pegadizos temas musicales para acompañar un bodrio con buenas intenciones pero fallidos resultados. John Travolta intenta ponerle chispa y entusiasmo a su interpretación, pero el guión es tan soso que de nada sirve. Además el humor en esta continuación desapareció por completo, la química entre Travolta y Kirstie Alley no convence del todo para sacar adelante el producto, tampoco se logra tocar el corazón de los espectadores con el tema de los niños charlatanes, y para colmo de males la voz de Bruce Willis como el pequeño es deprimente. En fin, ya las pocas luces que veíamos en la primera parte se apagan del todo aquí, donde vemos a niños opinando tonterías y gesticulando de manera ridícula. ¡¡Lo peor de todo son las partes en que precisamente los niños hablan!! ¿Hacía falta seguir lucrando con una tercera parte? |