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La muerte tenía un precio

Western Dos cazadores de recompensas que buscan al mismo hombre deciden unir sus fuerzas para encontrarlo, aunque las razones que los mueven son completamente diferentes... Su título original ("Per qualche dollaro in più") ya sugiere que es la continuación natural de "Por un puñado de dólares" ("Per un pugno di dollari"), dirigida por Leone un año antes. (FILMAFFINITY)
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6
27 de julio de 2016
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siendo admirador de la personalidad y el talento de Sergio Leone (para mí su obra maestra es “Erase una vez en América”), por motivos distintos a los que la mayoría de los usuarios de esta web suelen recurrir, me gustaría puntualizar algunas diferencias que debería tenerse en cuenta a la hora de magnificar el “Spaghetti-western”, también denominado “Western Euro-Mediterráneo”. Las diferencias hay que buscarlas en el origen: el western americano es un género, el Spaghetti es sólo un filón, los géneros comportan un flujo regular de inversiones producto de un sistema industrial, los filones pertenecen a una economía de rapiña que son excesivamente explotados (en menos de diez años se filmaron cientos de films mediocres imitando a Leone sin conseguirlo), y se agotan con rapidez.

El olfato y la intuición de Leone crearon un héroe absoluto e icónico que fue Clint Eastwood, un modesto actor de televisión que se convirtió de la noche a la mañana en el preferido del público. Su aspecto parecía distinto, adaptado a los tiempos: la barba crecida de varios días, el poncho mejicano, el cigarro que pendía de sus labios, le daban un aspecto descuidado y misterioso, un tipo de sombrero calado, solitario y taciturno, un cínico que se vendía al mejor postor y practicaba el doble juego, y sobre todo, certero con el revólver. Todo ello creó una personalidad arrolladora que seducía al personal. Su máscara impasible de jugador de póker parecía esconder sufrimientos superados.
Clint Eastwood, Lee Van Cleef & Gian Maria Volonté
“La muerte tenía un precio”, segunda entrega de la famosa “Trilogía del dólar” moldea mediante sus dramas personales, las líneas argumentales recurrentes del Oeste Mediterráneo, su fisicidad en las tierras semidesérticas de Almería, por un lado “El manco” (Eastwood), el silente cazador de recompensas con el afán de lucro como única motivación vital. Por otra parte “El coronel” (Lee Van Cleef), el implacable ánimo de venganza que no puede cesar hasta verse saciado. En tercer lugar, “El Indio” (G. M. Volonté), un asesino despiadado que mata, no ya adversarios, sino amigos, mujeres y niños, en una inconsecuente furia homicida tras la cual late un morboso fin autodestructivo.

Sergio Leone pasará a la historia del cine, como el creador del Spaghetti-western. Este tipo de películas se caracterizaban por una estilización de los tópicos del western, una deformación del clasicismo narrativo americano, que vivía años de decadencia para resucitarlo desde el prisma “euro-mediterráneo”, lo que deslumbró a los espectadores fue su originalidad para reinterpretarlo. La codicia egoísta, la venganza obsesiva, la criminalidad demente, la picaresca son alrededor de esos cuatro ejes los que articulan las constantes del subgénero, junto a paisajes semidesérticos que emulaban la frontera entre Méjico y los EEUU. Su excesiva artificiosidad, su dilatación del tiempo y la originalísima y extraordinaria música del finalmente reconocido maestro Morricone constituyen una miscelánea plena de un estilo atractivo e hipnótico.
9
29 de agosto de 2012 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Os voy a contar mi relación con esta película.

Nunca me gustaron los Westerns. Siempre los asociaba con Wayne y el séptimo de caballería, y un cierto olor añejo de escena de sábado ochentero viendo la tele después de comer.

Un día, ya muy crecidito, decido coger ese DVD barato que consiguió mi padre con el periódico. Era esta película. Picada mi curiosidad por la innumerables referencias que había oído sobre el "Spaguetti Western", la veo. Desde el inicio me engancha sobremanera, disfruto como un niño, y me alucina que, después de décadas, la peli parezca moderna. Terminé entusiasmado, le iba diciendo a todo el mundo lo buena que era la peli. Era como si hubiera probado jamón por primera vez, y uno del bueno.

Pasa el tiempo, y cada vez que veía una referencia a la peli, o la ponían en la tele, yo saltaba del sofá, y le decía a los demás, "coño, el peliculón este, que buena".

La vi varias veces, y no me cansaba. ¿La razón?, actores muy buenos, director muy bueno, música alucinante, decorados inmejorables y un carisma imperecedero. Me duele decir que el guión alguna vez no es fluido, es verdad, pero saboreaba cada vez mejor muchas escenas impagables. Como el buen jamón, cada vez me gustaba más.
Qué se puede decir de la subida a Aguascalientes, con la música "Vizio d'Uccidere" de fondo. Imposible que no se pongan los pelos de punta.

(Sigo en el Spoiler sin develar nada.)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El caso es que un día recalo por Almería, y después de bucear por internet me entero que "El paso" existe, y Aguascalientes también, y casi todo lo demás.

Volví a ver la peli, pero esta vez, la desgrané plano a plano. Fui a buscar todas esas localizaciones, y lo disfruté a fondo. Con una mezcla de emoción porque de alguna forma parecía dentro de la película, y de pena rabiosa porque el estado general no era muy bueno.

Cuando entré en Albaricoques (Aguascalientes) y subí por el camino de pitas entrando al pueblo, no pude evitar que el "Vizio" sonara de nuevo en mi cabeza. Veía a las abuelas cerrando las ventanas según a avanzaba por la calle, y hasta me paré cuando salieron los tres mexicanos enfrente de mi. Llamadme loco, pero era un loco feliz, una sensación increíble.

Así me pasé buena parte de la tarde, buscando ángulos, casas, simplemente mirando, porque aquello que tanto disfruté en la pantalla existía y yo estaba allí.

Con El paso (Oasys), me ocurrió algo parecido. Me lo aprendí de memoria. Hasta creo que vi a Mortimer y el Manco en sus habitaciones.

Al terminar la experiencia, la peli había subido muchos enteros. No solo no me cansó, sino que me lo pase pipa. Me volví a tragar el trío del dolar del tirón.

Dentro de cien años, no sé cuantas películas aguantarán el tipo, pero apostaría 1000$ a que esta es una de ellas.

Os recuerdo que las películas del oeste y yo, no hacemos buenas migas. Eso creo.


P.D. Frases que se me han quedado grabadas:

- ¿Alguno de vosotros le ha visto disparar? (Risas), Ninguno te ha visto disparar.
- Nada viejo, que no me salían las cuentas.
- Y ¿sabéis?, me lo contó todo, a mí.
- ¿Qué nos jugábamos?, Tu pellejo.
8
15 de enero de 2016 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Zapeando por la televisión me encontré con este western y fue oír su música y enseguida te viene el título a la cabeza. ¿Quién no ha silbado alguna vez, quizá inconscientemente el Tatiiiiiii tatirorariro tatiiiiiiiii- Enseguida le entra a uno la nostalgia de ser un chavalín y pasártelo genial viendo al "Coronel" y al "manco" disparando contra la banda de "El indio"
Gran película, con esa música pegadiza, en escenarios desérticos, mientras vemos planos de tipos duros e inexpresivos, rostros cubiertos de barba de varios días y llenos de suciedad y sudor.Tipos duros desafiándose con la mirada a ver quien la tiene más larga, mientras uno vuela de un disparo el sombrero de la cabeza del rival, o le arranca el puro de la boca de un tiro.
9
27 de julio de 2012
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Clint Eastwood cuenta su recompensa...

CLINT EASTWODD: Diez mil, doce mil, quince, diecinueve... veintiuno... veinticinco... (???)

Está pensativo, de pronto oye a por detrás un revolver amartillándose, Clint Eastwood reacciona rapidamente y dispara; estaba claro, era el que faltaba, y el resultado ya lo sabemos.

CLINT EASTWODD: ... y cuatro veintinueve.

LEE VAN CLEEF: ¿Qué te pasa muchacho?

CLINT EASTWOOD: Nada viejo... que no me salía la cuenta... ahora está bien.

Chuck Norris de pequeño tuvo que escribir este diálogo en una libreta 50 veces al día durante un año, 365 días, para poder llegar donde está ahora.

Y ahora pregunto señores de Filmaffinity, ¿me pedirán que haga una crítica de esta película?
6
9 de noviembre de 2015
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
He visto esta película desde niño y aun hoy día la sigo viendo y me sigue gustando. Esa inolvidable música de Ennio Morricone siempre esta en mi mente cada vez que veo algo relacionado con los westerns y seguramente por mi afición a los westerns estará ahí hasta el día que me muera. Pero cuando veo que esta cinta tiene calificación de 8 y está considerada película de culto pienso que esta sobrevalorada. Para yo darle una nota de 8 a una película tiene que ser un film en el que el director exprese su forma de ver el mundo y plasme en el film sus pensamientos y es claro que en esta cinta no hay nada de eso. Con respecto a las actuaciones a mi no me convencen ni Eastwood ni Van Cleef, tampoco estoy descubriendo el agua tibia al decir que Eastwood no convence pues en aquellos años Eastwood era considerado un actor bastante malo. El guión es interesante pero presenta cierto defectos, la escenografía tampoco destaca y lo mejor de esta película sin lugar a dudas es la música.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Estamos de acuerdo que los Spaghetti Westerns muchas veces tenían poco presupuesto pero esto no justifica lo absurdo de algunas escenas ya que no hacen falta grandes cantidades de dinero para darle verosimilitud a las escenas. Empecemos con las escenas de los escapes de las prisiones: El Indio, un criminal por el que ofrecen $10 000 dolares apenas escapa lo que quiere decir que es muy peligroso y su banda llega y se lo lleva de su celda como si lo estuvieran recogiendo de su casa y al salir simplemente disparan y los policías caen como moscas; y la fuga de su amigo que quizás no es tan peligroso como el Indio, pero tampoco es un santo cristiano tomando en cuenta que forma parte de la banda y es amigo del Indio resulta mas fácil aun, simplemente Eastwood vuela con dinamita su celda y se lo lleva. No hay la más mínima resistencia por parte de la seguridad de la prisión.
Ahora la escena del asalto del banco: Un pueblo que tiene un banco donde en promedio se guardan $500 000 sin lugar a dudas es un lugar próspero o al menos un lugar con mucho comercio y actividad en las calles, pero en la escena cuando llega la banda a robar el banco no hay nadie en las calles a excepción del manco y el general que observa desde su habitación lo que sucede, parece un pueblo fantasma. La gente aparece después del asalto; hubiera sido mas creíble si esa misma gente hubiese estado en las calles al momento de la llegada de la banda. Estos y muchos otros detalles hacen que el film en ocasiones parezca absurdo.
JJS
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