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Críticas de "Rebobine, por favor"
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Sir dunkel
Vigo (España)
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Su valoración:  |
4 de Noviembre de 2008 |
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Antes de nada debo admitir que Jack Black no me produce ninguna gracia, me parece un tipo que solo hace el payaso y gesticula.
Así puestos, esperaba que la película la salvasen Mos Def y Danny Glover.
No es así. La película se hace lenta y no provoca ninguna sensación salvo hastío.
Una mala elección para pasar el rato.
Sir dunkel 
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| 6 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
12 de Mayo de 2008 |
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Michel Gondry sacude a carcajadas al respetable con esta pequeña rayada que tiene ese añejo sabor al encanto de lo entrañable y, por qué no, de lo cutre y de lo freak elevados a la enésima potencia.
Gondry disfraza de comedia disparatada cierto regusto a melancolía y a una nostalgia absurdamente heroica que pugna por recuperar y mantener a flote ciertos valores ya en desuso en nuestra civilización tan automatizada (y concretamente el mayor guiño se hace a la industria cinematográfica), como la imaginación, la creatividad, el trabajo artesanal aprovechando cualquier material, la conservación de algunas tradiciones, la solidaridad y el verdadero y simple disfrute mientras se contribuye a hacer un poco más felices a los demás.
En un comienzo con imágenes de película antigua en blanco y negro y voz en off que ya promete risas, Gondry nos introduce en Passaic, una pequeña ciudad provinciana de Nueva Jersey que no tiene nada de particular. Tan sólo el hecho de que el señor Fletcher, dueño de un videoclub, siente pasión por Fats Waller, un músico de jazz neoyorquino cuya historia él está decidido a trasladar a Passaic y, concretamente, al vetusto edificio en el que él regenta su modesto negocio. Pero sus intentos por despertar el interés de potenciales clientes y atraerlos hacia su decadente negocio de alquiler de películas en formato VHS (hoy día ya en extinción frente al DVD) no consiguen sus frutos y su negocio se hunde en la miseria, mientras las autoridades amenazan con derribar el viejo edificio, que casi se cae a pedazos. El señor Fletcher, el cual vive en un pasado jazzístico glamouroso imaginario y que se niega a marchar con los tiempos actuales del DVD y de las grandes franquicias que absorben las pequeñas empresas, necesita mucho dinero para reformar su edificio si no quiere que los sueños de toda su vida se vean derribados y reemplazados por un moderno e impersonal bloque de viviendas.
Durante una ausencia del dueño, Mike, su sobrino y ayudante de pocas luces, se queda a cargo del videoclub y Jerry, amigo de Mike y el cliente más freak, se las arreglará, con sus extrañas paranoias, para acabar estropeando todas las cintas de la tienda. Ante el problema que se plantea, adoptan una decisión desesperada: rodar ellos mismos las películas y alquilárselas a los clientes. El nuevo sistema, sorprendentemente, empieza a cosechar un éxito inaudito y muy pronto se formarán largas colas de clientes y de personas dispuestas a colaborar en la realización de las películas caseras.
Resultado: Un divertido, simpático y nostálgico homenaje a la fábrica de magia y sueños que es el cine, una mirada cargada de emoción hacia el pasado, un derroche de imaginación que nunca debería perderse definitivamente frente al zarpazo de la codicia y de los veloces tiempos que corren, y un ensalzamiento a los sentimientos de unidad, de trabajo en grupo para obtener un fin común que no sea simplemente lucrativo, sino más bien sentimental.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Con su habitual afición a experimentar con la imagen en la que los efectos especiales tienden a sustituirse por una gran variedad de trucos ópticos creados a partir de materiales sencillos (como ya hizo en "La ciencia del sueño"), Gondry resalta el encanto de los pequeños detalles cutres, de aquello que se hace aprovechando cualquier recurso, y el encanto de lo que se hace con corazón, aunque el resultado no sea precisamente impecable.
De este modo, el director francés compone una de sus características cintas chocantes y sorprendentes, en este caso desde un plano brillantemente cómico, sin descartar lo absurdo ni lo hilarante, que esconde al fondo todo eso que late en cualquiera de nosotros: añoranza por lo que se fue y nunca se podrá recuperar.
Y que también nos invita a reinventarnos a nosotros mismos.
Vivoleyendo 
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| 3 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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PRIDA
MADRID (España)
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Su valoración:  |
25 de Abril de 2008 |
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A simple vista, podríamos considerar que con este trabajo Gondry ha querido homenajear esas películas de culto que aguantan el paso del tiempo sin quebrarse, sin perder el regusto añejo, que conservan todo el encanto de cuando se estrenaron en cines con grandes bóvedas y telones aterciopelados; Pero sólo a simple vista, porque lo que realmente quiere reivindicar y homenajear son los barrios de toda la vida; Lugares donde la gente conocía a sus amigos, a los padres de sus amigos y hasta los abuelos de sus amigos; Esos sitios donde siempre había tiendas a pie de pista donde el tendero nos tenía fichados y nos dejábamos llevar por sus consejos. El videoclub de Danny Glover viene a ser una pieza más de esos barrios que ya no existen, que mutaron con la desaparición del VHS y dieron paso al DVD y las redes del ciberespacio; Y uno de los grandes logros de la película, aparte de las grabaciones de esas pelis "suecadas", es que ya la veamos aquí en España o la vean en Mongolia el mensaje será el mismo: El romanticismo de lo viejo siempre da un gustito al paladar del más moderno, siempre le hace recordar a uno que sus padres tuvieron un vídeo con mando a distancia con cable donde bailaban las viejas cintas que después de su uso dormían en grandes cajas apolilladas. Y cuando el ciudadano cinéfilo sale por la puerta de su piso en uno de los nuevos barrios residenciales y ve ese desierto impersonal se le cae el mundo encima y piensa:
¡Ojalá pudiera volver al barrio!. Pero amigos eso es imposible y como Gondry lo sabe suelta toda la rabia construyendo personajes entrañables a la vez que excéntricos que se mueven por ese plató imaginario dando vida a los sueños que ya nunca volverán a existir.
PRIDA 
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| 2 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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skowac
Madrid (España)
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Su valoración:  |
7 de Agosto de 2008 |
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Me vais a perdonar, pero me ha parecido una puta mierda; conmovedora y desesperante en unas proporciones muy muy muy desajustadas. Hubiera salido del cine al cuarto de hora, pero es que hacía un cuarto de hora que había dado en la taquilla un billete de 50 y me devolvieron dos de 20 y algo de calderilla. Al menos saber, que para la próxima vez, un paseo, un cigarrillo y una cerveza cuestan menos pero valen más, y no hay que sufrir por las salidas prematuras de los sitios. Que se lo pregunten a Camacho. Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero, dice el refrán, y no, nos lo han dicho mal, es al revés. Aparte, confieso mi fobia personal hacia Jack Black, por si tenéis a bien aceptarlo como coartada.
La plasticidad visual y paisajística de algunas tomas se olvidan, las ganas de llegar a casa y pincharte un disco de Fats Waller (o ponerlo a bajar) tienes que aparcarla hasta que olvidas la película, o cuestionarte si saldrá en VHS, las ganas de pasar el dedo por el tomo de tu colección de VHS la dejas hasta el próximo homenaje, que si las metáforas vitales de los efectos especiales y todo eso, la manufactura, el estajanovismo por amor a la profesión... estoy desbordado por esta emoción tan tosca.
La idea, el concepto inicial, el homenaje, la subversión se agradecen enormemente, pero todo ello es el plato que ves que come tu vecino de mesa en el restaurante y que a ti te llega disminuido, frío y un cuarto de hora tarde. Salí del cine pensando en solucionar mis problemas con el masoquismo, pues se veía como el Guggenheim al final de una recta de trescientos metros en el desierto, el póstumo homenaje lacrimógeno a la entrada del museo, la nausea. Total, para no aclararnos la curiosidad de saber si para Michel Gondry entre el honor y el dinero, quién es quién y quién es ciego.
skowac 
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| 0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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The Mags
La Paz (Bolivia)
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Su valoración:  |
1 de Septiembre de 2008 |
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Michael Gondry se ha vuelto a currar una película que destaca por su originalidad y su ingenio. Además hay que añadir la personalidad de Jack Black, el talento de Danny Glover y esa selecta música que acompaña los créditos y ya tenemos uno de los peliculones del 2008.
Los particulares tributos que se rinde a los hitos del cine, y hoy clásicos del videoclub, son un brillante alarde genialidad y creatividad. Personalmente me he partido con las versiones de “2001” y “Men In Black”.
El final es muy memorable, como dice Alberto Bermejo: “una de las más bellas declaraciones de amor al cine de todos los tiempos”.
The Mags 
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