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El gran Woody Allen, nos muestra las dos caras de una situación vistas desde dos puntos de vista, el trágico y el cómico (Presentado de una forma bastante original, durante una tertulia).
Todo gira en torno a Melinda y a sus vidas, la jovial y la depresiva, vemos como se entrelazan las historia totalmente opuestas y a su vez paralelas.
Recuperamos en esta película al Allen mas inspirado, el que da rienda suelta a su imaginación y su ironía. Poco a poco nos va metiendo dentro de las relaciones de ambas y de sus problemas, amores, desamores.
El único punto flaco es la elección de Will Ferrell (Normalito), el cual representa el papel típico de Woody, con sus chistes absurdos típicos ¡pero!... ¡Quién mejor hace de Woody Alllen es Woody Allen!
En el fondo es como la vida misma, y en la manera de enfrentarnos a la misma, son dos puntos de vista con los cuales nos sentiremos reflejados. El maestro Allen vuelve a psicoanalizarnos en una de sus películas, tan fácilmente como el que se ata unos cordones, sin duda alguna es un genio y nos vuelve a deleitar con otra obra maestra... ¡Y van!
Me voy a beber mi vaso de agua, que esta medio vació... aunque pensándolo bien, no sé si podré con todo porque esta medio lleno... ¡ser o no ser, esa es la cuestión!.
la flaca 
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