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Críticas de "París, Texas"
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juanantlopez
Murcia (España)
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Su valoración:  |
6 de Agosto de 2007 |
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París, Texas, una película llena de escenas memorables y de momentos inolvidables. Una guión prodigioso, una historia muy dura, con un personaje desahuciado que lucha por recuperar su vida. Una historia tan veraz, tan sincera, que te encoge el corazón mientras la estás viendo. Harry Dean Stanton es capaz de transmitirlo todo con su mirada, y posiblemente tenga una de las mejores escenas de la historia del cine en su conversación con Nastassja Kinski, que encarna como nadie el drama de la jovencita a la que la vida le ha dado muchos golpes y acaba entregándose a la peor vida de todas. Wim Wenders explora la profundidad del alma humana en cada secuencia. Podría estar días y días enumerando las virtudes del film. Es una grandísima película, de las que nos zarandean el alma a base de secretos, miradas y silencios. Un espectáculo del ser humano hecho cine.
juanantlopez 
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branhunter
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
23 de Febrero de 2008 |
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A estas alturas de la historia parece como si el cine estadounidense hubiera perdido el toque del autorretrato, no autorretrato del propio cine, sino del país donde este tiene lugar. Hubieron tiempos mejores para eso y Wim Wenders nos lo recuerda una vez más con una sensacional pero minimalista historia, donde logra cerrar un trabajo con unos ingredientes absolutamente anticlimax. Comenzamos con un personaje protagonista que hace de la locura su razón de ser, sin estridencias pero con contundencia, la cual no le abandona en toda la pelicula. ¿Cómo es posible articular una historia alrededor de un tipo así y salir bien parado? Pregúntele a Wim. Y no es eso todo: ahí tenemos un niño listo, una familia convencional y un itineriario narrativo que da pie a que la película sea considerada una 'road movie', que lejos de facilitar las cosas, hacen aun más inmensa la tarea del director.
Lo cierto es que esta película es un largo paseo cinematográfico por una de las miradas más profundas del cine de las últimas décadas del siglo XX. La huella de Wenders es imborrable y esta película nos puede explicar, como otras de su director, el porqué. Ahora podríamos explicar de que va la película, pero creo que ello no nos aportaría gran cosa. Aquí la cuestión no es la historia, sino la contemplación de la misma, un largo e intenso paseo cinematográfico con mucha calidad.
branhunter 
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Amelie76
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
2 de Octubre de 2008 |
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Al final de la película te das cuenta quien es el protagonista principal de la historia ¿?. Le sobran minutos para llegar al 10, la interpretación de Travis es espléndida, la música es inolvidable, la fotografía es la mejor que he visto, la historia te atrapa mientras en tu cabeza intentas dar respuestas a las incógnitas (no te gustarán).
Dr. Hackenbush.
Amelie76 
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| 6 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Nadie
Santiago (Chile)
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Su valoración:  |
21 de Julio de 2007 |
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Casi dos horas y media para una historia que se podía contar en dos o menos. A ratos se volvía infumable. Y no se trata que yo no tenga sentimientos,sea frío como una piedra y no sea capaz de ver el trasfondo bello y noble de la historia, pero insisto, era necesario alargar tanto la película.
Lo mejor son los últimos veinte minutos donde podemos apreciar la belleza de Natassja Kinski.
Nadie 
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| 5 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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I m feeling good
Ciudadano del mundo (Austria)
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Su valoración:  |
31 de Mayo de 2008 |
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El comienzo de “París, Texas” es demoledor, abrasivo, honesto a más no poder. El desierto vive en esta película de Wenders, porque ocupa la virtud de la confusión, donde ningún norte se presenta y saluda un buen camino. La soledad respira en el ambiente y acomete en la realidad una acción que por desfigurar, desfigura el alma de quién ve y escucha a Travis, en su letanía hacia ninguna parte. La infinita persistencia de la música (alma del silencio de Travis), sacude espirales emotivas en donde sólo hay tres gramos de polvo blanco, maravilla en la búsqueda de la verdad y del recuerdo, o de la mentira de una rememoración que construir, según cómo se observe este ojo cerrado de Wenders.
El papel de Harry Dean Stanton supone la gran interpretación de su vida. Este actor, perteneciente al exquisito, y necesario, grupo de los secundarios de oro hollywoodienses, supo adentrarse e inmiscuirse sin descaro en la tragedia personal de Travis, bordando un papel tan lleno de matices como de sentimientos, de complejidad irreprochable, casi rocambolesco, roza lo increíble, pero nunca se adentra en la ingenuidad del papel amorfo lacrimógeno, pese a que la historia podía pedirlo.
Que el objeto de nuestra emoción sea un desarraigado social no nos sorprende, hemos incorporado a nuestro imaginario colectivo al perdedor que lleva una cuneta debajo del brazo, castigado con añitos en el infierno por creer que la vida está hecha para complacernos, y no soportar, al enterarse de su error, de la ambivalente realidad existente. Su amnesia supone la última voluntad del soñador empedernido, del idealista, que prefiere perder la memoria, a recordar que el mundo no está construido por utopías encadenadas. Amén.
Cuatro años son demasiados para volver a reencontrarse con la vida pasada y esperar no volver siendo un juguete roto, mortecino. Desde este punto, como vaga podría definirse el ritmo de la trama, acompañada a la perfección por la languidez musical a ritmo de Ry Cooder.
Esta película retrata con justicia la frialdad urbana en su segunda parte, se deshincha parte de la magia del principio de la misma, aunque mantiene un nivel más que decente, sobre todo, por la intensidad de la relación creada, y transmitida, entre padre e hijo. Su noble objetivo de completar las raíces familiares adquiere características de meta bíblica que nos engancha a su búsqueda, a la vez que nos anima a empujarles el ánimo.
Cuando ya están todos unidos tras el Peep Show, la desazón y la esperanza se unen en un final algo frustrante, quizás demasiado gélido, en el que Travis ya está desnaturalizado respecto al que conocimos al principio de la trama. Puede que el error sea mío, quizás yo acuse como espectador un alma de poeta destronado y aprecie más al desnortado que al redimido padre de familia.
I m feeling good 
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