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Antes que el diablo sepa que has muerto

Thriller. Drama Dos hermanos de familia burguesa se encuentran en una situación desesperada y necesitan conseguir dinero sea como sea: Andy (Philip Seymour Hoffman), un ambicioso ejecutivo adicto a la heroína, le propone a su hermano Hank (Ethan Hawke), cuyo sueldo se va casi íntegramente en pagar la pensión de su ex mujer, dar un golpe perfecto: atracar la joyería que sus padres tienen en Nueva York. Aunque a primera vista parece muy fácil, las ... [+]
Críticas 244
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8
3 de agosto de 2009
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando la vida le tiene a uno bien cogido por los huevos es cuando más se precisa de una solución. Es en ese momento cuando cualquier opción salvadora parece fácil, o cuanto menos válida; la desesperación nos lleva a un terreno donde la sensación de no tener nada que perder nos hace volvernos unos confiados; a partir de ahí estamos dispuestos a hacer cualquier cosa para salir del pozo.

Con lo que no solemos contar es con la Ley de Murphy, esa ley caprichosa que sin avisar nos golpea en el estómago y nos remata una vez estábamos cogidos por las pelotas. Entonces nuestra reacción es imprevisible... De eso habla Sidney Lumet en "Antes que el diablo sepa que has muerto". De planes fracasados, llaves maestras que no lo son, y pequeñas tragedias que empeoran aún más por caprichos del destino.

Hasta aquí no parece haber nada en especial que destaque a la película frente a las demás de temática similar ni la haga especialmente digna de prestarle nuestra atención. Pero no se engañen, estamos ante una cinta maestra que combina las mejores características del cine clásico con las del cine más moderno de una manera ejemplar. Mediante un oscuro guión hilvanado a la perfección, un pulso narrativo certero, y un montaje preciso, se nos narra el fallido atraco a una joyería por parte de Andy y Hank, Philip Seymour Hoffman y Ethan Hawke respectivamente, así como los diferentes puntos de vista de cada uno de los afectados, antes y después del delito.
Se puede decir que Sydney Lumet sabe hacer de su veteranía un grado, y que sigue en forma a la hora de dirigir, pues unos 50 años después de haber presentado la que es considerada su cinta de culto, "Doce hombres sin piedad", es capaz de ofrecernos todo un ejercicio maestro de buen cine. Quizás sea porque lo ama y no quiere que nosotros olvidemos que puede alcanzar la categoría de arte. Pues ojalá que esté con nosotros muchos años más; si tiene aún tanto que contar merecerá la pena.

Mención especial a las actuaciones de todo el reparto, pero sobre todo a la de Philip Seymour Hoffman, un actor que se ha ido ganando mi admiración paso a paso.

Pero qué cojones, lo mejor de esta película es que me la creo.

Un 8'5 de nota. Disfrútenla.
9
25 de mayo de 2008
11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sidney Lumet, uno de los grandes maestros del cine contemporáneo, demuestra que a sus 85 años está en plena forma; no solo por sumarse a las tendencias técnicas más vanguardistas del séptimo arte -este film está rodado en formato digital- sino además trufando con gran habilidad el cine más clásico con una narrativa entrecortada, hilvanando los hilos temporales de presente, pasado y futuro con una sapiencia inigualable, para mostrar las mayores miserias de la codicia humana. Si buena parte de sus películas han sabido transmitir el pulso social del momento -desde "Doce hombres sin piedad" hasta la inolvidable "Tarde de perros", sin olvidar "Serpico" o "El príncipe de la ciudad"- en esta ocasión su mirada sigue siendo tan cruel y mordaz, a la que añade un demoledor sentido del humor y una gélida ironía: dos hermanos con problemas económicos -el mayor, un próspero ejecutivo enganchado secretamente a la heroína, el menor un verdadero desastre, divorciado, borrachín, vago y jugador...- deciden atracar la joyería de sus padres, pero como suele pasar, los planes nunca salen bien... Lumet, que tanto partido sacó en su dia a Al Pacino, Sean Connery, Paul Newman o Michael Caine, en esta ocasión tiene oportunidad de volver a demostrar su capacidad para dirigir actores con unos inconmensurables Philip Seymour Hoffman y Albert Finney, a los que suman Marisa Tomei y Ethan Hawke, que dan todo lo mejor de sí mismos. El ejemplar montaje va urdiendo una trama diabólicamente compleja, pero vertebrada con una solidez marmórea, y articulada a la perfección. Impresionante es la banda sonora de Carter Burwell, que al igual que todo el film, mezcla sabiamente los parámetros clásicos del cine con las vanguardias de la composición musical cinematográfica, ofreciendo un producto final realmente exquisito, una verdadera antología del thriller en toda regla.
7
21 de junio de 2008
11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta última obra del octogenario Sydney Lumet me ha gustado. Es sin duda una buena película, pero mi expectativa era tan alta que se ha quedado por debajo de ella.

Medio thriller, medio drama familiar, utiliza la tan de moda en el cine contemporáneo estructura narrativa desordenada y fragmentada, con saltos atrás, situaciones paralelas que vemos varias veces, secuencias repetidas posteriormente desde otro punto de vista, etc.

A mí me gusta este tipo de estructuras "arriaganas" (la película ha sido comparada con '21 gramos', entre otras, pero no llega a ser tan puzzle como aquella), aunque habrá gente a quien le empiece a cansar. Quizá sí que se abuse últimamente algo de estas cosas, pero si se hace bien, como aquí y en las de Guillermo Arriaga o Tarantino, me vale.

La razón por la que ha quedado por debajo de la expectativa que llevaba es quizá que le falta algo de pulso narrativo, ya que aunque la historia es muy atractiva, cae en ocasiones en una parsimonia impropia de las situaciones mostradas. En cualquier caso, como digo, la historia es potente y atractiva así que se ve bien todo el tiempo.
Los actores en general medianamente bien, pero solo destaca en mi opinión el gran (en todos los sentidos) Phillip Seymour Hoffman, por tan sólo unos correctos (o algo anodinos incluso) Ethan Hawke, Marisa Tomei y un algo equivocado Albert Finney.

Y una "duda" para los que la han visto...; ¿es Tilda Swinton, no? ;)
10
14 de julio de 2008
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pedazo de película, para tener en tu estantería y poder disfrutar de ella cada cierto tiempo, vaya joya que se ha sacado de la manga el incombustible Sidney Lumet. Es una de las mejores pelis que he podido disfrutar últimamente. Con un inmenso Philip Seymour Hoffman, un actor que físicamente me produce repelús pero al que le tengo que elogiar por su maravilloso talento para el cine y la actuación. Junto a él un correctísimo Ethan Hawke, un actor que siempre me ha gustado y que vuelve a cumplir sobradamente, un extraordinario Albert Finney, con una expresión en su rostro que hiela la sangre y una guapísima Marisa Tomei, por quien me alegro, ya que ha sido una actriz que me gustó desde sus primeros trabajos en pelis romanticonas y que está teniendo las oportunidades que se merecía para que el público descubra su talento, bravo por ella. Vuelvo a encontrarme a Amy Ryan, actriz que se dio a conocer en la también interesante "Adiós, pequeña, adiós". Recomendada al 100% y si es en versión original, más todavía.
9
16 de junio de 2008
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Decía mi abuelo que "quien nace lechón muere marrano". Para lo bueno y para lo malo, supongo. Lumet reafirma el dicho con ésta su última obra. Existen películas que sin hacer nada grandioso ni espectacular demuestran, precisamente en eso y en el inmenso conjunto y en la genial globalidad su grandeza. Podría decir de "Antes que el diablo..." que no tiene nada, pero entonces rememoro a Hawks, a Ford, a Huston y me hago la misma pregunta: ¿qué tenían de especial "Río Bravo", "El hombre tranquilo", "El halcón maltés"...? Nada y todo; no fue el guión, ni los actores, ni la puesta en escena, ni el retrato de personajes, ni la dirección, ni la planificación... Todo esto en su punto justo le otorga Lumet al trabajo que nos ha dejado como herencia (aparte de una Marisa Tomei que gana enteros con el paso de los años). "Antes que el diablo..." rezuma el aroma de los clásicos de antaño en su perfecta sincronización, en la ausencia de todo lo prescindible, y seguro que dentro de unos años aún será recordada.
Gracias Lumet, porque he vuelto a ver la luz en Hollywood tras grandes y despiadadas derrotas.
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