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Críticas de "American Beauty"
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| 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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yidun
barcelona (España)
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Su valoración:  |
9 de Enero de 2008 |
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Para mí, la mejor película de la década...
American beauty consigue enamorar, no está pensada para hacer reír pero ciertamente su sarcasmo consiguió sacarme algunas carcajadas.
Esta película es, sin duda alguna, una manera distinta de ver las cosas, consigue mostrarnos diferentes puntos de vista acerca de cómo afrontar la vida, que no siempre da ganas de ser vivida.
Cada personaje intenta tirar adelante, y eso hace que vayas viendo que maneras de solucionar o esconder los problemas hay, las frustraciones y los miedos de los adultos, y la capacidad de los años para cambiar a la gente.
Para mi lo más remarcable de la película es sin duda el personaje de Kevin Spacy, que aparte de iluminarnos con una de sus siempre estupendas actuaciones, nos muestra que nunca es demasiado tarde para aprender a disfrutar de la vida.
Mentiría si dijera que después de ver esta película pienso igual que antes de verla, sinceramente pienso que te hace plantearte muchas cosas, y mas si estás en una época en la que te preguntas que será de tu vida en un futuro.
Un icono del cine, una película de culto, un mito...
La película que más me ha sorprendido en mucho tiempo, la recomiendo a todo el mundo, simplemente brillante.
yidun 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Hache
Valencia (España)
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Su valoración:  |
7 de Octubre de 2008 |
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Pocas veces la doble moral, concretamente la americana, se ha retratado de forma tan bella.
Visualmente hermosísima, te obliga a engullir un pastel de hipocresía social estadounidense que aún jugoso, tierno, dulce y absolutamente apetecible, no sienta bien al estómago. Una verdad con nata y guinda, magníficamente presentada, que te provoca una úlcera de las grandes. Satírica, irónica, metafórica y genial.
Lo mejor de Sam Mendes; peliculón de los buenos. Y la escena de los pétalos de rosa, mítica.
Hache 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Rockmina
Buenos Aires (Argentina)
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Su valoración:  |
4 de Noviembre de 2008 |
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Excelso film de Sam Mendes, director que cosechó varios premios, entre ellos varias estatuillas de la academia y un Golden Globe (a mi criterio mejor premio que los Oscar), totalmente merecidos, porque la estética, el guión, el arte fotográfico, la música y el gran nivel actoral, se llevan un diez.
Si bien fue una película que logró que muchos vociferen ciertas opiniones encontradas, no pasó inadvertida para nadie.
Logró transmitir un mensaje, expuso una idea, le dio vida y forma a la metáfora. Habló de una sociedad perversamente feliz. Creo que dijo mucho, y ocultó muy poco.
Todos logran lucirse, el papel de Spacey, fabuloso; una Annette Bening sólida y dispar comparándola con otros papeles encarnados. Una Thora Birch y Mena Suvari quienes se convierten en perlas halladas en un mar de nuevos actores. Qué nivel.
Aunque sea típicamente americana, no podemos negar que es una joya.
Pocas películas pueden darle un valor incalculable a una escena tan simplista; una bolsa de nylon elevándose en el viento, un placer metafórico que regocija el alma. Hasta ese momento solo Robert Zemeckis pudo hacerlo con la majestuosa Forrest Gump.
Al ver esta potente película sentí satisfacción visual. Es otra de las que quedarán como caballitos de batalla para un sábado por la tarde.
Rockmina 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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VíctorBlanco
MADRID (España)
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Su valoración:  |
11 de Noviembre de 2008 |
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En una escala de perversión de la inocencia de Frank Capra a la agresividad de Todd Solondz, American Beauty se queda a medio camino, y como muestra un botón: la negativa del personaje principal a consumar con su objeto de pasión, en la escena final, no es una negativa, ni un rechazo, no es más que una concesión al espectador a buen entendedor. Sirva este ejemplo para demostrar que el del equilibrio es el camino más sencillo para alcanzar la excelencia y la perfección -si es ésta alcanzable, se vuelve a abrir el debate-; pero empezar por el final es digno de algún director posmodernista y no del debutante director (forjado en el teatro) Sam Mendes.
Lester Burnham (Kevin Spacey) es el personaje principal de la función, un cuarentón en crisis que ha conseguido todo lo que reza el sueño americano: un matrimonio, una hija, un trabajo y una casa; pero se encuentra más apático que nunca ante la rutina a la que le somete su esposa Carolyn Burnham (Annette Bening) que esconde su frustración y su ira bajo la apacible apariencia de una mujer satisfecha en el amor y en el trabajo, y su hija Jane (Thora Birch) indecisa adolescente acomplejada por su amiga Angela (Mena Suvari) una lolita en toda regla. Aunque todo cambiará cuando Lester caiga en la tentación rubia -sus fantasías sexuales con los pétalos de rosa son antológicas-, lo que supone la recuperación de la ilusión y provoca su segunda juventud, que tiene como espejo a su joven vecino Ricky (Wes Bentley).
La ópera prima de Mendes contiene la frescura y la ilusión del primerizo, -que no viene lastrada por errores y éxitos del pasado-, pero también el pulso y la madurez de un maestro, algo quizá bastante significativo de que no nos encontramos ante una obra de autor, o la película de un actor destacado; ocurre a veces que todo está en el lugar y en el momento adecuado, o mejor aún, preciso. Éste es un cúmulo de aciertos orquestado no por una multimillonaria productora, ni por un director de relumbrón, sino por la literatura perfecta del señor Alan Ball, demiurgo de la fascinantemente maravillosa A dos metros bajo tierra (permítanme que me arrodille); porque me da la impresión de que todo estaba ya (d)escrito en su guión, versión operística de la gran tragedia griega, adaptada a pequeña escala de la sociedad estable americana.
Desde el principio sorprende la narración en off del protagonista recién fallecido en evocación al mejor Wilder de El Crepúsculo de los Dioses. La aceptación del final por parte del protagonista contagia al espectador de una extraña seguridad, en base a la complicidad autor-receptor-obra, vía personaje o personajes principales. El guionista convierte su ambición en lirismo, que descansa bajo la superficie de una apariencia morbosa.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Al igual que toda la película, sus personajes se esconden tras el sarcasmo para ocultar lo verdaderamente vulnerables que son. La rosa de American Beauty es una variedad de rosa cultivada artificialmente para tener una apariencia perfecta. En la película se representa la "falsa belleza" belleza que es sólo apariencia. Otro terreno por el que American Beauty se mueve con insospechada precisión es el de las apariencias. Presenta a sus personajes como prototipos (sin ser ésto siempre algo despectivo) en situaciones ciertamente tópicas, para luego romper con los lazos de hipocresía que les unen, en un acto de gran belleza liberadora final, como redención de todo lo que aparentan, de su estabilidad fingida. Cuando Angela sube al cuarto de baño a desmaquillarse, el encuentro definitivo entre Jane y Ricky, el grito desgarrador de Carolyn al ser descubierta siendo infiel a su marido con “el rey del inmueble”, el nuevo coche de Lester (“El coche que siempre he querido y ahora lo tengo...¡soy cojonudo!”), la discusión en la cena familiar, o la revelación de la sexualidad reprimida del vecino, todas ellas escenas de ejecución perfecta y ejemplos clarividentes de la ruptura mencionada en busca de una felicidad futurible que a pesar de que no llega, sí se siente por lo menos tangible.
La puesta en escena es inmejorable. Un inconmensurable Kevin Spacey, el mejor actor de la década, engrandece los límites de la interpretación y salpica a todos y cada uno de los secundarios, que están a la altura. Y lo mejor es que Mendes, Ball y Spacey nos venden su corrosivo y ácido film de una manera formal, corriente y cotidiana, no reinventan el cine, sino que le dan una nueva perspectiva, mas fresca, libre de convencionalismos y pretenciosidad alguna. Exquisita la forma y exquisito el contenido. Y casi sin darse cuenta American Beauty se reconstruye como un monumento para posterior gloria del séptimo arte.
A medida que avanza la narración, se vuelve más atractiva, gana en intensidad, el gesto desenfadado y cómico relega a un segundo plano y la película adquiere un tono dramático que desemboca, allí donde se libera la intriga, el último día de vida de Lester Burnham -clímax de suspense incluido-, en un final colosal, adrenalítico, minimalista, conmovedor. Sublime
Puntuación: ***** (sobre 5)
VíctorBlanco 
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| 12 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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¿Ácida?. Ací da gusto, pensará el productor, que se montó en el dólar con este engendro del cine mordaz.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Es simplona en planteamiento, tópica en personajes y de final previsible; una suave critiquilla batarata a la sociedad americana que no escuece nada, se ve amablemente porque no descubre nada que no supiésemos ya, y no mete el dedo en la llaga para mostrar lo triste que resulta el ciclo de conformismo, inercia social, posterior desencanto y vuelta a la conformidad, del americano de a pie, que es lo que supongo querían mostrar.
Para colmo, se marcan un final de tragedia griega bochornoso, que no hace más que estropear la idea original: la claustrofobia del ser humano encerrado en una vida que no quiere, termina sucumbiendo a la pistolita de turno, disolviendo y banalizando la angustia antropológica que sin éxito, querían dar a entender.
Si disfrutaste con "Una proposición indecente", "Algunos hombres buenos" o "La Terminal", entonces esta será la película "profunda" de tu filmoteca. Hasta la bolsa dando rulos al viento da más que pensar que este engañabobos..
Sines Crupulos 
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