La familia Savages
2007 

6,6
5.419
23 de marzo de 2010
23 de marzo de 2010
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las críticas cinematográficas siempre están inspiradas en algo más que en la propia película. La gente siempre lee cosas acerca de ellas, de sus autores, de su contexto etc.
No me sorprende que Tamara Jerkins lo hubiese pasado mal en su infancia, aunque no haga tanto hincapié en eso. ¿Qué hacer con la vejez? Uno de los problemas planteados en la película. Una crítica a la situación de Estados Unidos: abajo, en Arizona, en Sun City, al sol, de día, con una fotografía multicolor, paradisíaca, sacada casi del mismísimo limbo.. los jubilados ricachones que pasan su últimos días viviendo como dioses, sin ninguna preocupación ni "negro" que los importune. Arriba, en el Estado de New York, en invierno, lloviendo, de noche, con una fotografía movida, claustrofóbica.. dos hermanos luchando (huyendo) por (de) sus temores.
El tema principal: John (excelente Seymour) y Wendi (notable Linney), se ven impedidos a vivir sus vidas con normalidad, pues la carga que conlleva su dura infancia, les impide progresar profesional y sentimentalmente. Quieren pero no pueden. Esperando la muerte de su padre, y con ello la liberación definitiva que les ayudará a superar dicha carga, dejarán ver que por muy distintos que parezcan son hermanos, y como tal, parecidos e incluso iguales, funcionando como una misma persona.
No me sorprende que Tamara Jerkins lo hubiese pasado mal en su infancia, aunque no haga tanto hincapié en eso. ¿Qué hacer con la vejez? Uno de los problemas planteados en la película. Una crítica a la situación de Estados Unidos: abajo, en Arizona, en Sun City, al sol, de día, con una fotografía multicolor, paradisíaca, sacada casi del mismísimo limbo.. los jubilados ricachones que pasan su últimos días viviendo como dioses, sin ninguna preocupación ni "negro" que los importune. Arriba, en el Estado de New York, en invierno, lloviendo, de noche, con una fotografía movida, claustrofóbica.. dos hermanos luchando (huyendo) por (de) sus temores.
El tema principal: John (excelente Seymour) y Wendi (notable Linney), se ven impedidos a vivir sus vidas con normalidad, pues la carga que conlleva su dura infancia, les impide progresar profesional y sentimentalmente. Quieren pero no pueden. Esperando la muerte de su padre, y con ello la liberación definitiva que les ayudará a superar dicha carga, dejarán ver que por muy distintos que parezcan son hermanos, y como tal, parecidos e incluso iguales, funcionando como una misma persona.
Buena película.
17 de junio de 2010
17 de junio de 2010
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Ésas son las categorías principales […] Lo horrible sería... no sé, los enfermos incurables […] Me refiero a los ciegos, los inválidos […] Y después, lo miserable incluye a cada uno de nosotros. Lo engloba todo. Así que tenemos que dar gracias por sentirnos miserables, pues la otra alternativa es aún peor."
Pues sí, estas palabras acertadas y elocuentes del inclasificable Sr. Allen, son las que asaltaron mi mente en el momento en que comprobé que Wendy, una de las protagonistas del filme, encarnada por una espectacular Laura Linney, se inventaba una vida más memorable; aunque fuese por más trágica pero, en cualquier caso, más memorable...
Jenkins escoge un modelo narrativo que abruma por su honestidad; la historia no se hace desoladora sino que está llena de crudeza y desolación y, sin embargo "çe la vi". Y no, Señores, no se trata de que el destino se compedezca de Wendy o de Jon y les compense con sucesos maravillosos o inolvidables (que hubiesen servido, además, para complacer a los espectadores); no. A lo sumo, consiguen un trabajo, sobrellevan una relación o se lo pasan bien hablando de temas que les interesan o escuchando música.
Pues sí, estas palabras acertadas y elocuentes del inclasificable Sr. Allen, son las que asaltaron mi mente en el momento en que comprobé que Wendy, una de las protagonistas del filme, encarnada por una espectacular Laura Linney, se inventaba una vida más memorable; aunque fuese por más trágica pero, en cualquier caso, más memorable...
Jenkins escoge un modelo narrativo que abruma por su honestidad; la historia no se hace desoladora sino que está llena de crudeza y desolación y, sin embargo "çe la vi". Y no, Señores, no se trata de que el destino se compedezca de Wendy o de Jon y les compense con sucesos maravillosos o inolvidables (que hubiesen servido, además, para complacer a los espectadores); no. A lo sumo, consiguen un trabajo, sobrellevan una relación o se lo pasan bien hablando de temas que les interesan o escuchando música.

Philip Seymour Hoffman & Laura Linney
La familia Savages es una historia sobre la cruda realidad, pero la verdadera que es, a fin de cuentas, la única que puede ser cruda. Es una historia sobre personas que a veces se rien, a veces saltan o gritan de alegría, a veces en cambio sufren, lloran, se sienten culpables o fracasados, pero que la mayoría de las veces, "van viviendo" como pueden. Están solos, pero no de una forma trágica, sino en la forma en que casi todos estamos, aunque de vez en cuando se sinceran y se sienten algo menos solos.
También es una historia sobre la vejez, sobre el amor paterno filial, y el desamor, sobre lo difícil que resulta ser sincero, especialmente cuando la persona que escucha la confesión es uno mismo, y todos estos temas son expuestos "a bocanadas", sin pinceladas de magia o sin que al final del visionado, sientas que te has enamorado de ninguno de los personajes, sino tal como son.
Quiero poner especial atención en la actuación de Laura Linney, me ha sorprendido gratamente, se pone a la altura de Philip Seymour Hoffman y juntos consiguen que sus personajes recreen a cualquiera de los millones de miserables que deambulamos por la vida de un lado para otro, sin resultar encantadores ni detestables o ambas cosas a la vez.
También es una historia sobre la vejez, sobre el amor paterno filial, y el desamor, sobre lo difícil que resulta ser sincero, especialmente cuando la persona que escucha la confesión es uno mismo, y todos estos temas son expuestos "a bocanadas", sin pinceladas de magia o sin que al final del visionado, sientas que te has enamorado de ninguno de los personajes, sino tal como son.
Quiero poner especial atención en la actuación de Laura Linney, me ha sorprendido gratamente, se pone a la altura de Philip Seymour Hoffman y juntos consiguen que sus personajes recreen a cualquiera de los millones de miserables que deambulamos por la vida de un lado para otro, sin resultar encantadores ni detestables o ambas cosas a la vez.
17 de enero de 2011
17 de enero de 2011
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
"The Savages" es un drama al uso de una calidad notable, es la auténtica y sin restricciones verdad sobre que la vida es larga y dura, como la polla de Nacho Vidal. El ser humano nace, crece, se reproduce (si tiene la suerte de con quien follar) y muere. Eso mas que una ley básica, es algo existencial e inevitable. "The Savages", representa fielmente los entresijos de los grandes principios por los que se rige la humanidad y los miserables personajes que la componen. Lo que mueve a los seres humanos, lo que los tumba, lo que los hace dudar ,lo que los margina o los encumbra. Es triste sí, pero más triste es ser un iluso que ignora las carencias que dictarán sentencia sobre quien eres, que haces y como vas a terminar. La piel se destruye, el brillo desaparece, las tetas se caen y la luz de los ojos se convierte en lágrimas, lo aceptas o te vas, claro que si quieres por contra puedes continuar viviendo como el gilipollas que todos sabemos que eres y tu no has sabido ni tenido el valor de aceptar. Es una cuestión de estilo, de aceptación, de aprender a respirar con los problemas que un día pensaste que nunca serías capaz de superar.

Laura Linney & Philip Seymour Hoffman
Las piezas estan todas en su sitio, nada sobra y lo que falta me da igual. Donde algunos ven tristeza, yo veo vitalidad. Porque detrás de cada fracaso hay una posibilidad, porque la luz tiene más fuerza que la oscuridad, porque intentar seguir siempre es mucho más interesante que abandonar, porque (como dijo Dante) continuar merece la pena aunque sea solo por curiosidad.
Laura Linney es celestial, a mi modo de ver es la mujer sin glamour más admirable y con más estilo del planeta. La señora Linney nunca, y nunca es más que en la puta vida y en la puta vida es más que jamás, abandona a sus personajes ante la indolencia de una mala dirección de actores. Basta de dar Oscars a enjendros tipo Bullock, Berry, Roberts, Jolie, Theron o fulanas de esa misma categoría que triunfan por casualidad. El criterio me dice que estoy ante una actriz de las que consiguen que ames el cine, que vive para interpretar, que se la suda el tanga con cristales de Swarovski (marca reg) con el que posar en vanity fair o el escote que lucirá sobre aquella alfombra roja que a ella nunca la motivó para actuar, eso que ama por encima de todas las cosas. Si el polvo del que se componen las estrellas es real, seguro que se posó mucho antes en ella que en cualquier pechuga siliconada con ansias de acabar sus noches bañada entre flashes y Champagne, adoptando somalís o conduciendo coches ecológicos porque es lo que toca. Por consiguiente Laura no mola mucho, mola más.
Laura Linney es celestial, a mi modo de ver es la mujer sin glamour más admirable y con más estilo del planeta. La señora Linney nunca, y nunca es más que en la puta vida y en la puta vida es más que jamás, abandona a sus personajes ante la indolencia de una mala dirección de actores. Basta de dar Oscars a enjendros tipo Bullock, Berry, Roberts, Jolie, Theron o fulanas de esa misma categoría que triunfan por casualidad. El criterio me dice que estoy ante una actriz de las que consiguen que ames el cine, que vive para interpretar, que se la suda el tanga con cristales de Swarovski (marca reg) con el que posar en vanity fair o el escote que lucirá sobre aquella alfombra roja que a ella nunca la motivó para actuar, eso que ama por encima de todas las cosas. Si el polvo del que se componen las estrellas es real, seguro que se posó mucho antes en ella que en cualquier pechuga siliconada con ansias de acabar sus noches bañada entre flashes y Champagne, adoptando somalís o conduciendo coches ecológicos porque es lo que toca. Por consiguiente Laura no mola mucho, mola más.

Laura Linney & Philip Seymour Hoffman
Yo prefiero ser un miembro de la familia Savages, que fantasear y emocionarme con las bondades de la vida y la música de los anuncios de compresas. A partir de aquí, cada uno decide como vivir, que ignorar y a quien admirar.
1 de mayo de 2011
1 de mayo de 2011
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La incomunicación es la rueda que mueve esta historia sobre dos hermano y su padre al borde de la muerte, como no logran entenderse, aunque tratan, no hacen más que pelearse por nimiedades.
Es una película de personajes, por lo tanto en algunos momentos se vuelve tediosa.
Interesante como ante la falta de afecto malinterpretan el acercamiento de terceros.
Muy buenas actuaciones sobre todo de Laura Linney.
Es una película de personajes, por lo tanto en algunos momentos se vuelve tediosa.
Interesante como ante la falta de afecto malinterpretan el acercamiento de terceros.
Muy buenas actuaciones sobre todo de Laura Linney.
13 de mayo de 2011
13 de mayo de 2011
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Soy consciente de que no todo el mundo compartirá conmigo la idea de que los "Savages" de este mundo merecían que alguien les dedicara un espacio. Película que no gasta sus esfuerzos en gestos grandilocuentes ni búsquedas estéticas cinematográficas, donde el valor radica en la historia de las personas que la habitan, sin más.
Los Savages no pueden plantearse la vida como una búsqueda de la felicidad hacia ninguna parte. Sus vocaciones están intimamente ligadas al desapego y al reencuentro consigo mismos. Desde ópticas diferentes pero a partir del mismo abismo, los hermanos Savages hilvanan sus vidas desde una extraña desesperanza. Desde el aparente estoicismo del hermano hasta la lucha decadente-emotiva con la que lidia el personaje femenino, son a mi parecer, un contrapeso natural y caleidoscópico que constituye uno de los pilares de esta película.
Dos personas maduras que luchan a su manera en solitario, con un pasado y un futuro más que incierto, que no se han establecido familiarmente, que han recibido y siguen recibiendo decepciones, que tienen miedo, y que tienen que asumir la nueva entrada en sus vidas de un padre ausente y enfermo. No es precisamente un panorama de color de rosa para estos dos seres que en su interior mantienen un pulso cotidiano al que no nos tienen acostumbrados los filmes actúales.
Los Savages no pueden plantearse la vida como una búsqueda de la felicidad hacia ninguna parte. Sus vocaciones están intimamente ligadas al desapego y al reencuentro consigo mismos. Desde ópticas diferentes pero a partir del mismo abismo, los hermanos Savages hilvanan sus vidas desde una extraña desesperanza. Desde el aparente estoicismo del hermano hasta la lucha decadente-emotiva con la que lidia el personaje femenino, son a mi parecer, un contrapeso natural y caleidoscópico que constituye uno de los pilares de esta película.
Dos personas maduras que luchan a su manera en solitario, con un pasado y un futuro más que incierto, que no se han establecido familiarmente, que han recibido y siguen recibiendo decepciones, que tienen miedo, y que tienen que asumir la nueva entrada en sus vidas de un padre ausente y enfermo. No es precisamente un panorama de color de rosa para estos dos seres que en su interior mantienen un pulso cotidiano al que no nos tienen acostumbrados los filmes actúales.

Philip Seymour Hoffman & Laura Linney
Porque los Savages pertenecen a una raza de seres que, por su condición de no-pertenencia, de familia desestructurada, de ausencia de esterotipos, encarnan la paradoja del eterno devenir, de lo humano desprovisto de candidez, de la desnudez emocional. Algo que es necesario explicar.
Es interesante contemplar el filtro que utilizan los dos hermanos con sus inquietudes, transformando la acción artística en el medio de dar un sentido a sus vidas, cuyo resultado no es otro que el de continúar el camino de la soledad y el desapego. El regreso de la imagen del padre no tarda en poner las cartas boca arriba y sitúar a los personajes en un marco que actúa como revulsivo, sacándolos de la cotidianeidad y obligándoles a un replanteamiento de la relación con sus propias vidas y con sus relaciones más íntimas.
Y la magia?¿Como entrever la brillantez en un paraje vital semi derruído, habitado por personas cuyos colores se hayan desvahidos? Ese es el motivo por el que escribo esta crítica: Los Savages escriben su historia día a día, contemplando el interrogante y siguiendo adelante. Son conscientes de sus incapacidades y sus autoengaños, y no privan a nadie de su libertad. Hoy en día sus cualidades pasan desapecibidas, pero son un tesoro. Esta historia, que podría haberse quedado en una novela instalada en cualquier estante de librería, ha pasado al cine para que muchos podamos disfrutar de ella y de las fantásticas interpretaciones de Philip Seymour Hoffman y Laura Linney.
Es interesante contemplar el filtro que utilizan los dos hermanos con sus inquietudes, transformando la acción artística en el medio de dar un sentido a sus vidas, cuyo resultado no es otro que el de continúar el camino de la soledad y el desapego. El regreso de la imagen del padre no tarda en poner las cartas boca arriba y sitúar a los personajes en un marco que actúa como revulsivo, sacándolos de la cotidianeidad y obligándoles a un replanteamiento de la relación con sus propias vidas y con sus relaciones más íntimas.
Y la magia?¿Como entrever la brillantez en un paraje vital semi derruído, habitado por personas cuyos colores se hayan desvahidos? Ese es el motivo por el que escribo esta crítica: Los Savages escriben su historia día a día, contemplando el interrogante y siguiendo adelante. Son conscientes de sus incapacidades y sus autoengaños, y no privan a nadie de su libertad. Hoy en día sus cualidades pasan desapecibidas, pero son un tesoro. Esta historia, que podría haberse quedado en una novela instalada en cualquier estante de librería, ha pasado al cine para que muchos podamos disfrutar de ella y de las fantásticas interpretaciones de Philip Seymour Hoffman y Laura Linney.
Un regalo y una forma de explicar que la vida es algo menos ruidosa y mucho más íntima y honesta.
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