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El Dogma, ese movimiento cinematográfico moderno y contradictorio -pregona libertad absoluta, pero en cuanto a restricciones es más papista que el Papa- tiene muy interesantes obras (CELEBRACIÓN, ITALIANO PARA PRINCIPIANTES, UN HOMBRE DE VERDAD, etc.) La verdad es que sólo he visionado éstas y poco más, pero LOS IDIOTAS es excepcional.
Y digo excepcional puesto que es espantosa e intragable y porque en mi cinéfila vida he visto y veré espantosos bodrios, pero, masoca que es uno, cuando veo un bodrio suelo aguantarlo hasta el final (bueeno, admito que aquí hay truco: Cuando en el cine veo una cinta que no me gusta, nunca me voy a media película, la aguanto hasta el final aunque no me guste, para ver cómo acaba la cosa, aunque la tentación de largarme siempre ronda en mi interior). Excepcional, insisto, porque resulta que esta película la grabé de la tele... Y claro, mando a distancia=poder absoluto: A los diez-quince minutos de ver tal derramamiento de esperma mental, y al olerme el percal repetitivo e idiota, valga la redundancia, le dí al botón de avance rápido, viendo en las aceleradas imágenes más de lo mismo.
Total: Pulsé STOP al vídeo y "au, idò!" (hala), otra cinta disponible para borrar mediante la grabación de mejores -oremos al Señor- películas o programas. Hay que admitir que el título es revelador en todos los sentidos. Lo siento por los que tuvieron que aguantarla en una sala de cine (o no, que seguro que muchos debieron irse a media proyección). Exceptuando, claro, a quienes les gustara.
Un precursor de esa defecación catódica llamada "Gran Hermano", que es la crónica del vegetativo y manipulado devenir de cuatro personajillos. Por lo menos, LOS IDIOTAS encierra una honestidad en su título y en su penosidad.
Joan 
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