Quemar después de leer
2008 

6,5
54.360
Comedia
Ozzie Cox (John Malkovich) es un agente de la CIA que, tras ser despedido de la Agencia, comienza a escribir sus memorias en un CD, pero pierde el disco que va a parar a manos de los empleados de un gimnasio Chad Feldheimer (Brad Pitt) y Linda Litzke (Frances McDormand), gente muy simple que intenta chantajear a Cox para ganar dinero. La CIA acaba interviniendo y el asunto se complica cuando el chico del gimnasio se encuentra con el ... [+]
13 de octubre de 2008
13 de octubre de 2008
16 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
He sido ordenado sacerdote dudeísta y solo bebo rusos blancos, he tarareado cientos de veces "Man of Constant Sorrow", he sido cautivado por la genial retórica de Hanks en Ladykillers, he sufrido lo indecible una y otra vez con McDormand en Fargo, he temblado con morbosa inquietud cada vez que el flequillo del Bardem vibraba al abrirse su bombona... y en consecuencia he ido ilusionado esta misma tarde a un cine que no pisaba desde "No es país para viejos", con una excitación pre-película que solo esta pareja de enormes hermanos es capaz de despertar en mí...
Y he subido tan alto que el golpetazo con el suelo ha sido monumental.
No, señores Coen, no.
Dos mentes privilegiadas como las vuestras no pueden necesitar de Brad Pitt haciendo el mono para arrancar carcajadas del público; tan poderoso tándem no puede rodar un film tan desacompasado e irregular y dejar tan indiferente al espectador... incluso aquél al que ya antes de salir los créditos teníais rendido a vuestros pies.
Y he subido tan alto que el golpetazo con el suelo ha sido monumental.
No, señores Coen, no.
Dos mentes privilegiadas como las vuestras no pueden necesitar de Brad Pitt haciendo el mono para arrancar carcajadas del público; tan poderoso tándem no puede rodar un film tan desacompasado e irregular y dejar tan indiferente al espectador... incluso aquél al que ya antes de salir los créditos teníais rendido a vuestros pies.

Brad Pitt
Primera media hora de película totalmente prescindible y una vez metidos de lleno en materia se echa de menos esa marcha de más que hace los films de los Coen irrepetibles, extraordinarios.
No negaré que, a cuentagotas, se puede vislumbrar lo que pudo ser y no es, como en las dos apariciones de J.K. Simmons o en la maestría a la que nos tiene acostumbrados el inigualable John Malkovich, incluso en la notable actuacion de Frances McDormand y el desglose de su personaje atormentado por la idea de la soledad, pero en el cómputo global la película carece del ritmo habitual de los Coen, entorpecido por un vulgar Clooney, necesario por otro lado a la hora de captar la atención femenina pero incapaz de trasmitir ningún sentimiento.
Cierto es que la satisfacción final es la diferencia entre las expectativas previas y la gratificación obtenida, y que siendo las primeras tan grandes es imposible que la resta acabe con resultado positivo.
Dejaremos "Quemar después de leer" como un entretenimiento entreactos, y aguardaremos más objetivamente el regreso de los mejores Coen.
No negaré que, a cuentagotas, se puede vislumbrar lo que pudo ser y no es, como en las dos apariciones de J.K. Simmons o en la maestría a la que nos tiene acostumbrados el inigualable John Malkovich, incluso en la notable actuacion de Frances McDormand y el desglose de su personaje atormentado por la idea de la soledad, pero en el cómputo global la película carece del ritmo habitual de los Coen, entorpecido por un vulgar Clooney, necesario por otro lado a la hora de captar la atención femenina pero incapaz de trasmitir ningún sentimiento.
Cierto es que la satisfacción final es la diferencia entre las expectativas previas y la gratificación obtenida, y que siendo las primeras tan grandes es imposible que la resta acabe con resultado positivo.
Dejaremos "Quemar después de leer" como un entretenimiento entreactos, y aguardaremos más objetivamente el regreso de los mejores Coen.
30 de noviembre de 2008
30 de noviembre de 2008
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Definitivamente no termino de entenderme del todo con los Coen. Pese al mucho oficio que derrochan, me dejan a medias. “Quemar después de leer” es ágil, resuelta, tiene un montaje soberbio, buenas dosis de humor negro (y no negro) y una interpretación de Brad Pitt absolutamente memorable, pero la película aturulla a base de hacer innecesariamente complejo el guión de un argumento sencillo. Quizá precisamente porque ese argumento es poco original, necesitan los Coen hacerle tirabuzones al guión. Y se les va la mano.
13 de octubre de 2008
13 de octubre de 2008
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Rodada a la vez que la obra que les encumbró de gloria al concederles el Oscar a Mejor(es) Director(es) (entre otros), "Quemar después de leer" cierra la trilogía temática Coen-Clooney: la trilogía idiota, como la llama el segundo, compuesta por "O Brother!", "Crueldad intolerable" y la cinta que nos ocupa.
Un perfecto caos coreografiado al detalle que parodia en cierto modo las películas de espías, dotándolas de un halo de estupidez y disparate que arranca carcajadas. Gran parte de la culpa la tienen unos actores estupendos en sus papeles: George Clooney, Frances McDormand, John Malkovich, Brad Pitt, Tilda Swinton, y el breve pero genial J.K. Simmons, protagonista de dos de los mejores momentos de la película. Brad Pitt puede ser el que menos gracia me haga, tiene muchos momentos excesivamente sobreactuados, pero al fin y al cabo ese es el personaje que le ha tocado.
"La inteligencia es relativa". Ese es el eslogan del filme, y se cumple a rajatabla. Los malentendidos entre personajes, sus excentricidades y manías, la estupidez que rodea a cada uno de ellos, es sólo una muestra de lo que pasa cuando te crees inteligente. Y los Coen saben retratar a personajes así. Todos los momentos de guión destinados a parodiar/emular a las cintas de espías son absolutamente desternillantes.
Un perfecto caos coreografiado al detalle que parodia en cierto modo las películas de espías, dotándolas de un halo de estupidez y disparate que arranca carcajadas. Gran parte de la culpa la tienen unos actores estupendos en sus papeles: George Clooney, Frances McDormand, John Malkovich, Brad Pitt, Tilda Swinton, y el breve pero genial J.K. Simmons, protagonista de dos de los mejores momentos de la película. Brad Pitt puede ser el que menos gracia me haga, tiene muchos momentos excesivamente sobreactuados, pero al fin y al cabo ese es el personaje que le ha tocado.
"La inteligencia es relativa". Ese es el eslogan del filme, y se cumple a rajatabla. Los malentendidos entre personajes, sus excentricidades y manías, la estupidez que rodea a cada uno de ellos, es sólo una muestra de lo que pasa cuando te crees inteligente. Y los Coen saben retratar a personajes así. Todos los momentos de guión destinados a parodiar/emular a las cintas de espías son absolutamente desternillantes.

George Clooney
Tras el drama que fue "No es país para viejos", se puede decir que los Coen han vuelto al terreno en que más cómodos se sienten y nos deleitan con otra buena película. No se hace larga, pero sí es cierto que puede costar un poco entrar en ella: ahora bien, una vez que termina la presentación y se pasa a la acción, el caos que en un principio pudiese parecer va mostrando sus cartas y vemos como todo encaja a la perfección.
"Quemar después de leer", un mero entretenimiento con el que saldrás del cine con una sonrisa, que si bien no vaya a ocupar un puesto de honor entre la filmografía de los hermanos sí que es una oferta muy superior a lo que se ve estos días por la cartelera. Ojala todos los "meros entretenimientos" fuesen así de buenos.
"Quemar después de leer", un mero entretenimiento con el que saldrás del cine con una sonrisa, que si bien no vaya a ocupar un puesto de honor entre la filmografía de los hermanos sí que es una oferta muy superior a lo que se ve estos días por la cartelera. Ojala todos los "meros entretenimientos" fuesen así de buenos.
23 de octubre de 2008
23 de octubre de 2008
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un guión cinematográfico genial para plasmar en imágenes una trama que a pesar de ser absurda aparentemente te engancha: quieres saber que va a pasar a continuación. Y todo esto lo llevan los Coen con una soltura que ellos pueden permitirse y casi nadie les llamara idiotas. Idiotas si son los personajes, pero con unas interpretaciones muy buenas casi de la “commedia dell’arte”. Brad Pitt se sale en la interpretación de un personaje que nadie podría creerse, pero que está muy bien desarrollado en un conjunto de otros idiotas y especialmente los de la CIA. No vayáis pensando que todo es ji ji jaja; en algún momento los Coen dicen “aquí estamos nosotros” y no os olvidéis quienes somos. Estos hermanos saben de qué va una historia cinematográfica, tanto si es una tragedia como una comedia y el espectador que vea su trabajo dirá que le gusta poco, mucho o nada, pero mientras tanto ha estado pegado a la butaca para conocer el final.
10 de enero de 2009
10 de enero de 2009
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pocas veces salgo tan emocionado de una película. Los Coen son verdaderos maestros del cine. Los personajes exagerados no menoscaban la película, justifica sus acciones y en consecuencia las consecuencias de lo que hacen. El verdadero problema es que por muy exagerados que estos personajes sean no son imposibles de reconocer por la calle. Disfruté cada momento, resalto los personajes pero cada parte del film es igualmente sobresaliente.
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