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Otra de esas cintas personalísimas del maestro Woody Allen, que se caracterizan por la suma importancia del guión y por la minuciosa construcción de personajes. Aunque en menor medida, contará con todos los ingredientes temáticos que son propios del cine del neoyorquino, como la arquitectura, la música clásica, la literatura y la religión.
La película tiene algunas salidas parlamentarias algo graciosas, pero lejos está de poder considerarse una comedia. Más bien podría catalogarse como una reflexión acerca de las relaciones humanas en la época contemporánea.
Cuenta con un gran reparto y toda la pericia de Woody Allen en la dirección.
Comento que, aunque el film me ha convencido, no le he encontrado tanto enganche como a otras producciones de la cinematografía de Woody Allen. Quizás esperaba más momentos graciosos, algunos gags más, o quizás alguna desopilante situación que envolviese al personaje que interpreta. Esto desde luego que no falta, pero está presente en menor medida. Y es que Mickey, el personaje de Woody Allen, no es el centro de la historia, sino que, como el título del film indica, la trama gira en torno a Hannah y a sus peculiares hermanas, y en las peripecias en que se ven envueltas y conectadas sus vidas.
Allen da un gran protagonismo al personaje de Elliot, uno de los más complejos del film, y llevado adelante con maestría por un gran Michael Caine. El juego de infidelidades que Allen traza en los personajes es muy creíble, sobre todo por el manejo que hace del concepto del amor, y de cómo éste puede surgir o desaparecer con la misma fugacidad. Gran actuación también de Max von Sidow en el rol de Frederick, el artista malhumorado y minimalista que trae amargada a la hermana más pequeña de Hannah.
Por cierto, que las hermanas están muy bien interpretadas por Mia Farrow, Barbara Hershey y Dianne Wiest (Óscar para ésta última).
Son de destacar los momentos familiares que Woody Allen plantea en este film, y el hincapié que se hace en los cambios producidos en las vidas de las tres hermanas a lo largo de las tres cenas de acción de gracias que se muestran. También resulta llamativo el recurso del destino como factor impredecible en las vidas humanas, y presente, claro, en la escena del intento de suicidio.
Un film de Woody Allen algo complejo, que no defrauda pero al que, en mi opinión, le falta un poco de enganche. Un guión algo más serio que los acostumbrados, y la misma sencillez de siempre a la hora de filmar. Entretenido la mayor parte del tiempo, pero sin demasiada magia.
Interesante.
LO PEOR: Que los momentos cómicos del personaje de Allen duran muy poco.
LO MEJOR: El reparto y el amplio abanico temático del guión.
LEANDRO PINTO 
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