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La rosa púrpura de El Cairo

Romance. Comedia. Fantástico Estados Unidos, Gran Depresión. Mientras Cecilia trabaja como camarera en Nueva Jersey, su marido se dedica a hacer el vago. Su única distracción es el cine, al que va una y otra vez para evadirse de la dura realidad y soñar con un mundo de champagne, trajes de noche y fiestas elegantes. Una noche, el protagonista de su película favorita, "La rosa púrpura de El Cairo", se fija en ella y atraviesa la pantalla para conocerla. (FILMAFFINITY) [+]
Críticas 133
Críticas ordenadas por utilidad
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10
14 de diciembre de 2015
8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Para mí, la mejor película del gran Allen. Todo en ella es brillo, ingenio, lucidez y magia.

El gran canto de amor al cine que solo un genio puede concebir.

MIS ESCENAS ESTELARES

1. Por supuesto, Tom el explorador saliendo de la pantalla.

2. Los actores discutiendo con el propietario del cine.

3. El público discutiendo con los actores.

4. El encuentro entre el actor y su personaje.

5. Cecilia explicando por señas a Tom qué es un embarazo.

6. La cara de Mia Farrow al final.

MIS DIÁLOGOS FAVORITOS

1. Cómo puede un actor haber salido de la pantalla? Nunca antes había ocurrido.

Que no hubiera ocurrido antes no significa que no pueda ocurrir.

2. Y el fundido en negro?

Qué fundido en negro?

En mi mundo cuando nos besamos aparece el fundido en negro y entonces hacemos el amor.
Aquí se hace el amor sin fundido en negro.

3. Cecilia, él no es real.

Pero es perfecto.

Pero no es real.

Un momento! Puedo aprender a a ser real.

4. Cecilia, soy valiente, viril, cariñoso, y además beso muy bien.

Pero no eres real.

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Estos son mis favoritos pero hay muchos más. En realidad son todos. Es una historia genial de principio a fin.

Y la historia real de Allen y Farrow terminaría como el culo pero la declaración de amor que él le hace en esta película no tiene parangón posible.

Sobre todo esa Mia preciosa de la escena final mirando absorta en el cine a Fred Astaire y Ginger Rogers bailando "Cheek to cheek".

Heaven, I'm in heaven...
7
25 de septiembre de 2010
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que Allen realice una comedia no es nada extraño, es la receta que mejor resultados le ha dado y es así como suele moverse como pez en el agua. Lo raro es que una vez acabados esos menos de noventa minutos no puedo afirmar que haya visto una película de humor y sin embargo no deja de ser una comedia. Es una combinación muy lograda, mezcla de un drama absoluto, mezcla de surrealismo, mezcla de comedia sana. Allen desdramatiza ante una situación, la de Cecilia, con una excelente Mia Farrow, con la que cualquier otro director hubiera podido hacer daño al espectador medianamente sensible. Los rasgos de la protagonista son los de la típica desdichada, sugiere tristeza se mire por donde se mire y dan ganas de que esa realidad cruda finalice con el sueño que Allen le pone delante. ¿Por qué no una solución tan poética (a la manera del director) para acabar con la situación dada?

El cine dentro del cine, Allen es un enamorado del cine y con una idea aparentemente simple sabe exprimirla de manera que lo esencial aparece en nuestra cara enseñándola tal como es: que los sueños nunca dejarán de serlo, pero aunque sean incompatibles con la realidad no podemos dejar de sentirlos con intensidad dentro nuestro. La pobre Cecilia se merece más, mucho más, ama el cine, es su manera de escapar, lo demás son maneras de hacer del genial judío.
10
5 de marzo de 2009 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El mayor canto al cine que Woody Allen hará jamás. Así de sencillo.

Por muy mal que te vayan las cosas, por muy disgustado que estés; siempre puedes encontrar en una película unos momentos de evasión y adentrarte en una historia fascinante. Eso es lo que Allen nos quiere enseñar, el cine como medio de evasión de la realidad. Tambien nos enseña la diferencia entre la realidad y la ficción, representada claramente en el personaje de Jeff Daniels. Por una parte, es el romántico y adorable explorador de "La Rosa Púrpura de El Cairo", y por otra, el arrogante y egoísta actor de cine. Todo esto representado en un guión limpio y sin fisuras, redondo.

Mia Farrow realiza su mejor interpretación, en el papel de Cecilia, una mujer con una triste vida que cada día va al cine a olvidar su cruda realidad. Injustamente olvidada en los Oscar.
Jeff Daniels hace una interpretación bastante buena.
De secundarios, destacan Danny Aiello, como marido de Cecilia y Dianne Wiest, demostrando a Allen su calidad como actriz, con quien ganaría sus dos Oscars por "Balas sobre Broadway" y "Hannah y sus hermanas".
En los aspectos técnicos, destaca la dirección artística, recreando la época de la Gran Depressión.

Una maravilla y otra obra maestra de Allen.
De obligada visión.
10
26 de septiembre de 2014 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
126/01(02/09/14) Uno de los mejores films de Woody Allen con todo lo grande que ello acarrea, una conmovedora oda al poder mágico del cine, a su capacidad de transportarte de tu vida ordinaria a un mundo idealizado donde todo es perfecto, armonioso, ello rebozado de mordaz humor, ingeniosas situaciones, un desarrollo fascinante, un Woody Allen en efervescencia creativa nos obsequia con un guión redondo, que basta rascar un poquito para dar con una profunda y compleja reflexión sobre los sueños y su dura confrontación con la realidad.

Escrita y dirigida por Allen Stewart Konigsberg, se inspira en “Sherlock Jr.” (1924) de Buster Keaton, “Hellzapoppin’” (1941) de HC Poter, y en la obra teatral de Pirandello “Six Characters in Search of an Author”. De su relato mana un tremendo lirismo en formato homenaje al cine clásico de los años 30, este ilusionante medio ayudó a evadirse de sus dramas diarios a millones de espectadores en todo el mundo, es un ácido retrato de cómo la gente sumida en crisis económica intentaba transformarse por un rato en las actrices y actores glamurosos que veían en pantalla, eran ricos, viajaban a sitios exóticos, bebían champán, tenían criadas de color, se bañaban en leche de burra, visitaban los mejores clubs, vestían las mejores galas, eran gente guapa y siempre con la mejor frase en la boca, se producían romances perfectos, y los espectadores intentaban que el cine se convirtiera en un espejo de sus esperanzas y anhelos, es una deliciosa fábula fantasiosa, con humor, cinismo, romance, ironía, nostalgia, drama, mordacidad, con toques de una ternura intensa, con diálogos bien urdidos, con mucha chispa y frescura, con una construcción de personajes prodigiosa. Un ejercicio de metacine que encuentra el humor en la confrontación entre realidad y ficción, entre el mundo donde todo es maravilloso y la triste realidad, derivando en un surrealismo cercano al buñuelismo. Se tocan temas como la fuerza del cine, el egoísmo, la codicia, la ingenuidad, el machismo, los abusos, se reflexiona sobre que es el amor. Todo con un marcado sentido de elegante ambientación, con un trémulo toque melancólico, y es que es una cinta que su punzante humor enmascara lo que es un drama sobre una mujer desorientada que busca en la imaginación del cine una salida a su miserable existencia, ello coronado con un final Magno, nada acomodaticio (spoiler). Allen aprovecha para criticar a la industria del cine, el egocentrismo de los actores, la mezquindad de los productores o el mercantilismo de los representantes de actores. Allen asimismo hace un canto a los evocadores cines de barrio que tanto visitó en su niñez, de hecho el cine que aparece en la cinta es el Teatro Kent en Coney Island, al que Woody iba en su infancia.
Mia Farrow
La cinta está regada de momentos de gran carga emocional, y este es Antológico: Cecilia es despedida de su trabajo de camarera, vaga llorando por las calles, hasta que decide evadir su mente en el cine, se mete a ver por enésima vez en sesión continua “La Rosa…”, las lágrimas de Cecilia conforme pasan proyecciones del film cesan, y la vemos en trance de placer, Tom Baxter por enésima dice <A punto de lanzarme a un fin de semana loco en Manhattan>, de pronto Tom se gira y mira parece ser hacia Cecilia, y le habla directamente <Señorita, veo que le encanta esta película>, ella responde <Es a mi?>, el continua <Lleva aquí todo el día, la he visto antes 2 veces>, ella <Me habla a mí>, él <Si, ha visto esta película por quinta vez>, uno de los personajes de la gran pantalla susurra alertada <Henry, ven aquí rápido>, y Tom <He de hablar con usted>, traspasa la cuarta pared (salta de la pantalla), se escuchan gritos en la platea, una mujer entre el público se desmaya, desde la pantalla le dicen <Que haces Tom? Vuelve a la pantalla…Estamos a mitad de la historia!>, Tom <Dejadme en paz, quiero echar un vistazo por aquí. Seguid sin mi>, se acerca a ella y comienza a charlar como si nada con Cecilia, el resto de espectadores observa el acontecimiento con asombro, una mujer se desmaya, otros siguen comiendo palomitas como si se tratará de un espectáculo más, e hilarantemente el encargado del local está preocupado sobre cómo va a hacer para terminar de proyectar la cinta, este momento Mágico-Imaginativo-Poético es uno de los momentos cumbres de la Historia del Cine, pocas veces el cien se ha mirado con más dulzura el ombligo, hace real algo que todos hemos deseado en tantas ocasiones ante el cine, instantes como este hacen que el Séptimo Arte sea ARTE, o sea lo capacidad de hacernos sentir, emocionarnos, estremecernos, SUBLIME.
Woody Allen & Mia Farrow
Además resaltaría otros: Cuando el productor Raoul Hirsch discute con su equipo el caos que ha producido la huida del cine Tom, y el efecto mariposa que parece haber desencadenado; Los malentendidos de Tom chocando con la realidad con su dinero falso, la bebida, el arranque de los automóviles, los besos en los que no hay fundidos a negro o su desconocimiento del sexo; El primer encuentro entre Tom y Gil, punzante y sibilino, enfrentándose la bondad del personaje con la rapacidad del actor; La delirante visita que Tom hace llevado por la meretriz Emma (buena Diane Wiest) al prostíbulo donde su ingenuidad resulta enternecedora frente a la picardía de las prostitutas; La visita que junto a Tom hace Cecilia al mundo de la película, una noche apoteósica de felicidad; El último enfrentamiento en el cine entre Tom y Gil por el amor de Cecilia, con réplicas y contrarréplicas gloriosas; Y por supuesto su punzante final (continua en spoiler por falta de espacio).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La puesta en escena resulta brillante, con un gran diseño de producción de Stuart Wurtzel (“Hannah Y Sus Hermanos”), con escenarios que nos trasladan a esta dura época y un tristón lugar, enaltecidos los lares por la maravillosa fotografía de Gordon Willis (“El Padrino II”), jugando hábilmente con el color deluxe y el glorioso b/n, en color juego con colores apagados, ocres, grises, claroscuros, y en patinados tenues, consiguiendo trasladarnos la atmósfera macilenta de los agrios personajes reales, y con un último primer plano turbador que nos deja tocados…

Y todo esto adornado por la deliciosa música de Dick Hyman (“Todos Dicen I Love You”), de reminiscencias jazzísticas, con lindos temas de piano tocados por el propio Hyman junto a la trompeta de Miles Davis, el trombón de Urbie Green y el cuerno de Romeo Penque, a esto se suma la canción original de Hyman “One Day At A Time”, que canta el personaje Kitty Haynes, siendo un dulce leitmotiv para la protagonista el tema “Cecilia´s Choice”, sonando además dos temas de los años 30, uno tocado graciosamente por Tom Baxter, “I Love My Baby, My Baby Love Me”, de Harry Warren, en su final vemos un suntuoso baile con Ginger Rogers y Fred Astaire (en el film musical “Sombrero De Copa” de 1935) con el tema “Dancing Cheek To Cheek” de Irving Berlin, tema que también suena durante los créditos iníciales.
Mia Farrow
Los actores brillan con luz radiante. Mia Farrow resulta conmovedora en su delicado y frágil rol, transmite ser un alma desvariada buscando una esperanza a la que agarrarse, aunque sea una fantasía, excelente. Jeff Daniels tiene la labor más complicada al dar vida a los dos antagonistas,. Y sale muy airoso, sabe matizar cada personaje, los llena de alma, uno idealizado y soñador, el otro pragmático y sibilino, con pequeñas dosis de lenguaje gestual los distingue, fabuloso, como curiosidad Michael Keaton comenzó el rodaje con esta doble interpretación pero en unos pocos días el perfeccionista Woody Allen lo despidió por no ver feelling con su actuación, y fichó a Daniels. Danny Aiello compone con fuerte personalidad al bruto y machista Monk. Judy Davis resulta una encantadora meretriz encantada con Tom Baxter.

Spoiler:

El tramo final resulta conmocionante, primero Tom y Gil intentan convencer a Cecilia de que se decida por uno de los dos, los dos esgrimen argumentos, al final a ella le convence Gil con que Gil no es real, es de ficción y él (Gil) es de verdad, defrauda a Tom que vuelve a la gran pantalla, Cecilia va a su casa a hacer la maleta para viajar a Hollywood con Gil, cuando va al lugar donde han quedado Gil no está, la ha engañado para que Tom vuelve al film y le solucione el marrón, Cecilia encuentra que la ficción es siempre mejor que la realidad, se ha equivocado, y va al cine donde ya han quitado “La Rosa …” y han puesto “Sombrero De Copa”, entra con su maletita y de nuevo a través del un antológico baile de Ginger y Fred se traslada al Idealizado y Ensoñado mundo del cine, la cámara se acerca a su rostro y atisbamos una sonrisa, su mente disfruta y se abstrae del este nuestro universo cruel y decepcionante. Es un golpe de realismo que contrasta con el tono de cuento de hadas del relato, y nos viene a decir que los Príncipes Azules Salva-mujeres-desvalidas solo existen en los libros o el cine, en nuestra dura realidad la que Reina es la frustración.

Una Obra Maestra, uno de los más electrizantes y Fascinantes homenajes al poder de ensoñación del Cine. Fuerza y honor!!!

Charla entre Gil y su manager sobre Tom:
-Gil: Con el trabajo que me costó que Tom pareciera real.
-Manager: Si? Pues te pasaste.

Un personaje de la pantalla:
-Sabes la condena por violación en un pueblo pequeño? Sobre todo si se lleva casco de explorador.

Crítica sesgada por el límite de caracteres, para ver íntegra ir a http://tomregan.blogspot.com/2014/09/la-rosa-purpura-delcairo.html
8
23 de abril de 2015 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Todos nos evadimos del mundo real, de lo cotidiano. Todos nos apartamos un poco de la vida (muchas veces llena de tragedia) y para lo cual nos aislamos con aquello que más nos gusta; música, libros y por supuesto cine. Y Woody Allen, ese genio muchas veces incomprendido o infravalorado, sabedor de este hecho (pues él lo ha vivido y aún lo vive en sus propias carnes) nos regala La rosa púrpura del Cairo.

Esta película no es más que el reflejo de un sentimiento compartido, de una idea o una ilusión millones de veces creada y de un sueño que vence y seguirá venciendo al espacio y al tiempo. Pues, quién no es Cecilia, quién no ha deseado escapar en algún momento y refugiarse en el mundo que ve en la pantalla, dentro de su película favorita, o quién no ha querido meterse y formar parte en la historia que las líneas de su novela favorita van formando página tras página. Creo, corríjanme si me equivoco, que todos los que lean esta crítica o todos los que hayan visto La rosa púrpura del Cairo comprenderán que la de Cecilia es una situación por todos compartida en algún momento de nuestra vida.
El actor de la película sale literalmente de la pantalla para vivir junto a Cecilia, y para ello, se deberá enfrentar a un mundo real muy distinto de la ficción de la que proviene.

-Acabo de conocer a un hombre maravilloso, es de ficción, pero no se puede tener todo.

- De donde yo vengo las personas nunca te desilusionan, son consecuentes, siempre puedes contar con ellas.
- Así nunca encontrarás a nadie en la vida real.

- Supongo que tendré que buscar trabajo.
- No te va a resultar fácil, en este momento hay mucho paro en el país.
- Entonces viviremos del amor, haremos alguna concesión pero, qué más da, viviremos juntos.
- Eso solo ocurre en el cine.

Con el devenir de la película vemos cómo la protagonista debe decidir entre lo real, el propio actor, y lo ficticio, el personaje que atravesó la pantalla, ese que es perfecto, ese que no existe. Esta situación es la que dio lugar a que La rosa púrpura del Cairo viera la luz, ya que Woody Allen dejó el proyecto original a un lado (donde la idea se basaba únicamente en ese primer acto en el que el personaje pasa del mundo ficticio al real), hasta que se le ocurrió que el actor entrase en contacto con su propio personaje y con Cecilia. Un genio.
Un genio que se hace aún más grande con el final que da a la película. Es precisamente el final lo que hace que pase de ser una buena película a una GRAN película. Un enorme logro del director neoyorquino.

La rosa púrpura del Cairo guarda mucha relación, pese a las muchísimas diferencias que hay, con Pleasantville. Otra película que podríamos acoger bajo el realismo mágico, que por supuesto considero una obra de arte, que, curiosamente, también cuenta con Jeff Daniels en su reparto y que, por supuesto, interpreta un personaje inolvidable.
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