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Sinopsis
Segunda Guerra Mundial. Durante la ocupación de Francia por los alemanes, Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) presencia la ejecución de su familia por orden del coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz). Después de huir a París, adopta una nueva identidad como propietaria de un cine. En otro lugar de Europa, el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) adiestra a un g... Leer sinopsis completa
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18 de Enero de 2010
21 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Una vez más estamos ante un film brillante en la forma, en los recursos gráficos, en el modo, en la forma, en el "como se dice", pero absolutamente vacío de contenido, porque sencillamente no dice nada.
Se trata de una sucesión de chistes macabros, de una violencia desmedida, enlazados con maestría, de la venganza de los judíos americanos que regresan del futuro con bates de béisbol a machacar a los malos, sin duda claro, los nazis. Y con los malos no hay que tener piedad, así que vamos a disfrutar de dos horas de una despiadada venganza.
No se dice nada que no supieramos del atroz crímen nazi y en cualquier caso se trata de una justificación de la violencia. Así va el mundo.
Triste pero cierto.
Máximo Pablo  |
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23 de Septiembre de 2009
39 de 61 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Tarantino nos presenta a los Bastardos, un escuadrón de judíos vengativos, desagradables, cafres y sanguinarios, igualitos a los judíos feos y mezquinos de las caricaturas nazis. Como personajes, son totalmente planos y unidimensionales, casi sin líneas de diálogo. Les acompañan STIGLITZ (un desequilibrado sociópata que los Bastardos rescataron de prisión) y HAMMERSMARK (despreciable agente doble y "belleza tonta" de las que tanto gustan en el cine). Son comandados por ALDO RAINE, un ex-bandido paleto y mestizo, graciosa caricatura de la estupidez de los comandos americanos en la Segunda Guerra Mundial. En el bando contrario, los alemanes, que son representados como gente refinada (el carismático LANDA), heróica (el respetuoso RACHTMAN), inteligente (el sagaz HELLSTROM), inocente (el joven padre WILHELM), cinéfila (el modesto ZOLLER)... Un reparto de estrellas alemanas de primera línea, educados y esbeltos, con los que es más fácil identificarse que con los nauseabundos Bastardos. La pequeña excepción la constituyen los feuchos jerarcas nazis que, sabiendo Tarantino que la gente quería ver caricaturas, son ridículamente interpretados por los actores más feos que encontró. Pero, curiosamente, ese aire de afables vejetes que tienen, contribuye a que inspiren cierta compasión por su patetismo.
Por otro lado queda el personaje de SOSHANNA DREYFUS, fugitiva judía (curiosamente representada como rubia de ojos azules) de comportamiento calculador e inhumano (vive con una doble identidad, rechaza hostilmente la conversación del pobre Zoller, está obsesionada con una venganza desorbitada, mantiene una fría y desapasionada relación con un negro al que más bien utiliza como esclavo...). Su plan, que deja de relieve su nulo amor por el arte, es quemar todas sus películas para incendiar un cine con toda la jerarquía nazi dentro. La película que se proyectará, a la que también acudirán los Bastardos en una burda misión de infiltración, es un documental sobre el soldado Zoller, ejemplar y heróico soldado. Mientras que él se avergüenza de haber tenido que matar a 300 soldados en la guerra, el Bastardo Rayne sólo piensa en 800 cabelleras humanas. Mientras que él pasa de soldado a actor de cine y se convierte en el Orgullo de la Nación, la traidora Hammersmark pasa de actriz de cine a soldado y se convierte en una Bastarda. Mientras que él se presenta ante Soshanna ocultando su fama y para felicitarla por su cine, ella sólo lo ve como un enemigo racial y lo acaba matando. Acto seguidio, el negro MARCEL le prende fuego a todo y, obedeciendo hasta la muerte a su dueña, su "bwana" Soshanna, proyecta un rollo distinto de película, en la que aparece un histérico primer plano de Soshanna gritando y riendo "¡Esta es la verdadera cara de la venganza judía!", mientras todo arde y los Bastardos, sin saber muy bien qué hacer, se ponen a acribillar a tiros a los espectadores... incluyendo a HITLER y a GOEBBELS. Sigue:
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
El curso de la Historia, que se ha seguido meticulosamente hasta entonces (con fechas, mapas...), se rompe brutalmente en este punto. Y Tarantino nos demuestra que ¡a nadie le importa! Como en la vida real, a nadie le importa que la Historia que le cuentan sobre la Segunda Guerra Mundial sea totalmente falsa, y Tarantino lo sabe. ¡Lo que la gente quiere es reir! Así que la gente ríe, el público ríe a nuestro alrededor y Soshanna ríe en su pantalla, dentro de nuestra pantalla. Este es el auténtico climax de la película, y su verdadero mensaje, inaccesible para los que ríen con Soshanna: el cine americano (Hollywood) ES la verdadera venganza judía. Su venganza contra nosotros, Europa. Cada película americana sobre lo buenos que son los buenos y lo malos que son los malos, es la cara gigante del judaísmo que se ríe de nosotros, controlando la industria del cine, tal y como reconocen en la propia película un par de snobs británicos en presencia de un seboso Churchill.
"No es gracioso", nos dice Tarantino. Esos hombres a los que los Bastardos revientan la cabeza a golpes con un bate, son vuestros hermanos. Esos soldados alemanes a los que le cortan la cabellera, somos nosotros (de hecho, el primer soldado que sufre este terrible destino está interpretado por el propio Tarantino). Esos espectadores que están siendo quemados vivos y masacrados a tiros, sois vosotros en esta misma sala de cine. Imbéciles. Escuchar al público coreando la risa del espectro de Soshanna es toda una confirmación de que Hollywood ha hecho bien su trabajo de lavar cerebros.
No contento con haber expuesto públicamente la verdad oculta tras la industria cinematográfica, una última escena nos muestra como el alemán Hans Landa, que se ha rendido (él mismo decía que podía pensar como un judío) es esposado por los Bastardos, que le rajan la piel en forma de swástika. La explícita escena ya no es tan graciosa. La cámara se sitúa entonces, como escena final, en los ojos de Hans Landa, y los Bastardos nos miran fijamente, complacidos por su "obra" carnicera. Los judeo-americanos nos han tatuada a todos una swástika en la frente, estamos marcados, y ahora Hollywood viene a por nosotros... y vamos a tener que soportar infinitas hornadas de falaces, sensacionalistas y seudo-lacrimógenas películas del sub-género "Holocausto" en cantidades crecientes cada año (como viene ocurriendo desde los 70). Es una de las consecuencias de que Europa perdiese la guerra ante el país que no sólo es el más poderoso del mundo, sino también el de mayor industria cinematográfica.
Paris AM  |
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2 de Octubre de 2009
37 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil.
No me hagáis reir.
¿Alguién podría explicarme cómo es posible que este montón de mierda con pretensiones de película de culto haya alcanzado esta puntuación?
¿Será que la panda de seudointelectualoides de siempre pretende hacernos creer que "ellos sí entienden al gran Tarantino", no como el resto de los mortales que van al cine esperando ver una puta película de verdad, que por lo menos se quede siquiera a la altura de los talones de Pulp Fiction?
Esto es como aquella escena de Pretty Woman en la que Julia Roberts, puta redomada, se queja de que, después de vestirla de chica fina finísima, Richard Gere le diga a su amigo que es fulana, momento en que ella le dice:
"Cuando voy vestida de puta, estoy preparada para contestar".
Si voy al cine a ver cualquier patraña de cualquier director o actor casposo, sé a lo que me expongo.
Cuando voy al cine a ver una película de Quentin Tarantino, espero ver eso, una puta película de los cojones, y no una argamasa de escenas del tipo "soy-Tarantino-estoy-encantado-de-conocerme-y-un-dia-de-estos-me-quito-el-esternón-para-chupármela-a-mí-mismo".
Marenostrum  |
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29 de Septiembre de 2009
22 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil.
REVISIÓN (subgéneris) DEL CINE DEL OESTE
Con banda sonora a lo Morricone arranca Malditos Bastardos. Presenciamos una secuencia de éstas memorables, 100% Tarantino, con 2 personajes dialogando largo y tendido en un escenario. En alguna peli del oeste hemos visto que cuando el villano entra en el saloon no se rebaja a beber whisky, como sus secuaces… él pide un vaso de leche. Mi cultura sobre el western no es muy extensa, la verdad es que nunca me ha gustado el género, pero si que me da para reconocer la cabaña, tan a lo Centauros del Desierto, y ese plano fijo de la puerta abierta que Tarantino calca sin pudor. (Aunque en la peli de Ford los que arrasaban la cabaña eran los indios... pero claro, era una peli de John Wayne... y ya sabéis lo que era este hombre) Vale, sentadas quedan las bases. Has hecho un western. Concretamente, uno de indios y vaqueros.
Los vaqueros –de toda la vida- son unos depredadores que asesinan a los indios para quedarse con (entre otras cosas) sus tierras. Los indios desean vengarse de los vaqueros, así que se organizan, les cazan y les arrancan la cabellera.
Esta lúcida alegoría de la 2ª guerra mundial hace que ya, de entrada, la peli me parezca una genialidad.
REVISIÓN (subgéneris) DE LA HISTORIA DEL SIGLO XX
Alguno se queja aquí de que el chiflado Tarantino se pase por el forro los hechos acaecidos, y se invente parte de lo más relevante de la historia del pasado siglo. Pero está en su derecho, el hombre, porque es su película y en ella, claro está, puede hacer lo que le de la gana, y porque, además, es ficción, y la ficción es lo que tiene… Y además, qué coño, todo el mundo sabe que Hitler nunca bailó flotando por el aire con un globo terráqueo, ni mucho menos era capaz de trepar por las cortinas como si fuese un koala, pero cuando le vemos haciendo estas cosas en El gran dictador, bien que nos gusta. Si somos puristas, lo seremos siempre.. ¿o no? Y si algún jovenzuelo se lleva una idea errónea del final de la gran guerra, será por culpa del precario sistema educativo que tenemos, no de la película.
REVISIÓN DE SU PROPIO CINE
Tarantino se vuelve un poco más formalito. Le agradezco en profundidad que sus personajes hayan dejado de hablar utilizando la palabra fuck cada 2 segundos… esta forma de hablar me resultaba absolutamente inaguantable y estúpida. Algún fuck se le escapa a Pitt, pero eso es todo.
Alguno se queja también de la violencia… pues sí, violencia hay, porque esto no es Mujercitas… es una peli de Tarantino, el cuál no está dispuesto a renunciar a sus gamberradas ni a su pasión por el gore. Pero tampoco es para tanto, caray.
Continúo abajo por problemas de espacio, pero sin desvelar nada del argumento.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
GUIONES
Éste es el punto fuerte del realizador y esta película no es una excepción. No sólo destaca el argumento; mucho más relevantes son los diálogos (marca de la casa) y, sobre todo, la capacidad que tiene Tarantino para crear PERSONAJES. Si, hasta la fecha (y para mi gusto) su mejor creación había sido el Sr. Lobo de Pulp Fiction, aquí se supera a sí mismo y nos regala a Hans Landa, uno de los más malvados y más simpáticos villanos que se hayan paseado jamás por película alguna. El regalo también se lo hace al actor austriaco Christoph Waltz, que lo aprovecha al máximo y borda una interpretación que, auguro, le va a perseguir para el resto de sus días actoriles.
Alguna cosa más querría decir, pero empiezo a ponerme plasta. Gracias por leer esto entero.
VALDEMAR  |
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19 de Septiembre de 2009
21 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Dos años después de la imprecisa 'Death Proof', el genio Tarantino recupera su esencia más característica con este filme tan esperado por todos. Ambientado en la Segunda Guerra Mundial, en 'Malditos bastardos' se cruzan dos historias completamente diferentes pero relacionadas entre sí. Por un lado tenemos a una sorprendente Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent), quien presencia la ejecución de su familia judía y por el otro a Aldo Raine (Brad Pitt), un teniente que organiza un grupo de soldados judíos para simplemente matar a todos los nazis que puedan.
Tras unos créditos iniciales al más puro estilo 'Pulp Fiction', el filme da a entender de que se dividirá por capítulos (en concreto cinco), como ya pudimos ver por ejemplo en 'Kill Bill', aunque eso sí, esta vez respetando el orden cronológico. Otra gran referencia suya que se nos presenta al inicio del primer capítulo, son esos extensos –pero interesantísimos e hipnóticos- diálogos marcados con primeros planos, donde se nos presenta al mejor personaje de la película sin lugar a dudas, el coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz) y ya de paso se nos prepara para acomodarnos y disfrutar de un espectáculo jodidamente bueno.
Brad Pitt hace los honores de empezar el segundo capítulo, de homónimo título al de la cinta, presentándonos a su cuadrilla de "bastardos", que matarán sin piedad a cualquier nazi que se interponga en su camino. A partir de aquí se abre la veda abiertamente a las escenas de acción y violencia. Bien es cierto que están justamente repartidas a lo largo de la película, pero cuando aparecen da la sensación de que a Tarantino se le ha ido este tema un poco de las manos mostrándonos sin piedad cabezas reventadas o cabelleras cortadas de cuajo como si de filetes de lomo se tratasen.
Sangre aparte, el verdadero logro de Tarantino es haber vuelto a la perfección en sus diálogos marca de la casa y no ese guión basura que nos mostró en 'Death Proof'. Sin importar su duración, simplemente por esos "face to face" en el restaurante o en la taberna (oh, el capítulo de la taberna) merece la pena haber pagado la entrada. Tampoco se deja a un lado la comedia, ya que Brad Pitt y Eli Roth son sinónimo de ello en casi toda la cinta.
Otro punto muy a favor de 'Malditos Bastardos' recae en su ambientación y en los decorados del París en la Segunda Guerra Mundial. Magnífico el trato en ese sentido al interior del cine o al vestuario de cualquier personaje por citar un ejemplo. En todo momento se nota que de medios va sobrado el filme y si a ello le sumamos una banda sonora que nos recuerda a 'Kill Bill', un temazo de David Bowie o pequeños regalos en la partitura de Ennio Morricone… pues éxito asegurado.
En fin, aunque se haya arriesgado a jugar con la historia o que peque ligeramente en su duración (dos horas y media), 'Malditos bastardos' es -en términos "tarantinianos"- jodidamente espectacular y estoy completamente convencido de que está llamada a ser la película del año junto a 'Up'.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
La única imprudencia que comete Tarantino es no haber subtitulado todos y cada uno de los diálogos en alemán o en francés.
Además, hay alguna que otra incongruencia en referencia a este apartado al -supuestamente- hablar en "inglés" entre sí personajes alemanes. Cuando habla Hitler no pasa nada, pero pongo un ejemplo: cuando Diane Kruger habla en el cine con Christoph Waltz y presenta a los tres "italianos". Ella actriz alemana y él coronel nazi, blanco y en botella, hablarían en alemán ¿no? Pues no, lo hacen en español (o sea, inglés). Y más escenas, como la del juego de las cartas en la taberna entre Diane Kruger y los cuatro "nazis", pero bueno, no quiero hacer sangre porque me parece que salvo eso, es un peliculón con todas las de la ley.
Condosco Jones  |
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