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Nymphomaniac. Volumen 1

6,8
13.293
votos
Sinopsis
Historia de una ninfómana contada por ella misma. Una fría noche invernal, un viejo solterón (Stellan Skarsgård) encuentra en un callejón a una joven (Charlotte Gainsbourg) herida y casi inconsciente. Después de recogerla y cuidarla, siente curiosidad por saber cómo pudo haber llegado esa mujer a semejante situación; escucha atentamente el relato que ella hace de su vida, una vida llena de conflictos y turbias relaciones. Para ... [+]
Críticas ordenadas por:
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28 de abril de 2014
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un film lleno de simbolismos y metáforas,en una historia poco creíble,con un director demasiado especial y no de mi particular gusto.
Muy larga a mi entender y lenta en muchos aspectos,bastante deprimente,llena de interpretaciones de actores conocidos,la mejor sin duda Uma Thurman en los diez minutos que sale,pero bastante vacía y tediosa.
La Película es mas bien deseos o fantasías reprimidas del propio director aderezadas con frases que quedan bonitas para el espectador y mezcladas con imágenes explicitas,(no tantas como yo pensaba) con una lentitud y depresión total,eso si para quedar bien,culto y original mezclo Fibonacci,Bach,Edgar Allan Poe y técnicas de pesca con primeros planos de penes,algún pecho y alguna vulva.

Un 4.

http://filmefilico.blogspot.com.es/
Médano
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18 de mayo de 2014
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
"El coño de mi novia es un coño violento, de una zoología más crustácea que molusco (y los gourmets me entienden), aunque a ella le desagrada que de tantos detalles, por si alguien la fuese a identificar (¿quién, me pregunto, si yo he sido su primer novio?" ("Coños" Juan Manuel de Prada)

Tras mucho pensármelo, al final decidí afrontar lo nuevo de Trier, sabía más o menos a lo que me iba a enfrentar: un director cuya carrera va cuesta abajo. Guardando "Dogville" como una obra minimalista, pero soberbia.

Tengo claro que asociar Phibonacci y sexo, la pesca con anzuelo y la muerte con el gozoso llanto del introito femenino, tiñen la pantalla de un barroquismo infantil y superficial.

No tengo nada en contra del sexo explicito, mojigaterías las justas, pero si tengo claro que no es lo mismo una mamada que una felación.

Trier se limita a hacernos una mamada, esto es: succionamiento mecánico, frío e impersonal. Hace una exégesis de pollas al cual más cutre y desconsiderada: todas ellas sin personalidad. Como la mirada de la protagonista, cuyo aire a lo "lolita sin frenos" no despierta ni la más mínima fantasía sexual, (será... que seré... que soy más raro que un perro verde)

Y digo esto porque después de ver "Joven y Bonita", ayo mucho más mensaje en la cinta francesa que en éste collage de escenas de sexo cutre. La presencia de Shia Labeouf es quizás lo más destacable de la cinta, (y eso que es un actor que odio con todas mis entrañas) con lo cual te imaginas cómo es el resto.

Por todos es sabido, que la mujer tiene una poderosa arma entre sus piernas, un arma peligrosa, deliciosa y, en ocasiones, violenta. Un arma capaz de dominar al hombre, pero a diferencia de las "puertas automáticas del super", un coño sin personalidad si se abre demasiado puede constiparse. Y eso es lo que le pasa a Trier con su vaivén sexual.

No se trata de "cantidad", si no de calidad y cantidad y eso sólo se consigue cuando existe verdadero amor y pasión tanto por tu pareja como por el cine. Y no por más pollas, mamadas y desvirgamientos con series phibomaníacas vas a calar mejor el mensaje de vacío manipulador de la protagonista.

La analogía de las tres pollas y la armonía en música, es de chiste: a la tía le gusta tirarse a los tres tíos porque su vinculación emocional es nula con ninguno de ellos. Nunca conocí a una mujer que, por muy putón que fuera, no follara por amor. Ella folla por desquitarse ante su desengaño amoroso.

Porque el sexo duro/light/fetiche/crustáceo/phibomaníaco nunca es igual si no hay una pizca de amor que sazone la unión. Lo demás es como ir al McDonalds: llenar llena, pero no alimenta.

Dejo como recomendación, una obra de teatro del año 2000, llamada "La Habitación Azul": ahí sí había una verdadera secuencia de lo que es saber follar y saber amar con la misma intensidad que se derrite el infierno y el lírismo a manos llenas. Esa es la auténtica felación.

Así que ahora sé cómo se debe de sentir una mujer cuando la dejan a medias: así me he sentido yo al ver ésta mamada de película.
Tearain
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8 de septiembre de 2014
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lars von Trier nos presenta la primera parte de su polémico y esperado díptico sobre las experiencias de una ninfómana.
Estamos ante una obra única que nos recuerda más a el libre Von Trier de Los Idiotas que al extraño de Anticristo (una película que personalmente me desencajó y me disgustó).

La película es mucho más una obra que analiza el ser humano, el arte, la música e incluso relaciona el sexo con la pesca, más que el simple morbo que Von Trier parecía vendernos previamente a este estreno, sin duda un chico listo de cara al marketing.
La película rezuma un interés hacia la psicología humana y los enigmas que aún no tiene respuesta que nos hace considerarla una obra realmente culta y no recomendada al mero espectador morboso que busque un producto pornográfico.

Personalmente me parece la mejor película de Von Trier, su obra más profunda e inteligente. Además de convertirse en un placer cinematográfico al ver la manera en la que el director danés experimenta con diferentes estilos y lenguajes visuales (incluso formatos); tratando cada capítulo de una manera diferente, ojo al capítulo del hospital.

Una película que otorga mayor placer en las conversaciones posteriores a la proyección, que en la ya magnética visualización del filme. Con ganas del segundo volumen y de que Von Trier siga analizando.
JasenV19
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29 de enero de 2015
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El mejor aspecto es que te hace pensar, simplemente reflexionar, algo que muy muy pocas veces he experimentado en el 99% de las películas que he visto...

Otro aspecto que me gusta es lo sinceros que son los interlocutores con todos los argumentos y la naturalidad que se respira en el ambiente.

La representación de los actos y escenas sexuales es muy erótica, es la especia que mejor dosificada se encuentra...

En cuanto a las 2 partes... me parece excesivo tiempo, 5 horas más o menos... pero se hacen cortas, la verdad...

Lo único malo son las cuestiones que me han ido apareciendo a lo largo de la película y de verdad da mucho que habar... lo único que siento es no poder compartir con alguien de confianza mis preguntas...

Eso es todo lo que quería decir!
Yordanbg
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12 de enero de 2014
4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al comienzo de Funny games, una familia de clase alta vuelve a casa entre prados verdes, ópera y juegos hasta que la armonía se rompe y la música cambia para advertirnos de que todo se tornará en una amarga pesadilla. En el caso de Nymphomaniac también sucede algo así. No existe música celestial, solo los sonidos rutinarios y habituales de un barrio. Sin embargo, estos simples ruidos desaparecen, al igual que en el juego musical del filme de Haneke, para dar paso, ahora, a Rammstein. En ambas obras entramos en una atmósfera de dilemas, dudas y descubrimiento en la que el espectador está obligado a participar o a abandonar la sala. Ni Lars von Trier, ni Michael Haneke van a permitir que nadie se mantenga indiferente.

Al citado inicio le sigue una serie de diálogos absolutamente fascinantes que nos van descubriendo los temores y obsesiones del propio autor. Me gustaría destacar una de las conversaciones, la que se centra en Edgar Allan Poe. Al igual que el otro genio de la literatura fantástica y de terror, Howard Phillips Lovecraft, Poe desarrolló todo un universo basado en los miedos más profundos del ser humano. La herencia y la influencia de los antepasados en nuestro comportamiento futuro se pueden ver en prácticamente la totalidad de relatos e historia de ambos autores y, por ello, es tan destacable que el momento en el que Lars von Trier habla del escritor tenga que ver con los últimos días que Joe pasa con su padre moribundo. Los pocos lazos que le unen con una persona más allá del deseo parecen desaparecer. Aún y todo, poco a poco veremos que Joe es capaz de crear nuevas relaciones, cuyo resultado en muchos casos todavía es una incógnita.

El personaje interpretado por Stacy Martin (Joe joven) tiene algo de aquella prostituta que nos mostró recientemente François Ozon en Joven y bonita. Al igual que ella, Joe avanza por un camino de autodescubrimiento en el que se debe definir entre sus límites y los tabúes externos. En el caso de Nymphomaniac el relato da un paso más, ya que al descubrimiento se une el juicio moral de una Joe madura y hundida (Charlotte Gainsbourg) que recuerda su juventud. Si en Joven y bonita el encuentro final con la mujer de uno de sus clientes (Charlotte Rampling) era el único punto de vista adulto en el que podíamos ver o imaginar los pensamientos futuros de Isabelle (la protagonista), en la obra de Lars von Trier es la propia Joe la que muestra su visión con respecto al pasado.

En el campo interpretativo no se puede más que alabar absolutamente a todo el reparto de la película. Stellan Skarsgård, habitual colaborador de Lars von Trier, mantiene una maravillosa ambigüedad entre conversador y voyeur. Uma Thurman y Christian Slater firman sin ninguna duda su mejor interpretación de los últimos años y Shia LaBeouf se desentiende por fin de su eterno papel de héroe impoluto de Hollywood. Por último, el dúo Gaingsbourg - Martin, donde recae la fuerza y la credibilidad del filme, es impecable. Los personajes femeninos de todo el cine de Lars von Trier muestran una aparente debilidad, en ocasiones por cuestiones físicas (como en el caso de Bailar en la oscuridad), psicológicas (Anticristo), morales/religiosas (Rompiendo las olas) o por simple indefensión (Dogville). Sin embargo, debajo de sus carencias sobreviven fortalezas mucho más relevantes que se alzan como la clave de las reflexiones del realizador danés. En este sentido, en Nymphomaniac no solo mantiene su trabajo con los personajes femeninos, sino que también recoge los juegos simbólicos con los que experimentó en su comedia El jefe de todo esto y la reflexión política que ya citó en 1991, con Europa, acerca del futuro moral de nuestro continente.
msuarezpamplona
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