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Nymphomaniac. Volumen 1

6,8
11.321
votos
Sinopsis
Historia de una ninfómana contada por ella misma. Una fría noche invernal, un viejo solterón (Stellan Skarsgård) encuentra en un callejón a una joven (Charlotte Gainsbourg) herida y casi inconsciente. Después de recogerla y cuidarla, siente curiosidad por saber cómo pudo haber llegado esa mujer a semejante situación; escucha atentamente el relato que ella hace de su vida, una vida llena de conflictos y turbias relaciones. Para ... [+]
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user-icon Tearain   Toro (España)
Regular
18 de mayo de 2014
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
"El coño de mi novia es un coño violento, de una zoología más crustácea que molusco (y los gourmets me entienden), aunque a ella le desagrada que de tantos detalles, por si alguien la fuese a identificar (¿quién, me pregunto, si yo he sido su primer novio?" ("Coños" Juan Manuel de Prada)

Tras mucho pensármelo, al final decidí afrontar lo nuevo de Trier, sabía más o menos a lo que me iba a enfrentar: un director cuya carrera va cuesta abajo. Guardando "Dogville" como una obra minimalista, pero soberbia.

Tengo claro que asociar Phibonacci y sexo, la pesca con anzuelo y la muerte con el gozoso llanto del introito femenino, tiñen la pantalla de un barroquismo infantil y superficial.

No tengo nada en contra del sexo explicito, mojigaterías las justas, pero si tengo claro que no es lo mismo una mamada que una felación.

Trier se limita a hacernos una mamada, esto es: succionamiento mecánico, frío e impersonal. Hace una exégesis de pollas al cual más cutre y desconsiderada: todas ellas sin personalidad. Como la mirada de la protagonista, cuyo aire a lo "lolita sin frenos" no despierta ni la más mínima fantasía sexual, (será... que seré... que soy más raro que un perro verde)

Y digo esto porque después de ver "Joven y Bonita", ayo mucho más mensaje en la cinta francesa que en éste collage de escenas de sexo cutre. La presencia de Shia Labeouf es quizás lo más destacable de la cinta, (y eso que es un actor que odio con todas mis entrañas) con lo cual te imaginas cómo es el resto.

Por todos es sabido, que la mujer tiene una poderosa arma entre sus piernas, un arma peligrosa, deliciosa y, en ocasiones, violenta. Un arma capaz de dominar al hombre, pero a diferencia de las "puertas automáticas del super", un coño sin personalidad si se abre demasiado puede constiparse. Y eso es lo que le pasa a Trier con su vaivén sexual.

No se trata de "cantidad", si no de calidad y cantidad y eso sólo se consigue cuando existe verdadero amor y pasión tanto por tu pareja como por el cine. Y no por más pollas, mamadas y desvirgamientos con series phibomaníacas vas a calar mejor el mensaje de vacío manipulador de la protagonista.

La analogía de las tres pollas y la armonía en música, es de chiste: a la tía le gusta tirarse a los tres tíos porque su vinculación emocional es nula con ninguno de ellos. Nunca conocí a una mujer que, por muy putón que fuera, no follara por amor. Ella folla por desquitarse ante su desengaño amoroso.

Porque el sexo duro/light/fetiche/crustáceo/phibomaníaco nunca es igual si no hay una pizca de amor que sazone la unión. Lo demás es como ir al McDonalds: llenar llena, pero no alimenta.

Dejo como recomendación, una obra de teatro del año 2000, llamada "La Habitación Azul": ahí sí había una verdadera secuencia de lo que es saber follar y saber amar con la misma intensidad que se derrite el infierno y el lírismo a manos llenas. Esa es la auténtica felación.

Así que ahora sé cómo se debe de sentir una mujer cuando la dejan a medias: así me he sentido yo al ver ésta mamada de película.
Tearain
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user-icon JasenV19   Cardona (España)
Muy buena
8 de septiembre de 2014
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lars von Trier nos presenta la primera parte de su polémico y esperado díptico sobre las experiencias de una ninfómana.
Estamos ante una obra única que nos recuerda más a el libre Von Trier de Los Idiotas que al extraño de Anticristo (una película que personalmente me desencajó y me disgustó).

La película es mucho más una obra que analiza el ser humano, el arte, la música e incluso relaciona el sexo con la pesca, más que el simple morbo que Von Trier parecía vendernos previamente a este estreno, sin duda un chico listo de cara al marketing.
La película rezuma un interés hacia la psicología humana y los enigmas que aún no tiene respuesta que nos hace considerarla una obra realmente culta y no recomendada al mero espectador morboso que busque un producto pornográfico.

Personalmente me parece la mejor película de Von Trier, su obra más profunda e inteligente. Además de convertirse en un placer cinematográfico al ver la manera en la que el director danés experimenta con diferentes estilos y lenguajes visuales (incluso formatos); tratando cada capítulo de una manera diferente, ojo al capítulo del hospital.

Una película que otorga mayor placer en las conversaciones posteriores a la proyección, que en la ya magnética visualización del filme. Con ganas del segundo volumen y de que Von Trier siga analizando.
JasenV19
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user-icon msuarezpamplona   Pamplona (España)
Excelente
12 de enero de 2014
4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al comienzo de Funny games, una familia de clase alta vuelve a casa entre prados verdes, ópera y juegos hasta que la armonía se rompe y la música cambia para advertirnos de que todo se tornará en una amarga pesadilla. En el caso de Nymphomaniac también sucede algo así. No existe música celestial, solo los sonidos rutinarios y habituales de un barrio. Sin embargo, estos simples ruidos desaparecen, al igual que en el juego musical del filme de Haneke, para dar paso, ahora, a Rammstein. En ambas obras entramos en una atmósfera de dilemas, dudas y descubrimiento en la que el espectador está obligado a participar o a abandonar la sala. Ni Lars von Trier, ni Michael Haneke van a permitir que nadie se mantenga indiferente.

Al citado inicio le sigue una serie de diálogos absolutamente fascinantes que nos van descubriendo los temores y obsesiones del propio autor. Me gustaría destacar una de las conversaciones, la que se centra en Edgar Allan Poe. Al igual que el otro genio de la literatura fantástica y de terror, Howard Phillips Lovecraft, Poe desarrolló todo un universo basado en los miedos más profundos del ser humano. La herencia y la influencia de los antepasados en nuestro comportamiento futuro se pueden ver en prácticamente la totalidad de relatos e historia de ambos autores y, por ello, es tan destacable que el momento en el que Lars von Trier habla del escritor tenga que ver con los últimos días que Joe pasa con su padre moribundo. Los pocos lazos que le unen con una persona más allá del deseo parecen desaparecer. Aún y todo, poco a poco veremos que Joe es capaz de crear nuevas relaciones, cuyo resultado en muchos casos todavía es una incógnita.

El personaje interpretado por Stacy Martin (Joe joven) tiene algo de aquella prostituta que nos mostró recientemente François Ozon en Joven y bonita. Al igual que ella, Joe avanza por un camino de autodescubrimiento en el que se debe definir entre sus límites y los tabúes externos. En el caso de Nymphomaniac el relato da un paso más, ya que al descubrimiento se une el juicio moral de una Joe madura y hundida (Charlotte Gainsbourg) que recuerda su juventud. Si en Joven y bonita el encuentro final con la mujer de uno de sus clientes (Charlotte Rampling) era el único punto de vista adulto en el que podíamos ver o imaginar los pensamientos futuros de Isabelle (la protagonista), en la obra de Lars von Trier es la propia Joe la que muestra su visión con respecto al pasado.

En el campo interpretativo no se puede más que alabar absolutamente a todo el reparto de la película. Stellan Skarsgård, habitual colaborador de Lars von Trier, mantiene una maravillosa ambigüedad entre conversador y voyeur. Uma Thurman y Christian Slater firman sin ninguna duda su mejor interpretación de los últimos años y Shia LaBeouf se desentiende por fin de su eterno papel de héroe impoluto de Hollywood. Por último, el dúo Gaingsbourg - Martin, donde recae la fuerza y la credibilidad del filme, es impecable. Los personajes femeninos de todo el cine de Lars von Trier muestran una aparente debilidad, en ocasiones por cuestiones físicas (como en el caso de Bailar en la oscuridad), psicológicas (Anticristo), morales/religiosas (Rompiendo las olas) o por simple indefensión (Dogville). Sin embargo, debajo de sus carencias sobreviven fortalezas mucho más relevantes que se alzan como la clave de las reflexiones del realizador danés. En este sentido, en Nymphomaniac no solo mantiene su trabajo con los personajes femeninos, sino que también recoge los juegos simbólicos con los que experimentó en su comedia El jefe de todo esto y la reflexión política que ya citó en 1991, con Europa, acerca del futuro moral de nuestro continente.
msuarezpamplona
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user-icon Óscar San Martín   Madrid (España)
Buena
27 de diciembre de 2013
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
El director danés Lar Von Trier vuelve a la carga después de una de sus mejores obras “Melancolía”, considerado uno de los “enfants terribles” del cine europeo, cada obra cinematográfica presentada por él no deja nunca indiferente a nadie y cada estreno está envuelto en polémica.
Este año nos presenta “Nymphomaniac” una de sus obras más esperadas desde que nos llegó la noticia de que rodaría una película de 5 horas de la que habría dos versiones, una para su distribución en cines comerciales y otra versión de sexo explícito para su paso por Festivales y otro tipo de salas más especializadas.
Seligman es un viejo solterón que se encuentra en un callejón con Joe, una mujer herida y tirada en la calle. Decide llevársela a casa para curarla y es allí cuando ella decide contarle la historia de su vida, una historia marcada por lo sexual y la ninfomanía.
Lars Von Trier utiliza como es habitual en él la división capitular del film, lo que ayuda notoriamente al ritmo de la película. Cada capítulo que contemplamos es un episodio importante en la vida de Joe y se nos desvela como si de pequeñas piezas independientes se trataran. Recursos estilísticos ya tratados por el danés en anteriores películas y escenas descriptivas se antojan algo abusivas a lo largo del metraje.
El director propone un juego, una charla entre dos personas que nos va guiando a través de las historias sexuales de Joe. Arte, religión, muerte y pesca comparten escenario con el sexo. El problema es que hay que entrar de lleno en el juego, cosa que no se hace hasta bien avanzada la película. No hay definición clara del tono que propone Von Trier que si bien es en su mayoría es drama, también hay hueco para la comedia.
Altibajos en el ritmo son un problema para seguir la historia, quizás el guión no ayude mucho, en ocasiones con situaciones y diálogos brillantes y en otros casos con situaciones totalmente inverosímiles. Sin embargo la propuesta de la moral y del prejuicio que nos hacemos a nosotros mismos es un tema recurrente, hasta que punto nos juzgamos, ¿Depende de nosotros mismos, de nuestro interior? ¿De nuestra educación? ¿De la experiencia?.
Otro de los problemas de la película es las expectativas creadas hasta ahora, el director es conocido por arriesgarse en todos sus films, cosa que aquí hace con una propuesta casi suicida para el mundo de la distribución comercial, sin embargo el riesgo que acomete en este film es ir sobre seguro, no llega a inquietar, ni te golpea el estómago como sí hacen muchos de sus anteriores films. Y en el fondo es lo que vamos buscando de este genio, ese algo que nos noquee. Sin embargo al acabar la película quieres más, quieres seguir viviendo la historia de Joe, y el adelanto de los créditos sólo hace más que aumentar esas ganas.
Destaca todo le reparto de la cinta, que asumen sus personajes como retos de sus carreras fílmicas, entre ellos, la debutante StacyMartin , que realiza una interpretación soberbia, Uma Thurman, divertidísima con un personaje algo más que trastornado, Shia LaBeouf, Charlotte Gainsbourg, Christian Slater y Stellan Skarsgard lo completan.
Si eres un incodicional de director la película no te defraudará, entra en el juego y disfruta.


Óscar San Martín
http://ciudadanoskine.blogspot.com.es
Óscar San Martín
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user-icon David   Caravaca (España)
Muy buena
4 de enero de 2014
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
En la mente de la depresión continua. En el gozo del sexo sin límites. En la provocación, violencia y exposición en mil formas de una vida que nos moldea a su gusto. Entre cantos independientes unos de los otros como si de una polifonía se tratara, donde una vez juntos, se crea el mayor clímax experimentado jamás. Dentro de un tritono orquestado por el mismísimo Satán, donde sus dos simples y martillantes notas, harán que nos aterroricemos y rápidamente nos agazapemos en busca de alivio y esperanza. La misma que Joe (Charlotte Gainsbourg) necesita para continuar con una vida que le ha golpeado por méritos propios. Su desesperada y necesitada búsqueda del exceso a base de sexo y, de forma incombustible, hora tras hora desde los dos años, momento en el que descubrió su coño y, del que tanto ha disfrutado y hecho disfrutar, le ha llevado a su ninfomanía y caos físico y mental actual. Desde ese momento, desde los roces sin bragas de su vulva –Mea Vulva. Mea Vulva Maximun- con el suelo del baño lleno de agua junto a su amiga B (Sophie Kennedy Clark) y, hasta encontrarse tirada en un callejón sin salida bajo la lluvia casi nieve, rodeada de objetos cotidianos de la calle y con el cuerpo señalado por una paliza. Justo hasta ahí, que será el instante en el que aparecerá Seligman (Stellan Skarsgård) como terapeuta, y nosotros como espectadores, su vida no tomará un punto y aparte intentando reflexionar para encontrar el por qué de todo con su triste y agitada vida.

Con una pantalla negra durante un minuto aproximadamente. Con un guantazo a ritmo de Rammstein cantando Nymphomaniac. Con envidiable majestuosidad dirigiendo hacia, y moviendo sobre, Lars Von Trier nos da la bienvenida a su nueva obra. Sexo, Bach, pesca, poesía, paralelismos, fotografía… Todo se conjuntará para crear el nuevo hijo de este enfant terrible europeo. Von Trier podrá ser tedioso para la mitad –o mucha- de la parroquia cinéfaga, pero sincera e innegablemente, su cine es una obra de arte detrás de otra.
Nymphomaniac Vol.1 (en un mes se podrá ver el Vol.2) cuenta como Joe (Anticristo, 2009; Melancolía, 2011) es una mujer de cincuenta años que sufre una enfermedad estigmatizada dentro de la sociedad. Hace tiempo que la protagonista se autodiagnosticó como ninfómana, por su adicción al sexo desde que era pequeña, y ahora se atreve a contar las experiencias de toda una vida a un interlocutor inesperado. Seligman (Rompiendo las olas, 1996; Bailar en la oscuridad, 2000), un solterón entrado en años, se encuentra a Joe tirada en mitad de la calle, herida después de una brutal paliza que le acaban de dar. El hombre se apiada de la mujer y la lleva hasta su casa donde intentará curarla de la agresión. Seligman no puede entender cómo una mujer de sus características ha podido acabar de aquel modo, pero ahora que Joe está dispuesta a desvelarle todos sus secretos, él se convertirá en su principal confidente. Así, en una noche de frío invernal, la protagonista hará un repaso a los cincuenta años de su existencia a través de relatos repletos de lujuria y sexo, aunque también de incidentes poco deseados.

Pero Joe, para contarnos su infancia y juventud, se proyectará en la joven Joe, una guapísima Stacy Martin encargada de llevarse todo el peso de esta primera parte, realizando un papel tan grande, como el número de pollas comidas o metidas dentro de su trabajado aparato reproductor a lo largo de su solitaria vida. Porque Joe, probablemente como Von Trier, siga sin encontrar el amor y sólo el deseo. No se sabe bien el deseo de qué, pero seguro que el de provocar y excitar es seguro. Y no es sólo Joe actual y Joe joven, también está encomiable Seligman dándonos una excelente clase de pesca, psicología, de los números fibonacci y música. Que no importa que el tenedor para el bollo sea el del postre (sic), habiéndose equivocado en su elección, ya que su sola presencia y aptitud para desarrollar un papel fantástico, es de sobresaliente. O la increíble Uma Thurman (Pulp Fiction, 1999; Kill Bill Volumen 1, 2003 ), Mrs. H, desempeñando el papel más negro y humorístico de toda la película. Su capítulo, llamado como ella, es desternillante y punzante gracias a sus diálogos y personajes.

Lars Von Trier vuelve a seducir al espectador más abierto con una selección musical tan agradable y bella, que de paso sirve como clase magistral para alumnos hambrientos. Sólo recordar la forma de explicar y encontrar el paralelismo entre la polifonía y las tres mejores piezas cazadas por la joven Joe, es ya orgásmico. Pero para belleza: sus secuencias, imágenes e instantáneas, que poco a poco nos va sirviendo, como si de un restaurante se tratara, donde nosotros somos los clientes, y el danés el camarero/chef, desplegando con elegancia y maestría el arte de servir plato tras plato, o capítulo tras capítulo, hasta el total de cinco que consta este Volumen 1.

Un Cantus Firmmus (Canto fijo) de inolvidables, abrumadores y mágicos momentos experimentado sensaciones nuevamente con lo que considero gran cine, gran viaje, gran experiencia y gran mensaje. Cine con mayúsculas lo que este Señor cuenta y realiza.

Mi web: http://cinemaunderground.net/
David
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