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Parece que es consenso entre los críticos que ésta es una gran película A PESAR de que su director declarara en contra de sus ex-compañeros de partido durante la llamada 'caza de brujas'. Esta gente no ha entendido el mensaje de la película, no sabe encuadrar el Macarthysmo en su contexto histórico, desconoce los Estados Unidos y sobre todo desconoce el comunismo. Aun así, la película les impresiona. Es tan buena que no pueden menos de otorgarle una alta puntuación a pesar de que entienden que es una justificación personal en lugar de la ilustración de un imperativo moral que el director también siguió.
Si se tratara de alguien que, después de militar en el partido nazi, abre los ojos y se da cuenta de que se trata de una ideología tóxica y denuncia a sus compañeros, todos estos críticos que hablan de 'soplones' seguramente le aplaudirían y llamarían valiente. El comunismo es una ideología tan tóxica, si no más, que el nazismo, esto era entendido en plena guerra fría en EEUU donde los comunistas recibían el (para mí, merecido) ostracismo social. Y, por último, recordar que existía en aquellos tiempos un serio problema con los espías. No sólo sabemos hoy que los casos famosos y controvertidos de antes de que McCarthy adquiriera notoriedad (Alger Hiss, los Rosemberg...) eran culpables, sino que tal como decía McCarthy, los archivos soviéticos han demostrado que había más de 150 espías en el departamento de estado (él decía 200).
BigusDickus 
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