Los hasta ese momento anónimos Mulcahy y Lambert fueron lanzados al estrellato con este éxito de taquilla. Connery se mostró como un actor polifacético. El argumento, sencillo pero fecundo, atrajo al público. La música (a cargo de Queen) logró acompañar dar vida y algo de arte al asunto. En resumidas cuentas, un ochentero y comercial zafarrancho de espadas y cabezas rodando, que por fortuna consiguió hacerse con calidad. Una buena opción.
spoiler:
Hay dos momentos preciosos: la secuencia que muestra el envejecimiento y la muerte de la esposa de Highlander, y la del entrenamiento de éste a cargo del snob y pintoresco Connery.