Permítanme jugar unos instantes con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (vigésima segunda edición):
- trufa: 4. f. embuste.
- embuste: 2. m. pl. Baratijas, dijes y otras alhajas curiosas, pero de poco valor.
Pues eso mismo es la película, una cesta de trufas.
spoiler:
La influencia de Alfred Hitchcock: tan innegable como perniciosa.
El libro de Ray Bradbury no es más que una novela correcta fundamentada, eso sí, en una idea de gran enjundia, la prohibición de la lectura en una sociedad cuyo máximo exponente es la figura del bombero incendiario.
Se echan en falta, a mi modo de ver, dos elementos esenciales del texto original: el Sabueso Mecánico (implacable perseguidor) y el personaje de Faber (en la película, Clarissa asume la carga narrativa de su propio papel y del inexistente Faber). La ausencia de ambos debilita la acción, aunque no el desarrollo de la ya de por sí esquelética trama del libro. Todo está excesivamente concentrado en unos caracteres sin sustancia, planos y no demasiado creíbles.
Me gusta el buzón rojo (situado junto al paredón, rojísimo también, de la oficina de bomberos) en el que los delatores introducen sus denuncias. Uno de los escasos aciertos de la puesta en escena, por lo demás lamentable.
La persecución es irrisoria (¡ay, madre, esos cuatro jinetes voladores del Apocalipsis!).
El final, con el texto de Dickens y la nieve, consigue emocionar.