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Hana-Bi. Flores de fuego

Drama Un policía llamado Nishi (Takeshi Kitano) se enfrenta a la enfermedad terminal de su esposa, al drama de un compañero que ha quedado parapléjico en una redada y a un grupo de mafiosos que le siguen la pista. (FILMAFFINITY)
Críticas 67
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7
17 de febrero de 2017 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como fan de la obra de Kitano, esta es de sus películas que mas me ha costado apreciarla, tras haberme informado de lo que quiere exponer y que es autobiográfica, tiene un mérito enorme.
Pero es una película dificil, te se hace en muchos momentos eterna, es una película compleja con unos flashback que no la ayudan para nada y hace que te cueste meterte en la película, hay que tener paciencia para saber apreciarla y nada más sus fieles seguidores serán capaces de ello.
Para mí tiene muchos fallos tanto en la forma de contarla, como en la de interpretarla, pero tambien tiene magníficas secuencias y ese humor que marca la pauta y que en los siguientes películas, mejora bajo mi punto de vista. Hay que verla varias veces para apreciarla mas teniendo información sobre ella. Un placer.
8
17 de octubre de 2009 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Premiada con el máximo galardón en el prestigioso Festival de Venecia, esta intimista obra nos abre el corazón de su afamado director Beat Takeshi, cuyas obras tornaron más intimistas, tras sufrir un grave accidente de tráfico en el que casi pierde la vida. La historia trata sobre un duro policía interpretado por el propio Kitano más parco en palabras que nunca. Tras la muerte de su hija de 4 años, ahora debe afrontar el cáncer terminal de su esposa a la vez que su compañero y mejor amigo se ve abocado a una silla de ruedas tras un fatídico tiroteo. Mientras que su compañero se refugia en la pintura tras ser abandonado por su familia al quedarse paralítico e intentar suicidarse, nuestro protagonista asume estoicamente la inminente muerte de su mujer, planeando fríamente un plan para conseguir dinero, librarse de sus acreedores mafiosos y poder ofrecer a su esposa unos inolvidables últimos días de vida. El duro y veterano policía siempre contaba con su malparado compañero para frenar sus ataques de ira sanguinaria, pero ahora que esta solo y no tiene nada que le ate a este mundo más que su moribundo amor, no dudará en teñir la pantalla de rojo si alguien se le interpone en el camino.
Filmado con un ritmo mucho más ágil y dinámico que sus anteriores obras, esto supone una mejor asimilación por el público occidental, aun así la historia se cuenta de un modo reposado, bañado con una melancólica melodía rota con repentinos estallidos de violencia y un inocente sentido del humor.
Destacar el bello lirismo de su escena final.
8
17 de julio de 2011 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
La historia nos narra la vida de Nishi, un policía hierático y violento que es golpeado duramente por el destino en forma de desgracias a sus allegados. Por un lado la enfermedad terminal de su esposa, y por el otro, la paraplejia de un amigo, sin contar que es perseguido por un grupo de mafiosos.

Takeshi Kitano dirige, escribe y protagoniza éste desolador, violento y perturbador drama sobre el amor y la violencia con un enfoque lírico. Un drama que habla con sinceridad sobre la vida, la muerte y de cómo enfrentarse a ellas. Desprende simbolismo y poesía, provenientes de diversos dibujos y pinturas (pintados por él mismo) que van expresando variados sentimientos que conducen al desenlace final. Escenas poderosas e hipnóticas que son flanqueadas por una narración de carencia dramática. A destacar la magnífica música de Joe Hisaishi, tan oportuna como evocadora.
5
21 de mayo de 2023 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Uno de los pilares del cine japonés descansa sobre los hombros de Takeshi Kitano, director, guionista (“no entiendo que un director pueda rodar una película a partir de un guion escrito por otra persona, ya que el cine es algo demasiado personal para eso”, declaró en una entrevista) y actor de rostro distante y pétreo, considerado como uno de los autores renovadores del cine japonés contemporáneo.
Y tomo aire. El visionado de Hana-Bi (Flores de fuego. 1997) no me ha resultado fácil. Su argumento gira en torno a Yoshitaka Nishi, un violento ex policía que tuvo que retirarse del cuerpo tras una sangrienta intervención policial con Yakuzas y dramas personales incluidos, y todo ello con un ritmo espartano y un arco narrativo repleto de elipsis que despistan intencionadamente al espectador, convirtiéndose así en un producto austero, turbador y silencioso. Un perfecto y magistral trabajo cinematográfico con el que no congenio.
9
24 de agosto de 2023 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando una película te deja enganchado frente a la pantalla, mostrándote escenas lentas, calmadas, artísticas y de una familiaridad que te envuelve en una gran calidez y emotividad, eso significa que ha logrado hechizarte y te va a sumergir en su complejo y poético terreno. Si esa misma película se te viene a la cabeza a menudo durante meses y no puedes hacer más que sentirte bien por haber tomado la elección de verla, es que esa película tiene algo especial que la hace única y digna de ser vista.

Hana-Bi hizo eso conmigo, pero no podría hacerlo con todo el mundo.

Takeshi Kitano nos introduce en una película cuya trama se proyecta de manera tranquila y acogedora, sin apenas hacer uso del diálogo y, además, colocando entre medias un flashback que de primeras pueden llegar a marear o desorientar al espectador. Asimismo, se nos muestran dos perspectivas: la de Nishi, el protagonista que recientemente ha dejado su puesto como policía, y Horibe, su excompañero de trabajo.
Mediante estos dos enfoques, es visible la forma en la que cada uno sobrelleva su descontento y depresión con la vida, Nishi reflejando la parte más "positiva" y "activa" del metraje (siendo el eje central de la trama), y Horibe el lado más calmado y "negativo" (en segundo plano, usando la pintura como forma de liberación). Por ello, la película fluye e intercala ambos personajes constantemente y expresa de forma magistral cómo cada uno afronta la vida tras todos los problemas que sufren o han sufrido recientemente.

Si bien considero que la trama y los personajes son excelentes como tal, la banda sonora tampoco se queda atrás y es el "fuego" de esta película. Las melodías que se escuchan son preciosas y muy similares entre sí, con ligeras variaciones que las diferencian y evaden del posible sentimiento de repetición y monotonía. La música de esta película es perfecta, algo que se puede ver venir sabiendo que el compositor es Joe Hisaishi, quien ha colaborado en incontables películas de Takeshi o de Studio Ghibli.
Takeshi Kitano
Hana-Bi es, por tanto, una obra compleja, pero redonda. La manera en la que ha sido rodada, los escenarios, las actuaciones, la música y los personajes, todos cantan al unísono para mostrarnos una historia emotiva y poética, con grandes toques artísticos que la hacen una experiencia única. Las pinturas (realizadas por el propio Kitano), los silencios abruptos que unen a los personajes con el espectador y los pequeños momentos de comedia y de mundanidad envueltos en una subtrama más hostil, todos ellos hacen de esta película una verdadera obra de arte que, si gusta, difícilmente se va de la cabeza.

No es una película para todo el mundo, desde luego, pero si te llega, te llega con fuerza.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Hana-Bi, además de lo que ya he mencionado, hace uso de los personajes como si de un rompecabezas se tratara.

Nishi trata de dejar todo de lado para poder estar más tiempo con su esposa enferma, razón por la que a lo largo de la película roba y mata mientras sus compañeros policías siguen su rastro. Horibe, en cambio, es la pieza de puzle que falta, siendo la persona que en vez de apartar todo de su camino para alcanzar un último ápice de felicidad, decide introducirse en la pintura para poder meditar y reflexionar sobre su propia vida, preso de una terrible depresión.

De esta manera, Takeshi Kitano expresa dos puntos de vista muy diferentes que se contraponen uno del otro, reflejando dos caras de monedas distintas que bien podrían salir bien paradas si quisieran.

Pero no puede ser así. La película lentamente se acerca a su fin mientras Nishi y su esposa comparten unas vacaciones muy emotivas y preciosas. Finalmente, llegan al fin de su camino al descansar en una playa con una vistas preciosas del mar. La mujer le da las gracias a su marido, por todo lo que ha hecho por ella. La cámara se eleva, con una última, preciosa melodía, y se oyen dos disparos.
Bravo.
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