Y es que antihéroes, protagonistas de esta índole, malos como Tony Montana, no caen de los arboles, ni de las plantaciones de coca, aunque en su mesa llegara a tener el paraíso en forma de montañas nevadas que intentaran elevarse mas allá de sus sueños. Que evidentemente, siendo quien es, el gran Tony Montana, son tan grandes, que les resultara imposible.
Es uno de esos que si están a tu lado y no les traicionas, se partirán el pecho por ti.
Tony Montana quiere los coches, las mujeres, la ciudad, el dinero, quiere el poder.
Quiere el mundo, chico. El mundo entero, con todo lo que contiene.
Estilo agresivo, potente y directo en el que se deja notar la mano de Oliver Stone
Oliver Stone sabe de lo que habla, mas aun en el momento de "inspiración" por el que pasaba, y De Palma dirige con maestría una exageración que no es tal.
Un actor en estado de gracia, de tapadillo, como es el caso de Robert Loggia, unido a un reparto dándolo todo. Entre ellos, Steven Bauer como el amigo del alma, Mary Elizabeth Mastrantonio la hermana a la que quiere, y Michelle Pfeiffer como el sueño perdido en las drogas y que al final no era tal sueño.
Y otra vez uno de los mas grandes entregado a la causa. Un Al Pacino espectacular. Creando con sus gestos, sus miradas, sus miticas frases, el símbolo del arribismo que representa Tony Montana. Todo o nada.
Esto es real, es basto, pero real en parte como la vida, y se puede ver a lo largo de la historia reciente de los Estados Unidos.
spoiler:
Lo bueno es que con sus cojones y su palabra, cosas que no rompe por nadie, llega a lo mas alto, construye su imperio, lo consigue a base de pisar cucarachas, a las que pide amablemente que saluden a su amiguita.
Llegaste del puerto Mariel a Miami. Creciste fijandote en tipos como Humphrey Bogart o James Cagney y al final, escribiste tu propia historia de cine negro.
Lo conseguiste todo.
El mundo es tuyo. Pero tienes que comprenderlo Tony, nada dura eternamente.
Lo malo es que, como bien reza el titulo, el poder tiene un precio. Te vas alejando de todo y todo se va desmoronando, tu imperio se desmorona.
Amigos, enemigos, dan igual, solo ves paranoia, traición, dinero, poder y cocaína que nubla tu visión de futuro. Solo ves el presente, el que estas viviendo y lo haces a lo grande.
¿Quien organizo esto?, tu, tu lo hiciste. ¿De quien te puedes fiar?, de ti. ¿De quien sino se puede uno fiar?. De nadie. No te hace falta nadie.
Llega un momento, cenando en un restaurante caro, en el que descubres algo.
¿Es esto todo?, ¿todo se reduce a esto?. Comer, beber, joder, colocarse, darle a la coca.
¿Entonces qué?. Llegas a los cincuenta con un tonel por barriga, te crecen las tetas, necesitas un sosten, se ponen peludas, tienes un hígado, se te llena la piel de manchas, comes esta bazofia, y te pareces a esas jodidas momias ricas que están ahí. ¿Todo se reduce a esto?, ¿para esto has luchado?.
Me he hecho las mismas preguntas sin llegar a la cima, pero rozándola, casi alcanzándola.
Pues si, eso es todo Tony.
Querer joderte a ti es querer joder al mejor. Pero ahora toca caer.
Pagar el precio del poder.
Y amigos, es la última vez que vais a ver a un malo como Tony Montana.