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Rebeca

Drama. Intriga Al poco tiempo de perder a su esposa Rebeca, el aristócrata inglés Maxim De Winter conoce en Montecarlo a una joven humilde, dama de compañía de una señora americana. De Winter y la joven se casan y se van a vivir a Inglaterra, a la mansión de Manderley, residencia habitual de Maxim. La nueva señora De Winter se da cuenta muy pronto de que todo allí está impregnado del recuerdo de Rebeca. (FILMAFFINITY)
Críticas 181
Críticas ordenadas por utilidad
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8
2 de diciembre de 2006
15 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nunca tuvo tanto protagonismo un personaje que no aparece en una película, Rebeca, su personalidad inunda toda la película, martirizando a los protagonistas. Excelente película, excelente trama y excelente final. A destacar el papel de la Dama de Llaves, mala pero mala. Un secreto guardado durante toda la película... en fín MUY RECOMENDABLE.
Ya quisieran los directores actuales hacer películas la mitad de buena que esta.
9
30 de julio de 2006
14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es la película redonda de éste gran director; consigue lo que él quiere, lo que buscó durante toda su carrera. Personajes extraños e intrigantes que hacen de la historia un misterio apasionante;todo ello mezclado con una bella historia de amor, como a él le gusta. En esta película consigue la perfección de su método, de su propio cine, eso ya es mucho. Es su mejor película.
9
19 de enero de 2012
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Otra obra mayor del maestro del suspense A. Hitchcock (“Trenta y nueve escalones”, “La ventana indiscreta” o “Psicosis”). Basada en la novela de Daphne du Maurier, fue nominada a 11 Oscars y finalmente premiada con el de mejor película y fotografía. Rebecca fue interpretada por el director y actor inglés Laurence Oliver como Maximilian De Winter; Joane Fontaine como la joven De Winter; y Judith Anderson como señora Danvers.

El argumento de esta cinta rodada en 1940 se inicia en el precoz enlace entre un viudo aristócrata del Reino Unido y una joven dama de compañía recién conocidos en la lujosa villa de Montercarlo. Como consecuencia, van a vivir a la mansión de Manderley, donde la señora De Winter conoce a la áspera señora de llaves, la señora Danvers, cuyas comparaciones con la difunta mujer de Maximilian son constantes, hasta al punto de llevar a la señora De Winter al limbo de la locura. Cualquiera es la excusa para tener presente a Rebecca; tan intenso es su recuerdo y tan cuantiosas las alusiones hacia ella, que este personaje inexistente se convertirá poco a poco, fotograma tras fotograma, en el auténtico protagonista del filme; y es que Rebecca era tan encantadora, tan culta, tan divertida… Rebecca era la composición de las 3 cualidades de una esposa soñada, Rebecca era puro linaje, inteligencia y belleza, Rebecca…
8
5 de marzo de 2013
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Sé que todos piensan lo mismo, todos me comparan con ella".

Ella, Rebecca, es sin duda uno de los personajes más impactantes construidos en la historia del cine. Un personaje ausente en toda la película, de la que sabemos que era la criatura más hermosa y a la vez tremendamente malvada. Un personaje que se hace presente a través de los recuerdos y gracias a la casi siempre brillante dirección del inigualable Alfred Hitchcock. El espectador es capaz de ver a la mismísima Rebecca actuando ante sus ojos, moviéndose por la cabaña cercana al mar, mientras la cámara acompaña sus últimos pasos recreados por el testimonio de Max de Winter.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
"Rebecca", la primera película del director inglés en Hollywood, es la adaptación al cine de la novela homónima de Daphne du Maurier. Una adaptación bastante fiel que sólo modifica la causa de la muerte de Rebecca, la cual convierte de asesinato a suicidio. Este detalle, que en principio afectaría más al personaje de Max de Winter y correlativamente a su segunda esposa, hace que la película, intrigante hasta el momento, comience a perder cierto ritmo. La nueva Sra. de Winter carece del protagonismo que se le había otorgado. Un protagonismo que merece como personaje principal pero que tiene que compartir inevitablemente tanto con los personajes de Rebecca y de la escalofriante Sra. Danvers como con la importante presencia que se concede a un lugar: Manderlay.

La película, contada en flashback, se abre y se cierra con la gran mansión, un espacio aislado del mundo que cobra mucha relevancia en la historia, pues es la casa que llena de tormento y angustia a la Sra. de Winter, y que termina en cenizas con un impresionante incendio recreado de forma excelente para la época, simbolizando el fin del poderío de su antigua dueña. Joan Fontaine interpreta a la protagonista con delicadeza, sabe expresar con brillantez la fragilidad y el miedo que vive su personaje, una mujer enamorada ciegamente, que vive en un mundo extraño, ajeno a ella, donde se siente incómoda e insignificante. Una insignificancia reflejada por la ausencia de su nombre, lo que mata su identidad, frente a su rival Rebecca, cuyo nombre inunda todo Manderlay. De agudizar su presencia se encarga la terrorífica ama de llaves, la Sra. Danvers, un personaje casi inhumano que aparece en las estancias como un fantasma, interpretado magistralmente por Judith Anderson. Su sombra recorriendo la pared y los primeros planos que comparte junto a la joven Sra. de Winter, torturándola psicológicamente, muestran un gran trabajo de fotografía y dirección. También es destacable el plano que desvanece a negro, iluminando el rostro de temor de la protagonista cuando conversa con su cuñada. Un plano casi mágico, que junto a la dirección artística, la maqueta de la mansión y la niebla que cubre sus alrededores, hace revivir en el espectador esa sensación de cuento de princesas y brujas.
Laurence Olivier & Joan Fontaine
Laurence Olivier y los personajes secundarios ceden todo su protagonismo a la trama principal, que junto a la música, prácticamente constante a lo largo de todo el largometraje, hace de Rebecca una película inusual en Hitchcock en lo que a suspense se refiere. El puro misterio deja paso a los temas más importantes que forman la historia: los celos, los recuerdos, las obsesiones, la inferioridad… "Rebecca" se convierte así en una obra maestra en la que la psicología de los personajes prevalece a su acción.
6
16 de abril de 2013
13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las novelas de la escritora inglesa, Daphne du Maurier (1907-1989), tienen dos características muy particulares: Destilan una particular tendencia a recrear mujeres dominantes con inclinaciones antisociales, por un lado, o son bondadosas, pero de muy débil carácter, por el otro. Podría, por esto, acusarse una cierta tendencia misógina, pero, también podría pensarse que quiere siempre a la mujer protagonista y que, simplemente, las que más le atraen, literariamente, son las mujeres fuertes con tendencias a la perversión -que no son escasas en nuestra sociedad- y las mujeres frágiles, pero muy íntegras, fáciles de señalar en cualquier recinto. En tal sentido, la señora du Maurier, no especula ni exagera, y con personajes muy creíbles construye historias de fuerte intriga, de connotada profundidad psicológica y con un fuerte atractivo del que no es fácil sustraerse.

"Rebecca" -novela escrita en 1938-, fue adquirida al año siguiente por David O. Selznick, quien acababa de contratar al director inglés, Alfred Hitchcock, del que se esperaba que dirigiera “Titanic”, película que, finalmente, pasaría a manos de Jean Negulesco, porque, a última hora, Selznick, prefirió darle, <<REBECA>>, la cual consideró más apropiada al estilo del maestro del suspenso.
Joan Fontaine
Se considera, pues, éste, el primer filme americano de Hitchcock, pero gran parte del equipo, además de él (autora, coguionista, pareja protagonista, actor secundario…) son ingleses. Muy ajustado a la obra original, por exigencia de, Selznick, que estaba encantado con la trama, el filme se desenvuelve primero como una historia romántica, con un nuevo héroe salvado del suicidio (un tema recurrente en aquellos años: “Docks of New York”, “I Take this Woman”…) y a quien luego conoceremos como Maxim de Winter. Observen bien su nombre porque, algo parecido a un fuerte invierno, será lo que espera a la dulce, pero, apocada jovencita, que acepta casarse con él… y de quien nunca sabremos su nombre de pila, como si no fuera nadie que haya que recordar, según la tratan los “nobles” que la rodean. Mientras usted veía el filme, se preguntó en algún momento, ¿Cuál es su nombre?

George Barnes, nos cautiva con su precisa (y oscarizada) fotografía y la música de, Franz Waxman, sostiene a la perfección las imágenes. La señora Danvers (una soberbia, Judith Anderson) nos mantiene envueltos en un clima sobrenatural jugando a hacer de Rebeca un ser invisible, pero. perceptible… pero llegado el minuto 84, la historia se convierte en un drama de confesión y de corte (no confundir con corte y confección) que, visto a vuelo de pájaro, puede impactar y dejar bien convencido, pero, cuando decides masticar un poco todo lo que se dice, los hilos no casan y no es posible tragarse el cuento de que, el buen amigo del coronel Julyan, no es más que una víctima de accidentales circunstancias. Algo le faltó a Hitchcock -que sí tiene, “My Cousin Rachel”, de Henry Koster-, porque en vez de dejar sembrada la duda, cierra con el cuento del doctor Baker y una última confesión que llevan derechito al veredicto de inocencia.
Judith Anderson
Quedan varias lagunas que no obtuvieron respuesta: ¿Estábamos ante una justicia idiota o plenamente vendida?, ¿Qué sabía Ben que no dijo por el temor al asilo?, ¿Cómo murió la primera mujer encontrada?, ¿Nadie cotejó sus huellas, ni examinó su sangre?, ¿No se le ocurrió pensar al fiscal, si sería lógico que una mujer decidida a suicidarse, se ponga en el cuento de perforar un barco y abrir las válvulas de desagüe, en vez de lanzarse en alta mar y listo?, ¿Ningún médico forense descubrió el fuerte golpe que debería tener la occisa en la cabeza?, ¿Por qué al fiscal no se le ocurre llevar al estrado a la actual esposa?

Quedamos a media caña, y estuvimos muy cerca de tener al alcance una obra maestra, pero, Hitchcock (o el productor, o ambos) no se atrevieron con la aristocracia… pero esto es algo que todavía sucede.

Excelentes, eso sí, Joan Fontaine y Laurence Olivier… en ese orden.
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