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Watchmen es una de las grandes obras maestras del cómic. Una obra cruda, compleja y desgarradora, fiel retrato del desencanto y del más autentico terror que caracterizó a los primeros ochenta, con un mundo a punto de irse al carajo por un holocausto nuclear ocasionado por una guerra entre las dos grandes superpotencias, que se adivinaba en aquellos momentos inminente. Además, la novela gráfica aborda el género de los superhéroes con un estilo hiperrealista y que en buena parte se adelantó a su época, con unos caracteres llenos de profundidad, de dobleces y imperfecciones, y con una personalidad de lo más compleja.
A su vez, la película dirigida por Zack Snyder, pese a algunas variaciones, como el final resulta ser una fiel adaptación, quizás la más fiel que he visto nunca en cuanto al género se refiere, con multitud de planos que son calcados a viñetas del cómic, con multitud de diálogos que se han reproducido de forma original, y manteniendo algunas escenas que, por su crudeza o su tono políticamente incorrecto, por sus dosis de sexo o de violencia, hubiera sido seguramente más fácil ahorrarse. En definitiva, una película que, en su conjunto, muestra un gran respeto por la esencia del original.
Es cierto que la película se ha criticado por aspectos como su falta de ritmo, por ser demasiado dispersa y por su excesiva duración. No estoy de acuerdo con ninguno de estos puntos. La reflexión que me viene a la cabeza es que quizás no era una película demasiado apta para un público no iniciado, ya que para disfrutarla por entero era bastante básico haberse leído antes el cómic.
Personalmente, una de las cosas que más me gustaron, además de la estética, la atmosfera y el impacto visual, fue la banda sonora y la manera como está introducida en la película, con temas de lo más logrados. En este sentido, se pueden destacar escenas como la del funeral del Comediante, con el Sounds of Silence de Simon and Garfunkel, la del Napalm en Vietnam (en la trama, rayos del Dr. Manhatan) con el All Along The Watchtower de Jimi Hendrix o como la escena de sexo entre el Buho y Espectro de Seda, con gatillazo inicial y posterior resarcimiento por parte del primero, con el Hallelujah de Leonard Cohen de fondo. Pero si me tengo que quedar con alguna, como seguramente mucha gente, me quedo con la intro, en la que, mientras aparecen los títulos de crédito, al tiempo que suena el The Times They Are Changing de Bob Dylan, se van sucediendo escenas que te ponen en contexto y te resumen la historia de la primera generación de Minutemen.
En fin, se trata, a mi parecer, de una muy buena peli, quizás no de 10, si piensas en ella en términos exclusivamente cinéfilos, pero si una muy buena adaptación de una auténtica obra maestra de los cómics. El resultado tiene más mérito aún, si se tiene en cuenta que Watchmen a menudo se había considerado como imposible de trasladar a la gran pantalla, por su gran complejidad, incluso por parte del propio Alan Moore.
Lobezno 
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