Interesante idea la de esta cinta, formada por tres películas cortas dirigidas por directores neoyorquinos, que tienen como nexo común el escenario de la ciudad de Nueva York. Y para ello, qué mejor que Martin Scorsese, Woody Allen y Francis Ford Coppola, directores cuyas películas anteriores son, en la meyoría de los casos, "historias de Nueva York".
Las historias de Woody Allen y Scorsese me parecen realmente buenas, pero la de Coppola me parece sencillamente insufrible.
No obstante, el conjunto resulta interesante y con algunos momentos brillantes.
spoiler:
En la historia de Scorsese hay una secuencia que me parece sublime, auténtico caviar, que muestra a Nick Nolte (soberbio, por cierto) pintando un cuadro cuando acaba de discutir con su novia aspirante a artista mientras suena "A wither sade of pale".
Ella le mira desde un lateral (sin ver el cuadro) y está tremendamente furiosa con él, pues acaban de discutir. Y se va desconectar el equipo de música y le ve desde otro ángulo en el que sí se ve el cuadro, y entonces le ve de otra manera y se apacigua, le cambia la expresión de la cara, como si volviera a quererle.
Con esta secuencia, Scorsese muestra perfectamente la confusión, lógica en cierto sentido, entre el artista y el hombre, que inconscientemente tendemos a unir, cuando en muchos casos poco o nada tienen que ver, pues, en palabras de Woody Allen en "Desmontando a Harry", hay personas que "en el arte funcionan bien y en la vida funcionan mal".