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Críticas de "Veredicto final"
Veredicto final
Buena
Sidney Lumet
(1982)


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bogartiano   Madrid (España)
Su valoración: Notable 5 de Enero de 2010
Loable ejercicio de concienciación ciudadana, en lo que se refiere a la justicia y la máxima de esta en lo que respecta a la defensa de los derechos de los más débiles, que nos ofrece en este film, el director progresista, Sidney Lumet. Película dura y valiente, criticando la hipocresía de las personas: Familiares que quieren cobrar mucho dinero y cuanto antes mejor, a costa de una persona convertida en un vegetal. Una mujer que vende a Galvin (Newman) a su enemigo, haciéndose pasar por enamorada, que al final lo está, por cierto (personaje parecido al de Eva-Marie Saint, en North by Northwest). La iglesia tapando el caso para que no salga a la luz, a sabiendas que se ha cometido negligencia. Turbio panorama.

En cuanto a los personajes, decir que la actuación de Newman es magistral, de las mejores de su carrera. Un hombre roto, (defenestrado en su gremio, por estar en contra de corruptelas) alcoholizado, se da cuenta que su vida debe cambiar radicalmente, e inicia un duro camino hacia la redención. Magnifica su caracterización del personaje Frank Galvin. Creíble de verdad para nosotros la depresión del personaje por su forma de actuar (su forma de andar, de mirar, etc). Poco a poco vemos su cambio a mejor, ya no va encorvado y arrastrando los pies, y su mirada se vuelve más resuelta y decidida. Vuelve a ser lo que siempre fue, un defensor de los débiles y de la justicia con mayúsculas. Maravilloso Newman. El abogado Concannon (James Mason), cruel, impertérrito, dictatorial, frío, irónico, con una pléyade de colaboradores, y grandes medios económicos, tratará por todos los medios que su cliente quede impune del delito. Es un poco como David y Goliat, la lucha de ambos. Y finalmente hablar del personaje de Jack Warden. Magnífico papel, de un hombre pragmático, sensato, lógico y lo que es más importante, un verdadero amigo para Galvin, en el esclarecimiento del caso y en cuanto a la mejora personal de este.

Perfecto guión de David Mamet, sin concesiones a la galería, y con una sucesión de los acontecimientos perfecta. Diálogos magistrales, incluidos todos los del juicio y todo lo que se mueve alrededor de este. Fotografía de Andrzej Bartkowiak, lánguida (lo que quería Lumet), resaltando colores otoñales, como el ocre, el amarillo, el marrón y el gris, recalcando el estado de ánimo depresivo del protagonista. Subidas y bajadas de escaleras durante toda la película, para hacernos ver los continuos cambios anímicos de Galvin. Y finalmente, sinuosos y lentos movimientos de cámara, buenísimos planos y contra-planos, picados y contra-picados. Travellings con grúa, etc. Un alarde técnico.
bogartiano
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efelson   zaragoza (España)
Su valoración: Notable 12 de Enero de 2010
Acto 1º: Paul Newman a traves de la cristalera bebiendo cerveza y jugando al Pinball. Estamos en Boston.
Acto 2º:Frank Galvin se echa spray en la boca. Ofrece sus servicios de abogado en un velatorio.
Galvin está alcoholizado, es un perdedor, un abogado que solo cuenta con la ayuda de su viejo amigo ( Jack Warden ).
Este film habla de la redención y de la integridad, de la oportunidad de salir de uno mismo.
La crítica ó leit-motiv es la iglesia católica pero no al estilo más convencional sino desde la perspectiva de Lumet en la dirección y Mamet en el guión, confluyendo la sobria dirección del 1º y el milímetrico guión del 2º.
Newman soberbio, sobrio, elegante encarnando a un hombre que cree en la vida y en la justicia.
Cuando Paul falleció se nombraron muchos de sus personajes cinematográficos pero yo me acordé de Frank Galvin, un hombre que nos hace creer que la inteligencia y la honestidad pueden vencer a la estulticia.
Un saludo, Efelson.
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efelson
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Triskel   Zamora (España)
Su valoración: Muy buena 2 de Diciembre de 2010
Soberbia.
Como siempre, o casi siempre, Paul Newman "se sale".
El guión te mantiene enganchado por completo para ver el cambio del personaje de Newman que cada vez va ganando mayor carácter y fuerza... como para demostrar que "el que tuvo, retuvo".
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Triskel
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Miguel Moreno   madrid (España)
Su valoración: Muy buena 2 de Febrero de 2011
Si pones a Lumet tras las cámaras y al gran Newman en un papel de abogado echado a perder, metes un caso particularmente difícil que será llevado a juicio, un romance inesperado y la conciencia de hacer lo correcto, probablemente encontrarás Veredicto final.
Si hablamos del género, es indudablemente obra de referencia. Y no solamente por llevar a buen puerto todo el entramado legal, sino por entregarnos al mejor Newman y algunos momentos inolvidables.
Posiblemente Galvin no hubiera sido el mismo si no bebiese tanto. Tampoco si no le gustase jugar a la máquina de pinball del bar de Jimmy. Y aún menos si su vida estuviera menos destrozada, personal como profesionalmente hablando. Seguramente tampoco si no hubiese contado con la inestimable ayuda de un amigo como James Mason (estupendo). Pero es que el personaje tiene mucho tirón, y particularmente a mi me encantan los hombres al límite, que hallan repentinamente algo de luz en su oscuridad.
Con un puñado de escenas para el recuerdo (las fotografías de la Polaroid en el hospital y el consiguiente despertar de la conciencia del abogado en tal momento, las miradas entre Newman y Rampling en silencio, el alegato final de Galvin en el juicio) es una película ineludible para cualquiera que le guste el cine de calidad.

A destacar (y rescatar) esa escena final y ese teléfono que suena. Quién sabe si Galvin debería haberlo pensado mejor.

Grande Newman, grande Lumet.

"No habrá otros casos...éste es el caso."
Miguel Moreno
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manulynk   Barcelona (España)
Su valoración: Notable 1 de Agosto de 2011
Lumet sigue los pasos de Frank Galvin (Paul Newman), un maduro abodado, que trata de ganarse la vida de una forma más bien poco ética. Galvin fue un abogado idealista pero un asunto turbio ocurrido unos años atrás mataron dicho idealismo. Tras varios reveses, y no pocos vagabundeos un pleito contra una importante corporación médica, le puede reportar suculentos beneficios si sus pocos escrúpulos se lo permiten.

Lumet, a partir del guión del gran David Mamet, enfoca el film desde el punto de vista de Galvin, sobre el cual vamos conociendo sus circunstancias, y aunque al principio nos parece un tipo más bien despreciable, poco a poco vamos entendiendo sus motivos y nos vamos poniendo de su parte. De alguna forma, la historia trata de dignificar una profesión muy desprestigiada.

La máxima representación de ese mundo odioso, exclusivo, pero necesario, es el contrincante de Galvin, Ed Concannon (James Mason), un abogado que pertenece a una firma poderosa, y que reune todas las connotaciones negativas que suelen tener los abogados. Lumet acentúa el contraste entre ambos abogados, el poderoso y con un aire de respetabilidad tal que se permite mirar a todo el mundo por encima del hombro, y el picapleitos perdedor y alcohólico, que sólo tienen en común su visión desencantada de la justicia.

Pero Lumet no se olvida de rodear a ambos protagonistas con excelentes secundarios, y sobretodo en la parte que le interesa, la de Galvin, con la presencia de un antiguo mentor (interpretado por Jack Warden), que viene a ser la voz de su conciencia adormecida por la desilusión y la frustración, y la de Laura Fischer (Charlotte Rampling), colaboradora de Galvin, cuyos silencios y miradas son más elocuentes que sus palabras y que con su presencia será el detonante del cambio de Galvin en busca de algo más elevado que el vil metal.

Construida prácticamente en interiores, Lumet construye un film más de personajes que de acción, en las que los diálogos tienen un papel fundamental, sin descuidar una puesta en escena aparentemente sencilla, pero que cumple su función dentro de la historia. Lumet busca la complicidad del espectador por un personaje que acaba tomando conciencia de ser un pequeño David, frente a un poderoso Goliat. Los excelentes secundarios complementan de forma fenomenal la interpretación de Newman, quien nos ofrece una gran varidad de registros, con un personaje que evoluciona a lo largo del film y demostrando, por si quedaba alguna duda, el fenomenal actor que era.

De nuevo, el realizador vuelve a demostrar su superioridad a la hora de ofrecernos un “drama judicial”, con recursos bien sencillos y nada truculentos, como contar con un buen diálogo, saber desarrollar una historia con la sufienciete profundidad, dar a los personajes la debida entidad y saber colocarlos en sus correspondientes escenarios. Parece fácil, pero en vista de los pocos films de calidad del estilo, a lo mejor no lo es tanto.
manulynk
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