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| 6 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Luis Miguel
Huesca (España)
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Su valoración:  |
8 de Junio de 2008 |
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El hecho de que sea uno de mis actores y directores favoritos lo salvan de la quema. ¿Qué ocurre con "El fuera de la ley"? No se parece en absoluto a "El jinete pálido" o "Sin perdón" (westerns dirigidos y protagonizados por Eastwood). Para empezar el argumento es muy confuso, sorprendiendo en lo buen narrador que es Clint. Entiendo que quiera apartarse de la típica historia de venganza de un marido y padre lleno de odio hacia los asesinos, pero este guión es bastante flojo. ¿Un granjero que se une a unos rebeldes confederados contra la Unión y que acaba siendo el más buscado por peligroso de todos ellos? ¡Ni que fuera Mel Gibson en "El patriota"!
Quizá lo único destacable de esta película sea la amistad con el cherokee, pues incluso la intervención protagonista de Sondra Locke es muy forzada. Eso sin hablar del ritmo pausado (que puede haber aprendido de Sergio Leone, pero hubiera sido preferible haber profundizado más en el comienzo en lugar de ralentizar)
Por último, como curiosidad, el cabecilla de los raptores de peregrinos os recordará a otro personaje emblemático de una película de Clint Eastwood, aunque no protagonizada por él. Sí, efectivamente, es el jefe de los moteros nazis de "La gran pelea" (con Philo Bedoe y su mono Clyde)
Luis Miguel 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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east
madrid (España)
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Su valoración:  |
11 de Mayo de 2009 |
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Soy un fan de Clint Eastwood, desde siempre. Debo admitir que la primera vez que la vi no me llenó del todo, me pareció algo desigual. Después, con cada nuevo pase por televisión, me ha ido gustando más y más y actualmente la considero una de sus obras mayores. Puede que su factura no resulte tan redonda como sus más celebrados éxitos (Sin Perdón, Mystic River, Million Dollar Baby, etc.) y, en general, me parece algo más chata en su primeros compases y también en su desenlace, algo tibio, sin la misma fuerza en sus imágenes y con un final previsible, algo rutinario, aunque formalmente bien resuelto. Pero en conjunto tiene mucha fuerza y te va envolviendo poco a poco, transportándote al medio en el que se desarrolla la historia, al viejo Oeste, con un espíritu jovial, aventurero, incluso festivo.
Sus personajes están bien definidos, están vivos (para mí la principal característica de la obra de Eastwood, la facilidad con que es capaz de insuflar vida a todos sus personajes): el joven compañero de armas (memorable la historia de su padre y la canción que tararea), el indio amigo, la india y, en definitiva, todas y cada una de las variopintas personalidades que van desfilando por la pantalla, como la anciana que ayuda a nuestro protagonista al principio, un ejemplo de cómo en dos minutos puede un personaje apoderarse de la pantalla. Incluso el perro, que pasa desapercibido en una primera visión, adquiere la naturaleza de un personaje más cuando la película se vuelve a ver. Todos y cada uno tienen su lugar en el mundo que se nos muestra, su propia historia. Todos son presentados al espectador con respeto, con cariño, incluso los personajes más negativos.
La película es como un lienzo del viejo oeste, puesto hábilmente en movimiento para mostrarnos las peripecias de un heterogéneo grupo de personas que se mueven obligadas por mor de los designios del destino, del implacable destino que impera en un mundo hostil, lleno de amenazas: el viejo, mítico y salvaje OESTE. Nos muestra cómo esos personajes, sin pretenderlo, acaban interactuando, relacionándose, creando lazos entre ellos y lazos con la naturaleza, con la tierra en la que habitan. Y todo con un ritmo cadencioso, no carente de agilidad, trepidante en algún caso. Con unas imágenes llenas de plasticidad y con un notable equilibrio entre la palabra (memorables algunos diálogos, especialmente el de Jefe Indio) y la acción. Con un personaje principal muy rico cinematográficamente hablando, que irradia magnetismo (imponente la presencia y el carisma del personaje construido por el propio Eastwood), más complejo que los héroes al uso. Y también con unos personajes secundarios singulares y llamativos para el espectador.
En fin, una película interesante, muy entretenida, fácil de degustar y que con cada nueva visión se nos muestra más compleja, más rica. La primera gran obra de un cineasta que ocupara por méritos propios un privilegiado lugar en el olimpo de la historia del cine.
east 
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El Libanés
Córdoba (España)
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Su valoración:  |
22 de Junio de 2011 |
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Eastwood controla esta película, hasta tal punto que terminó sustituyendo al director para hacerse cargo de las desventuras de Josey, antiguo guerrillero sudeste. Estamos ante un western que atrapa, quizás sin el mejor argumento del mundo, pero que te lleva desde el principio al final sin descanso.
Un Far West centrando en temas universales como la venganza o el camino de la redención. Eastwood desfila por muchos escenarios, disparando a sus enemigos, pero el ritmo es ágil gracias a buenos diálogos, la propia interpretación de Clint y la presencia de muy buenos secundarios que evitan que la obra se convierta en un monólogo.
Su duración no se hace pesada en ningún momento. También toma algún momento un poco más efectista y que busca conseguir la benevolencia del público, pero están insertados con gracia y, verdaderamente, resulta simpático el heterogéneo grupo del que se termina rodeando Josey, especialmente el antiguo indio, con quien tiene muy buenas escenas.
Interesante anticipo de lo mucho que podía aportar Eastwood al género, ya no solamente como intérprete.
El Libanés 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Raposo
Vigo (España)
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Su valoración:  |
24 de Octubre de 2011 |
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En 1976 Clint Eastwood dirige y protagoniza esta película del oeste, ambientada en la época de la Guerra de Secesión. Josey Wales es un granjero de Missouri que se alista con los confederados cuando un grupo de soldados yanquis asesinan su familia. Al final de la guerra tiene demasiadas cuentas pendientes como para rendirse y se convierte en un fugitivo acosado por casi todos: soldados de la Unión, cazarrecompensas, traficantes, comancheros, indios.
Mientras va huyendo de sus perseguidores se junta con otros personajes fracasados e incluso pintorescos; seres tan perdidos cómo él en esos tiempos difíciles y tumultuosos. Derrotado y resentido él también busca venganza, y algo de paz que solo encontrará cuando consiga vencer a los fantasmas del pasado.
Notable wester de Eastwood que, de algún modo, prefigura los que vendrían despues como "El jinete pálido" o "Sin perdón".
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Esta película salvaje, violenta y amarga tiene algunos diálogos en los que merece la pena detenerse.
En el destartalado saloon de Río Santo entra un pistolero a la búsqueda del protagonista. Antes de que hablen las armas tiene lugar esta conversación:
Pistolero: - ¿Quién de ustedes es Josey Wales?
Josey Wales: - Son yo.
Pistolero: - Lo buscan, Wales.
Josey Wales: - Parece que son muy popular. ¿Es usted un cazarrecompensas?
Pistolero: - De algo hay que vivir en estos días.
Josey Wales: - Morir no es forma de vivir.
Y este es el diálogo entre Josey Wales y el jefe indio Diez Osos:
Josey Wales: - Vine aquí a morir contigo o a vivir contigo. A ti y la mí no nos asusta la muerte, es más difícil la vida cuando los seres que más quisimos fueron violados o asesinados.
No son los gobiernos quienes conviven, son las personas. Los gobiernos te engañan siempre, de ellos no se recibe una palabra justa ni la lucha es justa. Yo vine aquí a hablar o a luchar, como desees. Vine para que sepas que mi palabra de muerte es cierta y mi palabra de vida también es cierta.
Aquí viven el oso, el lobo, el antílope, el Comanche, y nosotros también viviremos aquí. Cazaremos sólo lo necesario para subsistir como hace el Comanche. Y en primavera cuando marchéis al norte podréis descansar aquí y llevar provisiones para el viaje. Esta es mi palabra de vida.
Diez Osos: - ¿Y tu palabra de muerte?
Josey Wales: - Está en mis pistolas y en tus rifles. Aceptaré cualquiera de ellas.
Diez Osos: - Eso que dices que conseguiremos ya lo tenemos ahora.
Josey Wales: - Y cierto, no prometo nada especial. Simplemente te dejo vivir y tú me dejas vivir la mí. Te aseguro que los hombres pueden vivir sin tener que matarse entre ellos.
Diez Osos: - Es triste que las palabras de los jefes de gobierno sean falsas. En tus palabras de muerte hay hierro, todo Comanche puede verlo, y también hay hierro en tus palabras de vida. Ningún papel firmado puede impedir que hable el hierro de los hombres. Es bueno que guerreros cómo nosotros nos encontremos en la lucha por la vida o la muerte. Será la vida.
Raposo 
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| 6 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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torrija
Lisboa (Portugal)
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Su valoración:  |
22 de Diciembre de 2006 |
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No nos equivocamos en un ápice los que pensamos que Eastwood es el maestro del western. Y vuelve a demostrarlo una vez más con esta joya en la que participa, a la vez, como director y actor. Eastwood nos enseña que se puede echar mano del humor incluso en películas tan serias y profundas como esta.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: En este caso, la nota de humor la pone Josey Wales (el personaje protagonista), que tiene una carta de presentación muy peculiar: escupir constantemente. Y no se trata de un escupitajo cualquiera; son escupitajos cargados de odio y desprecio por todo cuanto le rodea (además de ser más negros que el carbón). Puestos a escupir, Wales escupe sobre un escorpión, un escarabajo, un vendedor ambulante... incluso escupe tres veces encima de un pobre perro. Personalmente, creo que es lo más gracioso de toda la película.
Eastwood es tan grande que podría decirse que ha creado escuela hasta en cosas tan banales como esta. Con "El fuera de la ley" Clint Eastwood ha ideado una nueva modalidad de expresión corporal: el arte de escupir.
torrija 
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