Amanecer
1927 

8,4
15.430
Drama. Romance
Un granjero (George O'Brien) convive felizmente en el campo con su esposa (Janet Gaynor). Pero la aparición de una seductora mujer (Margaret Livingston) de la ciudad hace que comience a enamorarse de ésta, y a pensar que su mujer es un estorbo que se interpone en la felicidad entre él y su nueva y sofisticada amante. (FILMAFFINITY)
1 de noviembre de 2014
1 de noviembre de 2014
19 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
'Amanecer', junto a 'El fuego fatuo', es la película de mi vida.
Representan las dos caras de la moneda. Son, para mí, hermanas siamesas de apariencia completamente diferente.
Dependiendo de mi estado de ánimo, me sentiré más cercano a una u otra.
Representan las dos caras de la moneda. Son, para mí, hermanas siamesas de apariencia completamente diferente.
Dependiendo de mi estado de ánimo, me sentiré más cercano a una u otra.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Nunca antes había comenzado a redactar una crítica seria sobre 'Amanecer', porque aventuraba que acabaría siendo un intento estéril de darle un cuerpo exacto y sólido a algo que, por su grandeza, me supera.
Hablar de ella, como hablar del final de 'Ordet', tan perfecto que no tiene traducción lógica posible, me parecía casi un ejercicio de empobrecimiento deliberado, un atentado contra la magia inefable... por más que uno ame esa larga tradición que consiste en poner palabras a los pensamientos, a las emociones y al mundo.
'Amanecer' es muy almibarada, pero es impensable que fuese de otra manera; la pureza no entiende de moderación, ni de tibieza, no está sujeta a normas.
'Amanecer' es o no es, pero no puede cambiarse, no hay contención posible en el brillo del sol.
'Amanecer' es ver resurgir el amor de entre las aguas negras, regocijarte en que todo vuelve milagrosamente a ser como debe ser; llorar de agradecimiento a los Dioses, que te dan una segunda oportunidad. El júbilo de ver que la vida te da una tregua, que se puede respirar de nuevo, tras haber muerto en vida.
Hablar de ella, como hablar del final de 'Ordet', tan perfecto que no tiene traducción lógica posible, me parecía casi un ejercicio de empobrecimiento deliberado, un atentado contra la magia inefable... por más que uno ame esa larga tradición que consiste en poner palabras a los pensamientos, a las emociones y al mundo.
'Amanecer' es muy almibarada, pero es impensable que fuese de otra manera; la pureza no entiende de moderación, ni de tibieza, no está sujeta a normas.
'Amanecer' es o no es, pero no puede cambiarse, no hay contención posible en el brillo del sol.
'Amanecer' es ver resurgir el amor de entre las aguas negras, regocijarte en que todo vuelve milagrosamente a ser como debe ser; llorar de agradecimiento a los Dioses, que te dan una segunda oportunidad. El júbilo de ver que la vida te da una tregua, que se puede respirar de nuevo, tras haber muerto en vida.
Que un fuego fatuo brille con tanta intensidad como un sol al amanecer.
Gracias.
Gracias.
21 de junio de 2006
21 de junio de 2006
41 de 66 usuarios han encontrado esta crítica útil
-¿Ves? Esto es lo que pasa cuando se contrata a un mago y no a un director de cine.
Murnau soltó una carcajada.
-¿Quiere hacer el favor Sr. Murnau? ¿Tiene usted idea de lo que cuesta una aparato como ése? ¡Al menos sujétela con algo!
No respondía. Parecía estar sumido en un profundo trance.
-Tiene usted a su disposición plataformas, grúas, poleas... ¡úselas!
-Cadenas amigo mío, no son más que cadenas.
-¡¡¡¡La última vez, me oye!!! ¡¡¡La última!!! Me dan igual sus ideas revolucionarias.
Murnau, con los ojos vidriosos y una cortinilla de pelo pegada a la frente por el sudor, miró al productor y asintió sumiso – Vale, ahora la bajo.
La cámara descendió y se posó en el suelo torpemente como si fuera un gigantesco dodo de latón.
¡Corten!- dijo.
Murnau soltó una carcajada.
-¿Quiere hacer el favor Sr. Murnau? ¿Tiene usted idea de lo que cuesta una aparato como ése? ¡Al menos sujétela con algo!
No respondía. Parecía estar sumido en un profundo trance.
-Tiene usted a su disposición plataformas, grúas, poleas... ¡úselas!
-Cadenas amigo mío, no son más que cadenas.
-¡¡¡¡La última vez, me oye!!! ¡¡¡La última!!! Me dan igual sus ideas revolucionarias.
Murnau, con los ojos vidriosos y una cortinilla de pelo pegada a la frente por el sudor, miró al productor y asintió sumiso – Vale, ahora la bajo.
La cámara descendió y se posó en el suelo torpemente como si fuera un gigantesco dodo de latón.
¡Corten!- dijo.
16 de enero de 2014
16 de enero de 2014
18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
La primera vez que vi 'Amanecer', hace ya unos años, lo hice por recomendación de esta página. Al igual que ahora, la película gozaba de una puntuación excepcional, alabada por la crítica que parecía que estábamos ante el Quijote del cine. Bajo tanta recomendación no tenía más opción que verla. Es cierto que a veces, cuando uno espera mucho de una película, las expectativas pueden llegar a no satisfacerse. Esto ocasionaría, acaso, que uno juzgue lo visto desde una perspectiva errónea. En todo caso, lo cierto es que mi primer visionado dio como resultado una gran decepción, reflejada por la nota que le coloqué en aquel entonces: un 5.
¿Qué me decepcionó? Sencillamente fue lo plano que es su historia. En efecto, 'Amanecer' en la narrativa no es más que una simple y cursi historia de amor. Es sólo eso, una historia de amor entre dos personas; y no lo digo despectivamente, sino digo realmente lo que es. Es cursi por cómo se desarrolla la historia: el esposo que reencuentra el amor en su esposa, que de nuevo vuelven a ser sumamente felices, que reencuentran lo bello de la vida en cada rinconcito - en esencia, que todo es amor y felicidad, sonrisas. Y en esto seamos sinceros, no puede negarse que efectivamente la historia no sea así, cosa que suele estar generalmente muy en contraste con la realidad, no importa de cual época se trate.
¿Qué me decepcionó? Sencillamente fue lo plano que es su historia. En efecto, 'Amanecer' en la narrativa no es más que una simple y cursi historia de amor. Es sólo eso, una historia de amor entre dos personas; y no lo digo despectivamente, sino digo realmente lo que es. Es cursi por cómo se desarrolla la historia: el esposo que reencuentra el amor en su esposa, que de nuevo vuelven a ser sumamente felices, que reencuentran lo bello de la vida en cada rinconcito - en esencia, que todo es amor y felicidad, sonrisas. Y en esto seamos sinceros, no puede negarse que efectivamente la historia no sea así, cosa que suele estar generalmente muy en contraste con la realidad, no importa de cual época se trate.

George O'Brien & Margaret Livingston
En cuanto a lo técnico, el cómo se narra la historia, la genialidad de Murnau es totalmente innegable. Usa técnicas maravillosas, explotando al máximo los recursos disponibles en aquellos tiempos. Sus movimientos de cámara, la selección y superposición en contraste de distintos planos, su duración; todo es destacarle. No es, como he leído en algunas críticas, una película lenta ni mucho menos. La duración de sus planos es, creo yo, la necesaria para transmitir lo que se quiere. En resumen, no hay nada que renegar en este aspecto, y al contrario, yo creo que es uno de los puntos más fuertes y destacados que tiene la obra.
Ahora bien, antes de hacer esta crítica he vuelto a ver la película. Esperaba, como ya me ha pasado, ver quizás ahora las cosas desde otra perspectiva, y por qué no, subir algún que otro punto mi anterior votación. Sin embargo, perdónenme, pero no pude dejar de seguir notando lo mismo. Sólo pude subir un punto. La historia, a mis ojos, sigue siendo completamente cursi. Lo admito, tiene momentos destacables en la narrativa, como pueden ser los tramos iniciales y finales. Pero en el medio, en la ciudad, las secuencias las veo muy planas y simples, con un intento de sumar comedia en una suerte de 'sketchs'. Esta parte no me parece mala, por así decirlo, pero debo decir que me parece muy plana y que no amerita para nada que se alabe a esta película como se lo hace acá.
Ahora bien, antes de hacer esta crítica he vuelto a ver la película. Esperaba, como ya me ha pasado, ver quizás ahora las cosas desde otra perspectiva, y por qué no, subir algún que otro punto mi anterior votación. Sin embargo, perdónenme, pero no pude dejar de seguir notando lo mismo. Sólo pude subir un punto. La historia, a mis ojos, sigue siendo completamente cursi. Lo admito, tiene momentos destacables en la narrativa, como pueden ser los tramos iniciales y finales. Pero en el medio, en la ciudad, las secuencias las veo muy planas y simples, con un intento de sumar comedia en una suerte de 'sketchs'. Esta parte no me parece mala, por así decirlo, pero debo decir que me parece muy plana y que no amerita para nada que se alabe a esta película como se lo hace acá.

Entonces, me pregunto, ¿Por qué gusta tanto? ¿Por qué se tiene a 'Amanecer' en el altar? Creo que la respuesta es sólo una: por la universalidad de su historia de amor. Y es que si hay algo que conmueve a todo el mundo, a todo el público, son las historias románticas; son intemporales y universales. Es esa historia de amor, de 'esperanza' en el matrimonio, de su felicidad, de sus aventuras, junto con su notable apartado técnico, lo que atribuyo a tanta adoración por 'Amanecer'. Temas que, como digo, conmueven en general a todo tipo de público, como algo innato a nosotros. Porque en el fondo quisiéramos que nuestra historia de amor sea esa, esa felicidad y bienaventuranza que se nos muestra, esa esperanza, ese hijo, esa, llanamente, 'linda y buena vida'. Y claro, no hay que olvidar también que la película es de 1927, es muda, es clásica, de culto... si entienden lo que digo.
En todo caso, espero con esto haber justificado mi nota. Perdonen si ofendí a alguien, pero así es como veo las cosas. En lo personal preferiría que esta obra no sea considerada una cumbre de cine, pues creo que en éste existen muchas otras películas cuya inmortalidad y trascendencia alcanzan cotas mucho más profundas en cuanto a legado artístico. En definitiva, le pido al cine mucho más, porque sé que lo hay y que, por sobre todo, puede darlo.
En todo caso, espero con esto haber justificado mi nota. Perdonen si ofendí a alguien, pero así es como veo las cosas. En lo personal preferiría que esta obra no sea considerada una cumbre de cine, pues creo que en éste existen muchas otras películas cuya inmortalidad y trascendencia alcanzan cotas mucho más profundas en cuanto a legado artístico. En definitiva, le pido al cine mucho más, porque sé que lo hay y que, por sobre todo, puede darlo.
21 de noviembre de 2009
21 de noviembre de 2009
16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Época de vacaciones. Como cada año, los veraneantes acuden en masa al pintoresco pueblo, situado a orillas de un gran lago, donde el joven granjero vive en una casita con su mujer y su hijo. Un idilio engañoso, puesto que el hombre está hecho un lío. Una turista le ha trastocado la cabeza, lo ha seducido y le ha despertado las ganas de vivir en la gran ciudad. Pero, sobre todo, le ha susurrado un plan para cometer un asesinato: en un paseo en barca a la ciudad cercana, tiene que ahogar a su esposa, puesto que se interpone en su felicidad.
La era del cine sonoro era ya prácticamente una realidad (unas cuantas semanas más tarde se estrenaría la primera película sonora “El cantante de jazz”) cuando Amanecer, hoy convertida en hito estético y culminación de un buen puñado de gloriosos años de cine mudo, apareció para cerrar un ciclo, y qué manera de cerrarlo tuvo el genial Murnau (creador de otras grandes obras como Nosferatu, Fausto o El último, entre otras). Ante las ya consabidas complicaciones de expresar sentimientos sin diálogos, Murnau va tejiendo una historia amorosa que va de menos a más. Tras un inicio algo irregular, una fuerza misteriosa irrumpe en la pantalla, el amor ha vuelto y uno mismo se sorprende al estar embobado ante la pantalla, regalando sonrisas cómplices sin siquiera darse cuenta. La ternura que desprende la pareja protagonista es muy poderosa, empatizas rápidamente con los personajes; en especial con Janet Gaynor (ganadora de tres Oscar a la mejor actriz en dos años), una mujer no especialmente hermosa pero sí con un toque de inocencia que la hace adorable, un aspecto frágil que todo galán querría cuidar. Las hipotéticas limitaciones antes mencionadas del cine mudo por tener que prescindir de la palabra hablada se transforman en “Amanecer” en un espacio libre que permite a Murnau narrar su historia como una leyenda sobre los aspectos esenciales de la existencia humana: el amor, la tentación, la culpa y el perdón. Los protagonistas no tienen nombre, son simplemente “el hombre” y “la mujer”. Los lugares donde transcurre la trama son tan típicos como los personajes: la gran ciudad americana, llena de promesas y con una actividad frenética y el romántico pueblecito europeo con su gran lago.
La era del cine sonoro era ya prácticamente una realidad (unas cuantas semanas más tarde se estrenaría la primera película sonora “El cantante de jazz”) cuando Amanecer, hoy convertida en hito estético y culminación de un buen puñado de gloriosos años de cine mudo, apareció para cerrar un ciclo, y qué manera de cerrarlo tuvo el genial Murnau (creador de otras grandes obras como Nosferatu, Fausto o El último, entre otras). Ante las ya consabidas complicaciones de expresar sentimientos sin diálogos, Murnau va tejiendo una historia amorosa que va de menos a más. Tras un inicio algo irregular, una fuerza misteriosa irrumpe en la pantalla, el amor ha vuelto y uno mismo se sorprende al estar embobado ante la pantalla, regalando sonrisas cómplices sin siquiera darse cuenta. La ternura que desprende la pareja protagonista es muy poderosa, empatizas rápidamente con los personajes; en especial con Janet Gaynor (ganadora de tres Oscar a la mejor actriz en dos años), una mujer no especialmente hermosa pero sí con un toque de inocencia que la hace adorable, un aspecto frágil que todo galán querría cuidar. Las hipotéticas limitaciones antes mencionadas del cine mudo por tener que prescindir de la palabra hablada se transforman en “Amanecer” en un espacio libre que permite a Murnau narrar su historia como una leyenda sobre los aspectos esenciales de la existencia humana: el amor, la tentación, la culpa y el perdón. Los protagonistas no tienen nombre, son simplemente “el hombre” y “la mujer”. Los lugares donde transcurre la trama son tan típicos como los personajes: la gran ciudad americana, llena de promesas y con una actividad frenética y el romántico pueblecito europeo con su gran lago.
Sigue en spoiler, no cuento nada:
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Murnau parece sentir muy cómodo en todo momento, comodísimo. Su técnica es superior y lo demuestra fotograma a fotograma. Puede que hoy en día, es más, es prácticamente seguro que a cualquiera que mire “Amanecer” le parezca que está muy desfasado en cuanto a técnica y efectos, pero es obvio que estamos ante el no va más de aquella época. Fundidos, travellings, primerísimos planos para dotar de mayor emotividad los rostros, planos de trucaje, etc., hacen de “Amanecer” un bonito espectáculo visual. Es obvio que el director aprovechó la tecnología más avanzada del cine. Con todo, la película nunca rebasa el límite hacia la fantasía: las imágenes de Murnau siempre aluden a la realidad exterior, incluyendo las vivencias interiores de los personajes; por ejemplo: cuando, en una cita nocturna, la mujer fatal le describe al hombre con entusiasmo las cosas sensacionales de la metrópoli, el cielo se transforma en un escenario urbano agitado, como si los anhelos del campesino se proyectaran en él. Luego, cuando él se zambulle con su esposa en la vida nocturna y ambos quedan fascinados por el espectáculo, un rosetón enorme de luces brilla en el parque de atracciones como si fuera un grandioso iris humano. Dos imágenes que remiten simbólicamente al cine como lugar de espectáculo y sueños, en el que los milagros se hacen realidad.
18 de abril de 2011
18 de abril de 2011
15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
La fuerza expresiva de la imagen en «Amanecer» es tal que, como la música, logra influir directamente en el estado anímico del espectador. En cada escena podemos encontrar un sinfín de emociones transmitidas con extraordinaria sensibilidad por la mímica de los actores.
Nunca diría que esta es una película sobre un triángulo amoroso, porque sería desviar la atención de lo único que verdaderamente importa en esta historia: la relación de la pareja protagonista, al margen del mundo y sus adversidades.
El subtítulo del film, en cada una de sus palabras, es revelador: «A Song of Two Humans».
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Nunca diría que esta es una película sobre un triángulo amoroso, porque sería desviar la atención de lo único que verdaderamente importa en esta historia: la relación de la pareja protagonista, al margen del mundo y sus adversidades.
El subtítulo del film, en cada una de sus palabras, es revelador: «A Song of Two Humans».
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SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
George O'Brien sale de la iglesia en la que ha tenido lugar un casamiento, y cae arrodillado a los pies de su mujer. La imagen de su rostro anegado en lágrimas es, para mí, la representación más veraz que ha dado el séptimo arte del arrepentimiento sincero que nace de las entrañas.
Janet Gaynor recelaba hasta ese momento de su marido, pero esas lágrimas que surgen de unos ojos verdaderamente atormentados por la culpa son para ella la prueba definitiva de que merece su perdón. La ceremonia nupcial, por supuesto, no era otra que la suya. Ambos parten ahora de cero y una nueva película da comienzo en ese instante.
En esta preciosa escena, que tanto me impresionó la primera vez que la vi y que nunca podré olvidar, está condensada toda la pureza del film.
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«Amanecer» es la historia de redención más sincera jamás filmada. Murnau consigue lo impensable: que la imagen, aquí, sea pura no por estar liberada de los corsés narrativos tradicionales, sino por haber traspasado el límite de la potencialidad expresiva inherente al medio. Cada fotograma del film podría contar, sin palabras, su propia historia.
Janet Gaynor recelaba hasta ese momento de su marido, pero esas lágrimas que surgen de unos ojos verdaderamente atormentados por la culpa son para ella la prueba definitiva de que merece su perdón. La ceremonia nupcial, por supuesto, no era otra que la suya. Ambos parten ahora de cero y una nueva película da comienzo en ese instante.
En esta preciosa escena, que tanto me impresionó la primera vez que la vi y que nunca podré olvidar, está condensada toda la pureza del film.
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«Amanecer» es la historia de redención más sincera jamás filmada. Murnau consigue lo impensable: que la imagen, aquí, sea pura no por estar liberada de los corsés narrativos tradicionales, sino por haber traspasado el límite de la potencialidad expresiva inherente al medio. Cada fotograma del film podría contar, sin palabras, su propia historia.
Es evidente por qué Murnau nunca necesitó escribir poesía: él logró filmarla.
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A Mizuks, por mantener el faro siempre encendido desde la lejanía de Swazilandia.
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A Mizuks, por mantener el faro siempre encendido desde la lejanía de Swazilandia.
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