Speed: Máxima potencia
5,9
91.120
Acción
Jack Traven (Reeves) es un intrépido policía de Los Ángeles. Sobrevivir en esta ciudad no es nada fácil para un agente de la ley, pero Jack, además de disfrutar de una proverbial buena suerte, conoce perfectamente los trucos para sortear el peligro. Tendrá, sin embargo, que afrontar una dura prueba cuando queda atrapado en un autobús urbano que lleva instalada una bomba programada para explotar si el vehículo disminuye su velocidad a ... [+]
20 de septiembre de 2009
20 de septiembre de 2009
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Jack Traven (Keanu Reeves) es un joven pero eficiente agente del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), de repente debe enfrentarse al mayor reto de su carrera: la aparición de un peligroso psicópata que se dedica a secuestrar gente por dinero, a la vez que coloca bombas en lugares públicos.
Uno de esos explosivos lo coloca en un autobús, y estallará si la conductora disminuye la velocidad a menos de 50 millas por hora. El joven agente se sube en el interior del vehículo y para solucionar el problema, debe desplegar toda su imaginación, con la ayuda de la inteligente conductora Annie (Sandra Bullock), que consigue no perder la calma.
La película supuso la consagración de Sandra Bullock, que se convertiría en una de las actrices más taquilleras en poco tiempo con sus trabajos en “While You Were Sleeping” (1995) o “The Net” (1995).
Keanu Reeves, “My Own Private Idaho” (1991), dio un inesperado giro en su carrera del drama hacia el cine de acción y salió airoso de la prueba.
Uno de esos explosivos lo coloca en un autobús, y estallará si la conductora disminuye la velocidad a menos de 50 millas por hora. El joven agente se sube en el interior del vehículo y para solucionar el problema, debe desplegar toda su imaginación, con la ayuda de la inteligente conductora Annie (Sandra Bullock), que consigue no perder la calma.
La película supuso la consagración de Sandra Bullock, que se convertiría en una de las actrices más taquilleras en poco tiempo con sus trabajos en “While You Were Sleeping” (1995) o “The Net” (1995).
Keanu Reeves, “My Own Private Idaho” (1991), dio un inesperado giro en su carrera del drama hacia el cine de acción y salió airoso de la prueba.

Sandra Bullock & Keanu Reeves
La película tuvo un presupuesto $30 millones y genero por venta de taquillas la cantidad de $350,4 millones, además recibió 19 nominaciones a diferentes premios y/o festivales de cine, de los cuales gano 14 de ellos, incluyendo dos Oscar por mejor sonido y mejores efectos de sonido.
Aunque en la película circula aparentemente sólo un autobús, lo cierto es que se llegaron a utilizar hasta doce. Dos de ellos además quedaron hechos pedazos, pues fueron convenientemente explosionados.
Otro se utilizó para la espectacular escena del salto de la autopista; aunque su filmación tuvo su emoción, y requirió el uso de especialistas, lo cierto es que el puente estaba allí, y fue borrado digitalmente en postproducción.
Un cuarto autobús se utilizó para las escenas en que el vehículo debía ir a gran velocidad; y un quinto fue preparado específicamente para poder rodar las escenas que transcurren debajo del mismo.
Aunque en la película circula aparentemente sólo un autobús, lo cierto es que se llegaron a utilizar hasta doce. Dos de ellos además quedaron hechos pedazos, pues fueron convenientemente explosionados.
Otro se utilizó para la espectacular escena del salto de la autopista; aunque su filmación tuvo su emoción, y requirió el uso de especialistas, lo cierto es que el puente estaba allí, y fue borrado digitalmente en postproducción.
Un cuarto autobús se utilizó para las escenas en que el vehículo debía ir a gran velocidad; y un quinto fue preparado específicamente para poder rodar las escenas que transcurren debajo del mismo.
18 de septiembre de 2010
18 de septiembre de 2010
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Máxima apetencia es la que tiene Keanu Reeves (su personaje) por petarse a Sandra Bullock (su personaje). Dan igual las circunstancias, el instinto es incontenible. Así que ya sabes, si eres poli y hay una bomba en un autobús que no puede parar, súbete; pillas fijo.
El caso es que la historietilla de amor que se va forjando poco a poco, entre destrucción de mobiliario urbano y saltos de quince metros, es un aderezo que tampoco queda feo en una película de acción que, al contrario de lo que se pueda prejuzgar, encuentra su calidad en los detalles de lucidez argumental que sacan de lo menos que bueno a una premisa bastante simple. Hay escenas resueltas con inteligencia, era lo que quería decir en tan larga frase.
Le añades un malo con gancho, molón, con reminiscencias de Joker, y un director que sabe llevar bien la historia y que es muy capaz de rodar escenas de acción como es debido, y ya está. El gato al agua.
Simple como muchas, adrenalínica como pocas, Speed es una de esas peliculillas de acción que merece la pena ver.
El caso es que la historietilla de amor que se va forjando poco a poco, entre destrucción de mobiliario urbano y saltos de quince metros, es un aderezo que tampoco queda feo en una película de acción que, al contrario de lo que se pueda prejuzgar, encuentra su calidad en los detalles de lucidez argumental que sacan de lo menos que bueno a una premisa bastante simple. Hay escenas resueltas con inteligencia, era lo que quería decir en tan larga frase.
Le añades un malo con gancho, molón, con reminiscencias de Joker, y un director que sabe llevar bien la historia y que es muy capaz de rodar escenas de acción como es debido, y ya está. El gato al agua.
Simple como muchas, adrenalínica como pocas, Speed es una de esas peliculillas de acción que merece la pena ver.
30 de marzo de 2024
30 de marzo de 2024
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Volar por los aires.
Ortiz y los gatos.
Fantasmada mamarrachada americanada muy bien hecha, maravilla, a la que quizás unos treinta minutos finales le sobran para ser, en lo suyo, cojonudo, y ya sin duda de clase ninguna, una absoluta perfecta maestra obra.
No hay una partícula de verosimilitud, seriedad, posibilidad, realidad o verdad en todo el metraje, pero todo es más cierto que nuestro día a día, esa es la cosa, el milagro (de la vida), y además recrea como pocas la del caballero de adarga antigua y galgo corredor que salva de la, segura, terrible, perdición, del acabose, a Dulcinea del Toboso, he dicho.
Y, para que no nos quejemos ni digamos que falta de nada, nos regala una sorpresa con Sancho Panza*, ahí eso queda, es nada.
Él no podía ser/estar más guapo (como actor, una -completa- nulidad), a rabiar y a morir, y ella tenía, mucho más por aquel entonces, obvio, su, no lo neguemos ni nos hagamos los estrechos ni, vade retro, nos pongamos tiernos, golosos, indudable encanto o aquel, y está rodada a lo grande, con precisión, sí, relojera, y estupefacción o grandeza y enormidad, con tanto alborozo (dentro, y fuera, del cuerpo).
Ortiz y los gatos.
Fantasmada mamarrachada americanada muy bien hecha, maravilla, a la que quizás unos treinta minutos finales le sobran para ser, en lo suyo, cojonudo, y ya sin duda de clase ninguna, una absoluta perfecta maestra obra.
No hay una partícula de verosimilitud, seriedad, posibilidad, realidad o verdad en todo el metraje, pero todo es más cierto que nuestro día a día, esa es la cosa, el milagro (de la vida), y además recrea como pocas la del caballero de adarga antigua y galgo corredor que salva de la, segura, terrible, perdición, del acabose, a Dulcinea del Toboso, he dicho.
Y, para que no nos quejemos ni digamos que falta de nada, nos regala una sorpresa con Sancho Panza*, ahí eso queda, es nada.
Él no podía ser/estar más guapo (como actor, una -completa- nulidad), a rabiar y a morir, y ella tenía, mucho más por aquel entonces, obvio, su, no lo neguemos ni nos hagamos los estrechos ni, vade retro, nos pongamos tiernos, golosos, indudable encanto o aquel, y está rodada a lo grande, con precisión, sí, relojera, y estupefacción o grandeza y enormidad, con tanto alborozo (dentro, y fuera, del cuerpo).

Keanu Reeves
Con cine así te dan ganas de abjurar de tus más firmes recias o señeras acendradas (¿no?) creencias, feroces, arrechas, de no volver a la Iglesia, de empezar de nuevo, de volverte bueno, de creer (en ello, en algo, en todo, en lo otro, ya de paso, es ponerse, de a poco, a modo).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
* Boom (Expediente X: Enfréntate al futuro) y a tomar por culo las bicicletas, bravo, corto y cierro.
El pobre Keanu dice, o suelta, dos frases completamente subnormales, la del ¡Ríndete! del principio y la del pero yo soy más alto del final, cuando el otro le dice que es más listo y tras perder la cabeza, no hay otra, como Sleepy Hollow, dos comentarios de patio de colegio, de guardería, impropias de su heroica talla o gigantesca altura humana.
En los autobuses van los pobres (y las mujeres), los que no tienen coche, los leprosos, los negros, los despistados, los tarados, los delincuentes (los hispanos uno malo y otro bueno aunque entrambos majos, por supuesto) y un capullo (tenía que ser blanco), (el) turista (para más inri, mal de males, vergüenza o saña). Detalle, como guinda del pastel, avant la lettre, sociológico marxista, de clase, la que me adorna, de nada.
Y acaba con un oh, yeah, míralos cómo se besan, hagámosles, guacamole, la ola (a ver si hay suerte y, en vivo y en directo, con las prisas y las emociones, sexo, follan).
El pobre Keanu dice, o suelta, dos frases completamente subnormales, la del ¡Ríndete! del principio y la del pero yo soy más alto del final, cuando el otro le dice que es más listo y tras perder la cabeza, no hay otra, como Sleepy Hollow, dos comentarios de patio de colegio, de guardería, impropias de su heroica talla o gigantesca altura humana.
En los autobuses van los pobres (y las mujeres), los que no tienen coche, los leprosos, los negros, los despistados, los tarados, los delincuentes (los hispanos uno malo y otro bueno aunque entrambos majos, por supuesto) y un capullo (tenía que ser blanco), (el) turista (para más inri, mal de males, vergüenza o saña). Detalle, como guinda del pastel, avant la lettre, sociológico marxista, de clase, la que me adorna, de nada.
Y acaba con un oh, yeah, míralos cómo se besan, hagámosles, guacamole, la ola (a ver si hay suerte y, en vivo y en directo, con las prisas y las emociones, sexo, follan).

Harry el sucio, la uno, redivivo blandito, solo le faltó decir córcholis, me cago en mimosín.
El malote Hopper es un zascandil sin mucho pedigrí, y esa es su gracia, su andar por casa en piyama, sin ínfula ninguna, no pasa nada, no es Sansón ni Carrasco, ahí anda.
El malote Hopper es un zascandil sin mucho pedigrí, y esa es su gracia, su andar por casa en piyama, sin ínfula ninguna, no pasa nada, no es Sansón ni Carrasco, ahí anda.
10 de marzo de 2011
10 de marzo de 2011
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta es la película que mejor refleja su género: Acción.
Una película que consigue engancharte y tenerte en máxima tensión ( por lo menos a mi me tuvo) desde el magnífico comienzo del ascensor hasta el clímax del tren todo ello sin perder el ritmo ni aburrir, una cosa muy difícil de conseguir en el cine.
Jan de Bont , director de fotografía de Jungla de Cristal o Instinto Básico por mencionar algunos de sus muchos trabajos debutó en 1994 con esta inyección de adrenalina y dió en la diana . Consiguió que una simple historia, la de un autobús con una bomba que explosionará si reduce de 50 km/h se haga muy entretenida manteniendo un ritmo frenético y sin dejar ni un respiro al espectador.
Las escenas de acción estan rodadas impecablemente y las actuaciones correctas por parte de Keanu Reeves y Sandra Bullock y excelentes por parte de Dennis Hopper como malo de la función, todo ello con una frenética música de Mark Mancina que queda perfecta en las imágenes.
Una película que consigue engancharte y tenerte en máxima tensión ( por lo menos a mi me tuvo) desde el magnífico comienzo del ascensor hasta el clímax del tren todo ello sin perder el ritmo ni aburrir, una cosa muy difícil de conseguir en el cine.
Jan de Bont , director de fotografía de Jungla de Cristal o Instinto Básico por mencionar algunos de sus muchos trabajos debutó en 1994 con esta inyección de adrenalina y dió en la diana . Consiguió que una simple historia, la de un autobús con una bomba que explosionará si reduce de 50 km/h se haga muy entretenida manteniendo un ritmo frenético y sin dejar ni un respiro al espectador.
Las escenas de acción estan rodadas impecablemente y las actuaciones correctas por parte de Keanu Reeves y Sandra Bullock y excelentes por parte de Dennis Hopper como malo de la función, todo ello con una frenética música de Mark Mancina que queda perfecta en las imágenes.

Dennis Hopper
Un clásico de los 90 para pasar un rato pegado al sillón .
lástima que despues la idea se fastidiara con la segunda parte mucho mas floja, insufrible y con un Jason Patrick inexpresivo totalmente, lo único que se salva el malo: Willem Daffoe .
lástima que despues la idea se fastidiara con la segunda parte mucho mas floja, insufrible y con un Jason Patrick inexpresivo totalmente, lo único que se salva el malo: Willem Daffoe .
7 de julio de 2012
7 de julio de 2012
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
El holandés Jan de Bont arrastraba a sus espaldas un trabajo más que meritorio como director de fotografía. Corría el año 1992 y él ya había dejado su impronta en películas como 'Die hard' (1989), 'The hunt for Red October' (1990) o 'Basic instinct' (1992). Era el momento, por tanto, de avanzar en su carrera por la vía de atrapar nuevos retos. Ahí estaba 'Speed', la primera película en la que el cineasta holandés ejercía como director.
La cinta tenía los ingredientes precisos para cautivar al espectador. Primero, Jan de Bont se conocía el género al dedillo, pues ya había trabajado con gente de la talla de Ridley Scott, Richard Donner o John McTiernan. Luego, nos topábamos con un acertado reparto. Buena química entre Sandra Bullock y Keanu Reeves, genial la malévola expresión de Dennis Hopper y reputada aparición como secundario de lujo de Jeff Daniels. A ello súmenle una factura técnica intachable, destacando una meritoria labor de fotografía y unos brillantes efectos especiales. Tampoco conviene olvidar el poder adrenalínico que atesoraba la historia de Graham Yost, oficioso guionista en el género de acción (Hard Rain; Broken arrow) que conseguía elaborar aquí un relato tan sencillo como magnético.
La cinta tenía los ingredientes precisos para cautivar al espectador. Primero, Jan de Bont se conocía el género al dedillo, pues ya había trabajado con gente de la talla de Ridley Scott, Richard Donner o John McTiernan. Luego, nos topábamos con un acertado reparto. Buena química entre Sandra Bullock y Keanu Reeves, genial la malévola expresión de Dennis Hopper y reputada aparición como secundario de lujo de Jeff Daniels. A ello súmenle una factura técnica intachable, destacando una meritoria labor de fotografía y unos brillantes efectos especiales. Tampoco conviene olvidar el poder adrenalínico que atesoraba la historia de Graham Yost, oficioso guionista en el género de acción (Hard Rain; Broken arrow) que conseguía elaborar aquí un relato tan sencillo como magnético.

En fin, el pulso brindado por Keanu Reeves y Dennis Hopper logra satisfacer las expectativas del espectador. Un autobús y la amenazante presencia de un artefacto explosivo sirven para tejer esta trepidante historia cargada de explosiones, tensión y velocidad. Están frente a una de las mejores cintas de acción de la década de los noventa.
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