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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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FATHER CAPRIO
Almeria (España)
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Su valoración:  |
26 de Marzo de 2007 |
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Para valorar una película distingo entre lo que me cuentan y el como me lo cuentan. El que y el como. Un buen guión mal contado puede convertirse en una mala película y viceversa.
“La parada de los monstruos” no presenta “a priori” una temática demasiado atrayente. Que los enanos se enamoren de la Blancanieves de turno suena a cuento muy pero que muy conocido y que reciban a cambio mofas, befas y escarnios es tan lamentable como habitual.
Pero la diferencia y lo que engrandece esta película es como nos lo cuentan y especialmente los actores que intervienen. Y bueno, digo actores casi por costumbre, porque son personas con diferencias que representan su propia singularidad.
Por cierto, me resisto a llamarles monstruos. La historia está llena de verdaderos monstruos sin ninguna deformidad, grandes dictadores (y no Charlot precisamente) de Europa, África ó de los países hermanos de Sudamerica, por no extenderme demasiado.
Aquí no hay efectos especiales, ni juegos de espejos ni de luces, ni diseño asistido por ordenador. Por increíbles que parezcan los personajes son reales. Y parecen salidos de la peor de las pesadillas. Pero a medida que avanza la película aprendemos a quererlos.
La fotografía en blanco y negro contribuye a acentuar el clima agobiante de algunas escenas como aquella en que los enanos aturden a Cleopatra con su canción ó la escena, bien lograda, de la persecución a rastras de Hércules. Pero esta misma fotografía de claros y oscuros suaviza, a mi parecer, la dureza de las deformidades haciéndola algo más “digerible.”
Concluyo con una pregunta ¿Quienes son los verdaderos deformes?
FATHER CAPRIO 
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| 6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Angie Banshee
Alicante (España)
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Su valoración:  |
10 de Octubre de 2011 |
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“La Parada de los Monstruos” es una película asombrosa y meritoria. Sin contar con interpretaciones magistrales, ni con una técnica rayana en la excelencia, consigue epatar y escupirnos en la cara más de una ignominia propiamente humana.
Hacia 1932, el cine de terror, heredero del legado expresionista alemán, estaba de moda en Estados Unidos. “Freaks” fue rodada bajo los auspicios de la MGM, interesada en convertir esa moda cinematográfica en una gallina de huevos de oro. El resultado, empero, fue muy polémico a la par que un fracaso comercial ya que lo que había parido Browning era demasiado grotesco como para no zaherir conciencias. Los “monstruos” de “Freaks” eran personas afectadas en la vida real por enfermedades degenerativas y/o deformidades, seres infravalorados socialmente y relegados a la exhibición circense. Con un claro alegato a favor del respeto que la sociedad no sentía por estas personas, y una historia donde los “normales” desplegaban su crueldad hacia los “distintos”, se convertía a dicha sociedad en el verdadero monstruo, inversión de papeles que no debió de ser fácil de digerir.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: 1) De cómo nos dejamos subyugar por la belleza física: Hans (un “freak”), se enamora perdidamente de Cleopatra, mujer hermosísima sin taras físicas. Obsesionado por conseguir el amor de ésta, menospreciará el sentimiento sincero que hacia él tiene Frieda, otra “freak” como él.
2) De cómo rechazamos y repelemos aquello que es distinto: la escena en la que los “freaks” se encuentran jugando en el bosque y el propietario de la parcela les increpa con total menosprecio es muy ilustrativa. Sólo la ternura de Madame Tetrallini consigue ablandar el corazón de éste, sirviendo de contrapunto a la ignominia. Ella les dice a los “freaks” algo así como “Qué vergüenza, os tengo dicho que no os asustéis, Dios nos quiere a todos”.
3) De cómo disfrutamos infligiendo dolor a los que, por algún motivo, se hallan en desfavor: el comportamiento gratuitamente cruel y humillante de Hércules y Cleopatra hacia los “freaks” es el paradigma.
4) De cómo la ambición por el dinero hace de nosotros verdaderos monstruos (esta vez, sin comillas): todo el plan urdido por Cleopatra y Hércules sólo persigue ese fin, quedarse con el dinero de Hans.
5) De cómo el corporativismo y la venganza nos son tan propios: el espectador se identifica con los “freaks” y, en ese sentido, apoya la resolución del conflicto a partir de la más cruel de las venganzas. Todos deseamos que, unidos, destrocen a los villanos, porque hemos sufrido como nuestras las vejaciones a Hans y a sus compañeros de circo. Sin embargo, el castigo draconiano no es ético ni moral, por más que nuestros sentimientos heridos nos lo pidan.
6) De cómo hay gente buena en el mundo. Y ahí es donde aparecen los personajes de Phroso y de Venus que, sin ser “freaks”, no menosprecian a aquéllos que son distintos.
Por lo demás, la cinta está plagada de escenas bien impactantes, de ésas que se quedan en nuestra memoria de forma sempiterna, como la boda de Hans y Cleopatra (se le encoge a uno el corazón), el “Torso Viviente” (hombre sin extremidades) encendiéndose un cigarrillo sin ayuda de nadie (¡alucinante!), o el preludio de la venganza de los “freaks” (esos rostros amenazadores bajo la lluvia, a punto de perpetrar su represalia). Y hay incluso lugar para el humor: la relación amorosa de una de las siamesas; y para el amor: Phroso y Venus, Hans y Frieda; y para muchas otras cosas merecedoras de reseña que, sin duda, se me quedan en el tintero.
En definitiva, debería ser pecado no haber visto “La Parada de los Monstruos”. Se merece una gran ovación y el mayor de los aplausos.
Angie Banshee 
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| 7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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juanantlopez
Murcia (España)
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Su valoración:  |
11 de Septiembre de 2007 |
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El canto a la diferencia más hermoso de la historia del cine lo firmó Tod Browning en 1932. En Freaks, Browning dio estatuto cinematográfico y categoría estética a los seres siempre apartados, considerados anormales y tratados como bestias, mostrando sus sentimientos y su día a día en un ambiente en el que solían acabar todos, el circo.
La historia de Hans y Cleopatra es una muestra hermosa de crueldad, una historia que a cada fotograma te rompe el corazón. Cada uno de los personajes es inolvidable, pues Browning sabe explorar con unas simples pinceladas, y en tan sólo una hora, su carácter y su psicología. Hans, Frieda, Cleo, Hércules, son personajes que siempre estarán con nosotros, algunos por su bondad y otros por su perversidad.
Y no sólo es la historia, emotiva y estremecedora, sino que también es destacable el buen hacer de Browning tras la cámara. El directorn estadounidense sabe moverla muy bien y crear con ella los espacios de la película. Una dirección bastante sólida teniendo cuenta los 75 años que cumple la película.
Freaks es un clásico como no hay otro. Su temática raramente ha vuelto a ser tocada, pero su huella es indeleble (recordemos El hombre elefante de David Lynch) y más que justo es reconocerle sus hallazgos cinematográficos. Obra de culto, clásico indiscutible.
juanantlopez 
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| 7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Toñi
Cornellà de Llobregat (España)
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Su valoración:  |
14 de Marzo de 2010 |
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Tal y como decía Marilyn, un diamante es para siempre, lo mismo ocurre con Freaks, una joya de un género que yo diría inclasificable, porque puede ser de miedo pero también de amor, de intriga o de todo aquello que le produzca a la persona que la visione. Protagonizada por actores, mayoritariamente no profesionales, el film destila una atmosfera inquietante desde el principio debido a que todos los malformados son así en realidad, lo cuál dicho sea de paso, no deja de horroriza al espectador en un comienzo. Aquí nada tiene truco, la historia es muy real, los deformes eran expuestos a la sociedad como divertimento circense como si de un pasaje del terror se tratara. Ellos, conscientes de su realidad, aceptaban su papel sin resentimiento pero con un código de honor que los "normales" no debían sobrepasar.
El móbil del engaño como desencadenante de la historia podría compararse a cientos de películas. Aquí, lo interesante, es ver el ambiente del circo, las historias de sus integrantes, tan diferentes y a la vez tan iguales como las del resto de los humanos, las burlas hirientes entre compañeros "normales" y "tarados"y ver como al final éstos se rebelan, tan inofensivos en apariencia física por separado que nadie diría que juntos pudiesen resultar un juez tan implacable.
No deja de sorprenderme la valentía del Tod Browning dirigiendo una película así en aquella época. Es una película transgresora aún en estos tiempos.
Toñi 
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| 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Isis
EL PUENTE (España)
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Su valoración:  |
5 de Mayo de 2010 |
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Escalofriante e inquietante. Fascinante y aguda película a la que Browning confiere la plasmación del alma humana en un film de apabullante maestría. "La parada de los monstruos" se erige como el film en el que culmina la rica aportación de Browning al séptimo arte. Vista hoy la película no ha perdido vigencia en absoluto, más bien al contrario. En una época marcada por el culto al cuerpo, la belleza exterior y demás menesteres este film queda como una rareza en su especie. Y en su momento resultó ser un film impactante. Hoy queda como una película transgresora, descarnada, cruel y, al mismo tiempo, profundamente humanista y tierna.
La película es un auténtico corolario de imágenes de gran fuerza visual. El saber hacer de Browning hace que pasemos de la inquietud que nos provocan las imágenes que nos ofrece de los "monstruos" a la ternura, la compasión y la empatía hacia personas que son catalogadas como "diferentes". La historia es todo un retrato implacable de la crueldad y patetismo de lo que es capaz el ser humano, sin coartadas morales y con absoluta imparcialidad.
Película alarmante pero profunda. Suprema rareza del cine y singular historia donde Browning se sirvió de auténticos fenómenos de feria para establecer el necesario contrapunto con los personajes "normales" de la historia.
Pasión, crueldad, ternura y ciertas dosis de humor negro se entremezclan conformando este espléndido melodrama de horror, cuya fuerza narrativa y magia visual hacen de este film una película irrepetible.
Isis 
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