El abrazo partido
2003 

6,6
6.062
Comedia
Narra la historia de un "adolescente tardío" que busca un pasaporte para huir de Argentina pero al que el regreso de su padre, que abandonó a la familia por un ideal, le trastoca los planes. Pese a ello, y gracias a este reencuentro, el hijo buscará a través de su padre su propia identidad. (FILMAFFINITY)
18 de agosto de 2011
18 de agosto de 2011
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ciertamente "El abrazo partido" comienza como una comedia (con esa presentación tan peculiar de los personajes que habitan en la galería comercial), pero pronto adquiere un tono más dramático al recordarnos el horror sufrido por los judíos y nos sumerge en una reflexión sobre las raíces personales, a medida que el protagonista va ahondando en ellas. Afortunadamente logra mantener la frescura un tanto cómica y no caer en el melodramón, gracias a tipos como el simpático Ramón o Marcos, el novio de la madre de Ariel. Por cierto, Daniel Hendler borda a este joven lleno de inquietudes que se replantea tantas cosas.
El problema de "El abrazo partido" está, como en casi todo el cine argentino, en que a veces los actores hablan demasiado y rápido. Eso y la resolución, que no terminó por convencerme demasiado. Por lo demás, una muestra recomendable de lo que puede hacer este país en el séptimo arte.
El problema de "El abrazo partido" está, como en casi todo el cine argentino, en que a veces los actores hablan demasiado y rápido. Eso y la resolución, que no terminó por convencerme demasiado. Por lo demás, una muestra recomendable de lo que puede hacer este país en el séptimo arte.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Por mucho que Elías descubriera la infidelidad de su mujer con Osvaldo, cuesta creer que prefiera olvidar todo lo que le rodea y su nuevo mundo gire en torno al sentimiento patriótico israelí en la Guerra del Yon Kippur. También le doy la razón a Ariel, porque no me parece una excusa lo suficientemente creíble.
13 de noviembre de 2013
13 de noviembre de 2013
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
El abrazo partido es una película agradable, entrañable, con buenos diálogos de Daniel Burman (mejor guionista que director... a veces su cámara es un tato mareante y exhibe la dejadez visual característica del cine social y/o costumbrista... que parece que no se puede hacer una película sencilla sobre la gente y hacerla un poco bonita visualmente hablando) y unos excelentes actores capitaneados por un soberbio Daniel Hendler, cuyos ojos y sensibilidad al interpretar valen un mundo. Pero la trama tarda demasiados minutos en arrancar y cuando lo hace no logra transmitir la emoción de la historia de rencores y amores paternofiliales. Lo intenta con todas sus ganas pero se queda a medias de todo. Aun así, digna de verse y de apreciar por el enorme talento de los dos Danieles, Burman como sabio guionista y valiente defensor de valores familiares, y Hendler como actorazo.
Lo mejor: Daniel Hendler. Absolutamente maravilloso. Y la voz en off, muy acertada y divertida.
Lo peor: No pasa de ser una película amable y agradable, pero esa fascinación con la que sedujo a la crítica no se encuentra por ningún lado, en parte porque tarda horrores en arrancar.
Lo mejor: Daniel Hendler. Absolutamente maravilloso. Y la voz en off, muy acertada y divertida.
Lo peor: No pasa de ser una película amable y agradable, pero esa fascinación con la que sedujo a la crítica no se encuentra por ningún lado, en parte porque tarda horrores en arrancar.
8 de septiembre de 2010
8 de septiembre de 2010
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esponatenidad, una película muy natural. Hasta los giros de cámara son espontáneos, las conversaciones entre los actores, el argumento en sí.
Bien es verdad que a medida que va pasando la película se va desinchando un poco. Promete mucho al principio con ese pequeño recorrido de la Galería, los personajes y sus vidas. A pesar de todo, encantadora comedia.
Bien es verdad que a medida que va pasando la película se va desinchando un poco. Promete mucho al principio con ese pequeño recorrido de la Galería, los personajes y sus vidas. A pesar de todo, encantadora comedia.
30 de marzo de 2015
30 de marzo de 2015
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ariel Makaroff (Daniel Hendler) es un joven de origen judío-polaco, protagonista que está buscando el pasaporte polaco para emigrar a Europa. Desarrollada principalmente en una galería comercial donde diversas personas tienen sus negocios igual de diversos. Su madre Sonia (Adriana Aizemberg) administra uno de ropa interior, su hermano mayor Joseph (Sergio Boris) es un tipo al que le ha costado encontrar su vocación, su padre Elías (Jorge D’Elía) se encuentra ausente desde que Ariel era un bebé, vive en Israel.
Aparte de su argumento del cual hablaré más adelante, El abrazo partido tiene dos conceptos muy llamativos y muy bien explorados. El primero es todo lo que compete a esta galería comercial, precursora de los grandes centros comerciales actuales, Burman logra crear en su interior todo un mundo variado, lleno de diferentes culturas, de formas de ver la vida y por supuesto, de actividades mercantiles. Desde la primera secuencia, el protagonista nos introduce en este mundo (su mundo), forma sublime de hacerlo por cierto.
Todo este microcosmos se empata a la perfección con momentos hilarantes, lo que se aprecia en el film toma un tono de un realismo diferente, loco, la comicidad siempre va de la mano con el relato. Además está el asunto de cómo se van entablando las relaciones dentro de este lugar, donde cada quien tiene una función y la comprende, donde cada quien tiene una historia y donde estas se van transmitiendo una y otra vez.
El segundo punto que vale la pena mencionar, es lo que se refiere al contexto cinematográfico en el que se presenta el film, el cual entra en la llamada Nueva ola de cine argentino, que nace por allá de los noventas y que tuvo como precursores a cineastas como Martín Rejtman, Bruno Stagnaro, Adrián Caetano, Lucrecia Martel o Lisandro Alonso un poco más al extremo. Burman se apropia de algunos de estos elementos como el retrato de la cotidianidad, impregnar de realismo la propuesta, la cámara al hombro, historias intimistas y cortes bruscos en el montaje.
En cuanto al argumento, este también se encamina alrededor de dos vertientes, ambas de la mano. Por un lado, el asunto de la identidad de Ariel, joven que parece asqueado de su entorno en el que no encuentra forma de salir adelante y que aspira con ir a Europa, sinónimo para él de mejoría instantánea. Obteniendo para esto el pasaporte polaco, dicha nacionalidad, cultura y país le importa poco o nada, es un medio nada más para alcanzar otro objetivo.
Por otro lado, está lo referente a la situación del padre, hombre que huyó hacia Israel a supuestamente defender una creencia. Figura paterna pérdida que pareciera más una leyenda que una realidad. Ariel lo detesta, es lógico, le interesa poco o nada su existencia, aunque le gustaría saber varias cosas alrededor de su persona y el abandono, es lógico, el protagonista es el resultado de dicha ausencia.
El abrazo partido es un extraordinario film, Burman consigue representar una narración excelsa y muy emocional, del guion que firma en conjunto con Marcelo Birmajer, no se puede obviar -además de todo lo ya expresado-, el apropiamiento que hace de lo referente al mundo judío, al más puro estilo de los Coen mete en varias ocasiones pinceladas de dicha religión y de sus costumbres. Un trabajo que fluye con gran naturalidad, divertido, inteligente y entrañable, cine del bueno.
Aparte de su argumento del cual hablaré más adelante, El abrazo partido tiene dos conceptos muy llamativos y muy bien explorados. El primero es todo lo que compete a esta galería comercial, precursora de los grandes centros comerciales actuales, Burman logra crear en su interior todo un mundo variado, lleno de diferentes culturas, de formas de ver la vida y por supuesto, de actividades mercantiles. Desde la primera secuencia, el protagonista nos introduce en este mundo (su mundo), forma sublime de hacerlo por cierto.
Todo este microcosmos se empata a la perfección con momentos hilarantes, lo que se aprecia en el film toma un tono de un realismo diferente, loco, la comicidad siempre va de la mano con el relato. Además está el asunto de cómo se van entablando las relaciones dentro de este lugar, donde cada quien tiene una función y la comprende, donde cada quien tiene una historia y donde estas se van transmitiendo una y otra vez.
El segundo punto que vale la pena mencionar, es lo que se refiere al contexto cinematográfico en el que se presenta el film, el cual entra en la llamada Nueva ola de cine argentino, que nace por allá de los noventas y que tuvo como precursores a cineastas como Martín Rejtman, Bruno Stagnaro, Adrián Caetano, Lucrecia Martel o Lisandro Alonso un poco más al extremo. Burman se apropia de algunos de estos elementos como el retrato de la cotidianidad, impregnar de realismo la propuesta, la cámara al hombro, historias intimistas y cortes bruscos en el montaje.
En cuanto al argumento, este también se encamina alrededor de dos vertientes, ambas de la mano. Por un lado, el asunto de la identidad de Ariel, joven que parece asqueado de su entorno en el que no encuentra forma de salir adelante y que aspira con ir a Europa, sinónimo para él de mejoría instantánea. Obteniendo para esto el pasaporte polaco, dicha nacionalidad, cultura y país le importa poco o nada, es un medio nada más para alcanzar otro objetivo.
Por otro lado, está lo referente a la situación del padre, hombre que huyó hacia Israel a supuestamente defender una creencia. Figura paterna pérdida que pareciera más una leyenda que una realidad. Ariel lo detesta, es lógico, le interesa poco o nada su existencia, aunque le gustaría saber varias cosas alrededor de su persona y el abandono, es lógico, el protagonista es el resultado de dicha ausencia.
El abrazo partido es un extraordinario film, Burman consigue representar una narración excelsa y muy emocional, del guion que firma en conjunto con Marcelo Birmajer, no se puede obviar -además de todo lo ya expresado-, el apropiamiento que hace de lo referente al mundo judío, al más puro estilo de los Coen mete en varias ocasiones pinceladas de dicha religión y de sus costumbres. Un trabajo que fluye con gran naturalidad, divertido, inteligente y entrañable, cine del bueno.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Un par de datos de los triunfos que obtuvo en la edición 54 del Festival de Cine de Berlín:
-El abrazo partido se convirtió entonces en la segunda película argentina en ganar el Gran premio del jurado, luego de No habrá más pena ni olvido (1984) de Héctor Oliveira.
-Daniel Hendler ha sido hasta el momento el único actor uruguayo en haber ganado el premio a Mejor actor en dicho festival.
-El abrazo partido se convirtió entonces en la segunda película argentina en ganar el Gran premio del jurado, luego de No habrá más pena ni olvido (1984) de Héctor Oliveira.
-Daniel Hendler ha sido hasta el momento el único actor uruguayo en haber ganado el premio a Mejor actor en dicho festival.
24 de junio de 2007
24 de junio de 2007
8 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una pena. La peli empieza bien y el protagonista te cae simpático, pero la historia acaba tomando vericuetos de drama paterno-filial y se olvida del humor. Por otro lado, a partir de la mitad del filme, el tema se vuelve repetitivo.
Personalmente, destaco el trabajo de cámara, que transmite inmediatez.
Pero "El abrazo partido" no es material demasiado entretenido.
Y peca de verborréico.
Personalmente, destaco el trabajo de cámara, que transmite inmediatez.
Pero "El abrazo partido" no es material demasiado entretenido.
Y peca de verborréico.
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