Lo primero de todo es reconocer que el libro de Milan Kundera le da cien vueltas a la película. Yo me leí en su día unas 50 páginas o así (y siempre me salto el prólogo), y como sea que tardé varias semanas y no terminaba de arrancarme con el libro, pues decidí verme la pelí. Al final resultó que el libro estaba más detallado, así como con más palabras y reflexiones y tal, al menos lo que conseguí leer, pero la peli también estaba bien. Es ideal para las tardes de lunes en las que, tras el cambio del horario de verano al de invierno o viceversa, uno llama a la oficina diciendo que se ha hecho un lío con el cambio y que ya para la hora que es no vale la pena ir a trabajar.
spoiler:
El libro (y por ende la película) es una copia de la magnífica película el salario del miedo de H.G. Clouzot: el camino bacheado de la película de Clouzot serían las mujeres en el libro, los amigotes serían el camión, y el final ... pues es el mismo.