Como todo está bien en esta pelíluca, le ponemos un diez. A las interpretaciones, a la trama, a lo que transmite, a los valores sobre los que trata, a todo. La venganza, la necesidad de olvidar, el dolor no reparado, son los temas con los que Polanski enfrenta al espectador con sólo tres personajes, cuyas interpretaciones son inmejorables. Teatral en su puesta en escena y con una carencia absoluta de medios, no hace que pensemos en ningún momento que se trata de teatro, sino del cine en su estado más puro e inteligente.
En esta hisstoria el papel del recuerdo a través del oído juega un papel fundamental. La protagonista, mientras era violada escuchaba :La muerte y la doncella (Der Tod und das Mädchen en alemán), es un cuarteto para dos violines, viola y violonchelo, compuesto por Franz Schubert en 1824. Música que su violador ponía para deleite de su atrocidad.El torturador de Paulina tocaba La muerte y la doncella de Franz Schubert durante los abusos; de ahí el título de la película, y la recurrente aparición de esta pieza durante toda la película.
Imprescindible.
spoiler:
La sinopsis es como sigue: Durante el período de una dictadura en un país sudamericano, Paulina Escobar (Sigourney Weaver) fue torturada y violada por sus captores. A pesar del trauma no delató a su entonces novio, Gerardo Escobar (Stuart Wilson), que participaba activamente como opositor al régimen, como editor de un diario clandestino. Más tarde contraerán matrimonio y se asentarán en la costa.
Un día Gerardo tiene problemas con uno de los neumáticos de su automóvil y es traído a su casa por un hombre desconocido. Una vez allí, Paulina reconoce la voz del desconocido como la de su torturador. Deberá confiar en su oído, porque en las torturas llevaba los ojos vendados, y en evidencias descubiertas en el momento, para hacerlo confesar y al mismo tiempo convencer a su incrédulo esposo.