La rosa púrpura de El Cairo
7,6
30.407
Romance. Comedia. Fantástico
Estados Unidos, Gran Depresión. Mientras Cecilia trabaja como camarera en Nueva Jersey, su marido se dedica a hacer el vago. Su única distracción es el cine, al que va una y otra vez para evadirse de la dura realidad y soñar con un mundo de champagne, trajes de noche y fiestas elegantes. Una noche, el protagonista de su película favorita, "La rosa púrpura de El Cairo", se fija en ella y atraviesa la pantalla para conocerla. (FILMAFFINITY) [+]
18 de mayo de 2010
18 de mayo de 2010
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
En un mundo en crisis, no es fácil andar sin dinero. Siendo así, le dice el Corazón (ficción) a la Razón (realidad):
- Entonces viviremos de nuestro amor. Habrá algunos sacrificios pero estaremos juntos
En realidad, esas son las palabras que usa Tom Baxter, el personaje imaginario que se escapa de una película en busca del amor de Cecilia, una espectadora que, a su vez, está enamorada de él.
Se mezclan y se funden la realidad y la ficción. Cecilia necesita del cine para evadirse, para huir de un día a día gris oscuro; una manera de crearse ilusiones y de vivir en un mundo alternativo, aunque sólo sea durante la hora y media que, en general, duran las películas. ¿Y qué mejor forma de esquivar la existencia que fusionar la película con la vida y poder interactuar en el campo de los sueños? Porque aunque los sueños nos permiten actuar y enamorarnos, no podemos ser felices al 100%. Es sólo una vaga concepción, efímera, tarde o temprano hay que despertarse, que caer y romperse las narices de nuevo con lo que nos ha tocado vivir.
- Entonces viviremos de nuestro amor. Habrá algunos sacrificios pero estaremos juntos
En realidad, esas son las palabras que usa Tom Baxter, el personaje imaginario que se escapa de una película en busca del amor de Cecilia, una espectadora que, a su vez, está enamorada de él.
Se mezclan y se funden la realidad y la ficción. Cecilia necesita del cine para evadirse, para huir de un día a día gris oscuro; una manera de crearse ilusiones y de vivir en un mundo alternativo, aunque sólo sea durante la hora y media que, en general, duran las películas. ¿Y qué mejor forma de esquivar la existencia que fusionar la película con la vida y poder interactuar en el campo de los sueños? Porque aunque los sueños nos permiten actuar y enamorarnos, no podemos ser felices al 100%. Es sólo una vaga concepción, efímera, tarde o temprano hay que despertarse, que caer y romperse las narices de nuevo con lo que nos ha tocado vivir.

Jeff Daniels & Mia Farrow
Y Cecilia tiene la suerte de fantasear con un amor puro, el que le confiere Baxter, un personaje ajeno a los hechos cotidianos, a la crisis, dispuesto a vivir del amor. Sin embargo, para los ricachones de Hollywood, que un personaje se haya fugado de una película supone astronómicas pérdidas económicas. El propio actor tratará de ganarse el cariño de Cecilia también para que Baxter no tenga nada que hacer en la vida real.
El señor Allen nos hace cómplices de la historia de amor con su ejercicio de metacine, con su homenaje al CINE y a esas personas que alguna vez soñaron con enamorarse (y enamorar) ciegamente de tal forma que no importe que uno sea ficticio y el otro no.
El señor Allen nos hace cómplices de la historia de amor con su ejercicio de metacine, con su homenaje al CINE y a esas personas que alguna vez soñaron con enamorarse (y enamorar) ciegamente de tal forma que no importe que uno sea ficticio y el otro no.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Al final no triunfan las fantasías. Cecilia (la Razón) decide que la realidad es más fuerte que la ficción; se decanta por el actor y rechaza al personaje (el Corazón). Y la realidad le volverá a golpear porque el tío es un egoísta embaucador. Pero Cecilia vuelve al cine porque en él se puede amparar pase lo que pase.
Si se me permite, he querido entender el refugio en el cine de Cecilia como una metáfora del amor. Vivamos de él, con sacrificios, pero estemos juntos. Voy a dejar a un lado los conflictos entre la Razón y el Corazón y voy a disfrutar del amor, de la felicidad que me da. Y de ti, por recomendarme esta película y hacerme comprender el valor de las pequeñas cosas. Porque esta fantasía será eterna.
Si se me permite, he querido entender el refugio en el cine de Cecilia como una metáfora del amor. Vivamos de él, con sacrificios, pero estemos juntos. Voy a dejar a un lado los conflictos entre la Razón y el Corazón y voy a disfrutar del amor, de la felicidad que me da. Y de ti, por recomendarme esta película y hacerme comprender el valor de las pequeñas cosas. Porque esta fantasía será eterna.
7 de octubre de 2012
7 de octubre de 2012
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siempre suelo revisar las críticas de los usuarios antes de exponer la mía propia. Me hace gracia cómo muchos de ellos se dedican a atacar a cualquier film que se les pone a tiro echando mano de argumentos carentes de sentido en la mayoría de los casos y redactando una lista de los convecionalismos de Allen, de los cuales, no todos se cumplen en esta película. Esta es una carta de amor al cine pura y dura. De amor hacia al cine clásico y la magia del séptimo arte que los listillos aspirantes a criticos sangrantes parecen ser incapaces de sentir. Seres faltos de sensibilidad que creen que por realizar analisis de una manera robótica saben más que el resto. Pues chico, me gusta el cine y encuentro esta película un tierno cuento cinéfilo, interesante.
19 de julio de 2011
19 de julio de 2011
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
En ocasiones, todo el mundo hemos tenido la necesidad de evadirnos de la realidad. Sobretodo en aquellos momentos en los que la vida diaria y cotidiana nos supera, es necesario para mantener nuestra cordura tener ensoñaciones y fantasías con otras vidas, mundos y escenarios que nos muestra el cine.
La fantasía es necesaria para vivir. Sin ella la vida estaría insufriblemente condenada a la cotidianeidad.
Una vuelta más de tuerca, el rizar nuevamente el rizo es que la ficción venga hasta nosotros en lugar de acceder nosotros a la ficción. Esa ensoñación, esa ilusión, es en muchas ocasiones el clavo ardiendo al que agarrarse. Igual que el héroe que cae por un precipicio y consigue en el último segundo agarrarse a un matojo que crece entre dos rocas salvando así la vida, la fantasía reversible de evadirse de la realidad nos salva de la histeria colectiva de nuestras ajetreadas vidas.
Ese intercambio de irrealidades, esa bisagra de mundos que colisionan mezclándose entre sí es el cúlmen de los espejismos.
La fantasía es necesaria para vivir. Sin ella la vida estaría insufriblemente condenada a la cotidianeidad.
Una vuelta más de tuerca, el rizar nuevamente el rizo es que la ficción venga hasta nosotros en lugar de acceder nosotros a la ficción. Esa ensoñación, esa ilusión, es en muchas ocasiones el clavo ardiendo al que agarrarse. Igual que el héroe que cae por un precipicio y consigue en el último segundo agarrarse a un matojo que crece entre dos rocas salvando así la vida, la fantasía reversible de evadirse de la realidad nos salva de la histeria colectiva de nuestras ajetreadas vidas.
Ese intercambio de irrealidades, esa bisagra de mundos que colisionan mezclándose entre sí es el cúlmen de los espejismos.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
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Es una pena que siempre quede todo precisamente en eso: Espejismos.
Por mucho que imaginemos, pensemos y soñemos, la vuelta a la realidad es inevitable. y eso precisamente se retrata a la perfección en la película: La evasión consciente hacia realidades alternativas dificilmente tienen un final feliz.
Siempre hay que volver a poner los pies en la tierra y resolver nuestros problemas por nosotros mismos.
Es una pena, pero la realidad es así de dura.
Por mucho que imaginemos, pensemos y soñemos, la vuelta a la realidad es inevitable. y eso precisamente se retrata a la perfección en la película: La evasión consciente hacia realidades alternativas dificilmente tienen un final feliz.
Siempre hay que volver a poner los pies en la tierra y resolver nuestros problemas por nosotros mismos.
Es una pena, pero la realidad es así de dura.
14 de julio de 2009
14 de julio de 2009
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cecilia está ahogada en su miserable vida. Son los años de la Gran Depresión en el New Jersey de los años 30. A ella le toca trabajar en una cafetería donde su jefe y los clientes no la soportan. Por otra parte, tiene que soportar al golfo de su marido, un tipo que pasa el tiempo que le ha concedido el cierre de la fábrica de juerga con sus amigos y sus golfas.
Menos mal que Cecilia tiene un cine cerca de casa para refugiarse. Y ahora echan ‘La rosa púrpura de El Cairo’, una historia romántica que transcurre por diversos lugares del mundo. Cecilia, como siempre, irá a verla. Y esta vez quedará enamorada del film y de su personaje, Tom Baxter, un explorador y poeta muy romántico. Le prendarán las escenas llenas de champagne, baile, vestidos elegantes y aventuras amorosas. Quedará tan enamorada, que es lo único que le motivará para dar una alegría a su vida. El cine será el refugio a su gris existencia en la realidad. No le queda nada, ningún motivo para seguir adelante. Pero ahí está el cine, como vía de escape, como salvación.
Menos mal que Cecilia tiene un cine cerca de casa para refugiarse. Y ahora echan ‘La rosa púrpura de El Cairo’, una historia romántica que transcurre por diversos lugares del mundo. Cecilia, como siempre, irá a verla. Y esta vez quedará enamorada del film y de su personaje, Tom Baxter, un explorador y poeta muy romántico. Le prendarán las escenas llenas de champagne, baile, vestidos elegantes y aventuras amorosas. Quedará tan enamorada, que es lo único que le motivará para dar una alegría a su vida. El cine será el refugio a su gris existencia en la realidad. No le queda nada, ningún motivo para seguir adelante. Pero ahí está el cine, como vía de escape, como salvación.

Jeff Daniels & Mia Farrow
El delirio de Allen llegará cuando Baxter salte de la pantalla, prendado por Cecilia, para vivir una aventura de amor con ella. El ingenio, la gracia, los grandes diálogos y las carcajadas inundarán a partir de entonces el film. Woody Allen deambulará entre la ficción y la realidad, creará dos mundos contrapuestos, uno idílico, el ficticio, otro nefasto, el real. Dos mundos contrapuestos, pero a la vez compatibles. ¿Quién no ha encontrado refugio en algún momento de su vida en el cine? Esta película es un canto a la vida ficticia, esa vida que tantos admiramos. Un canto al cine. Porque la vida real, al fin y al cabo, no es tan idílica. La pobre Cecilia lo ha comprobado en más de una ocasión. Pero a ella siempre le quedará en el recuerdo aquella inolvidable noche en el cine con Tom Baxter. Le hará más llevadera su mísera vida.
30 de enero de 2014
30 de enero de 2014
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde siempre he sentido un cariño muy especial por esta película. Tengo que reconocer que es una de mis debilidades. Durante mucho tiempo fue mi predilecta de Woody Allen y aún hoy creo que sigue ocupando un puesto en mi selecto podium de favoritas del director (vendría a completarse con “Manhattan” y “Hannah y sus hermanas”; el orden ya depende de los días). “La rosa púrpura del Cairo” no hace sino confirmar el talento de un director irrepetible en la historia del cine con una personalidad única que entiendo – siempre como abogado del diablo- puede llegar a irritar a más de uno. Yo de hecho es el film de Allen que siempre suelo recomendar a los amigos y conocidos que me vienen con el cuento de que no soportan al neoyorkino o a quienes quieren iniciarse en su filmografía con buen pie.
Aquí se nos presenta un escenario muy diferente a ese universo alleniano tan característico que siempre suele aparecer en las películas del cineasta. Aquí no hay psiquiatras, ni hipocondríacos obsesivos, ni intelectuales trasnochados, la gente no balbucea... Me consta que la presencia del propio Allen en los repartos de sus películas pone de los nervios a muchos; pues bien aquí ni siquiera se reserva un papelito. Es más, me atrevería a decir que es la única de sus películas en la que no nos presenta claramente a ninguno de sus famosos alter egos. Es un título diferente en la trayectoria de Woody y quizá por ello el ideal para descubrirle por primera vez y engancharse a su magia. La magia, siempre tan presente en la obra de Woody.
Aquí se nos presenta un escenario muy diferente a ese universo alleniano tan característico que siempre suele aparecer en las películas del cineasta. Aquí no hay psiquiatras, ni hipocondríacos obsesivos, ni intelectuales trasnochados, la gente no balbucea... Me consta que la presencia del propio Allen en los repartos de sus películas pone de los nervios a muchos; pues bien aquí ni siquiera se reserva un papelito. Es más, me atrevería a decir que es la única de sus películas en la que no nos presenta claramente a ninguno de sus famosos alter egos. Es un título diferente en la trayectoria de Woody y quizá por ello el ideal para descubrirle por primera vez y engancharse a su magia. La magia, siempre tan presente en la obra de Woody.

Y aquí encima por no estar, no estamos ni en Nueva York, sino en una pequeña ciudad de Nueva Jersey en los tiempos de la Gran Depresión. Es un primer acierto situar este mágico homenaje al cine en una época tan especialmente dura (como suele ser habitual en las películas de Allen, el trabajo de ambientación y dirección artística es soberbio). El cine es el refugio perfecto para que las gentes que acudan a él consigan olvidar sus miserias cotidianas siquiera por un par de horas. Los cotilleos de la radio o en los periódicos sobre las grandes estrellas, en unos tiempos además de apogeo del llamado “star system”, también dan pie a que el común de los mortales se atreva a soñar con otras realidades muy distintas a la suya.
La protagonista de nuestra película, Cecilia, acude casi a diario al cine para evadirse de su desgraciada realidad, un marido que la engaña y la maltrata y que para colmo no da ni chapa, una rutina gris sin demasiados alicientes. Conoce igualmente todos los entresijos de Hollywood, quién esta liado con quién o qué película va a hacer fulano y a quién tendrá como pareja en ella. Cecilia sueña. Y ese sueño se convierte un día en realidad cuando el protagonista de su película sale de la pantalla para decirle que está enamorado de ella. En realidad, es una película muy filosófica, Woody se permite a partir de aquí reflexionar sobre Dios o el libre albedrío. No es lo esencial en una película que reivindica con inteligencia, con sencillez y hasta con cierta ingenuidad el poder que tiene el cine para hacernos soñar. Cecilia seguirá soñando cuando Tom Baxter se haya ido. Para eso vamos al cine ni más ni menos, para vivir la vida de otros o como si fuéramos otros. Para soñar sueños de celuloide.
La protagonista de nuestra película, Cecilia, acude casi a diario al cine para evadirse de su desgraciada realidad, un marido que la engaña y la maltrata y que para colmo no da ni chapa, una rutina gris sin demasiados alicientes. Conoce igualmente todos los entresijos de Hollywood, quién esta liado con quién o qué película va a hacer fulano y a quién tendrá como pareja en ella. Cecilia sueña. Y ese sueño se convierte un día en realidad cuando el protagonista de su película sale de la pantalla para decirle que está enamorado de ella. En realidad, es una película muy filosófica, Woody se permite a partir de aquí reflexionar sobre Dios o el libre albedrío. No es lo esencial en una película que reivindica con inteligencia, con sencillez y hasta con cierta ingenuidad el poder que tiene el cine para hacernos soñar. Cecilia seguirá soñando cuando Tom Baxter se haya ido. Para eso vamos al cine ni más ni menos, para vivir la vida de otros o como si fuéramos otros. Para soñar sueños de celuloide.
De verdad, si no os gusta esta película hacéoslo mirar.
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