Te puede gustar o no Polanski, pero tienes que reconocer que todas las escenas las hace de manera distinta a cualquier otro. Siempre hay algún gesto de un actor que nos extraña pero no lo bastante para dejarnos intrigados y olvidarnos de la trama, algún plano diferente pero no tanto para que nos pongamos a pensar en él, algo distinto que va formando una tela de araña de momentos distintos que envuelven una película normal. Esa es la razón por la que "La semilla del Diablo" no parece una película de terror. Bueno, eso y que las sagas satánicas posteriores eran más ruidosas y asquerosillas.
Ésta fue la primera película que emitió un programa de TVE 2 llamado "Mis terrores favoritos" de Chicho Ibáñez Serrador el día 12 de Octubre de 1981. Un momento histórico para mí y para todos mis compañeros de cole, que a partir de entonces vivimos en vilo las noches de los lunes y sin sueño las madrugadas de los martes. Por eso le tengo un cariño especial. Por eso y porque la vi con mi madre, que vigilaba mis vigilias televisivas adolescentes -con rotundo fracaso, como años después se vio- haciendo el papel de cancerbera moral.
Fue la única película de miedo que jamás vio mi madre. Lo hizo sin abrir la boca de principio a fin.
spoiler:
Y cuando al final la nana de Krzysztof Komeda acompaña dulcemente a Mia Farrow mientras mece a su angelito, dijo:
- Al fin y al cabo es su madre.
No es pasión de hijo pero ese lunes 12 de Octubre de 1981, mi madre hizo la mejor crítica de todas las críticas que jamás se han hecho de "La semilla del Diablo".